Memoria muscular: cómo funciona y cómo mejorarla

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La memoria muscular, ¿qué hay de cierto en ella? ¿Qué no se ha podido demostrar aún? Cuando sufres un accidente y te llevas meses sin moverte, ¿interviene de algún modo en la recuperación?

Veamos qué es la memoria muscular, si existe o no o qué se puede hacer para mejorarla.

Qué es la memoria muscular

Cuando decimos que el músculo tiene memoria, hablamos sobre su capacidad de retener la mecánica de movimientos que ha realizado de manera repetida y continuada.

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No alude a esa facultad que te permite montar en bici aunque lleves años sin hacerlo, ya que esa se desarrolla a nivel neuronal. Se trata de un tipo de memoria que es, por así decirlo, localizada. Se concentra en el interior del músculo.

¿Existe realmente?

Los músculos tienen memoria, sí. De hecho, ayuda a explicar por qué sanan tras una lesión o rotura grave que nos hecho guardar reposo durante meses, sin apenas movernos. Tras un parón, se puede retomar la actividad física y recuperar el tono.

Hay varios estudios que apuntan en esta dirección. Uno de ellos es el de la Universidad de Kentucky, que demostró que la memoria molecular ayuda a los músculos a recuperarse tras un tiempo de inactividad.

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Uno de los autores más citados en lo que a memoria muscular se refiere es Robert Seaborne, investigador de la Universidad de Keele (Reino Unido). Los resultados de sus estudios apuntan a que el músculo esquelético tiene memoria epigenética, es decir, relacionada con los genes. Está determinada por un crecimiento temprano que permite que el cuerpo se recupere.

Cómo funciona la memoria muscular

Al realizar ejercicio, se desarrolla la fibra muscular y se retiene información en el núcleo de las células. Las fibras pierden volumen si no se entrenan con suficiente regularidad, pero el núcleo se mantiene estable. Eso motivará que, al retomar el entrenamiento, sea más fácil recuperar la masa muscular que se ha perdido.

Es decir, el cuerpo tiene memoria muscular, y es lo que permite que un deportista recupere su forma física de manera relativamente rápida tras una larga lesión. Quienes compiten en la élite se benefician especialmente de ella, porque han practicado deporte con regularidad. Les resultará más fácil realizar ciertos movimientos.

Conviene aclarar, sin embargo, que los estudios que analizan la memoria muscular no siempre se ponen de acuerdo en el funcionamiento. Ya señalamos que Seaborne remite a un crecimiento temprano que determinar la memoria epigenética.

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Pero, como recoge la revista especializada Psicología y Mente, el biólogo Kristina Gundersen se refiere al aumento de los mionúcleos para explicar cómo funciona la memoria muscular, y estos son núcleos localizados dentro de las células de las fibras musculares.

Moberg y otros autores revelaron en 2020 que en la memoria muscular intervienen genes reguladores y proteínas, que, a su vez, están influenciadas por el historial de entrenamiento de cada persona. Los resultados fueron elocuentes: la células de las piernas que ejercitaron durante 10 semanas los participantes estaban más preparadas para desarrollar volumen y fuerza tras 20 semanas de reposo, tanto a nivel genético como metabólico.

Otros autores, como Francisco Ozores, consideran que intervienen otros aspectos en la memoria muscular, más allá del genético: orgánico, psicológico y fisiológico.

¿Cuánto tiempo dura la memoria de los músculos?

Se calcula que la memoria muscular dura unas 72 horas, lo que remite a la constancia: si haces ejercicio regularmente, lograrás potenciarla.

Pero ten en cuenta que no hacer descansos resultaría contraproducente. Intercalar días de descanso es útil para evitar el deterioro muscular, luego hay que buscar el equilibrio entre aprovechar la memoria de los músculos y someterlos a un trabajo excesivo que podría poner en riesgo la salud.

En todo caso, hay otros factores que intervienen en la memoria muscular, como la edad, la alimentación, el tipo de actividad y, nuevamente, factores genéticos y metabólicos.

¿Dónde se almacena la memoria muscular?

La información se almacena en el núcleo de las células musculares. Es la estructura membranosa que contienen los cromosomas.

Cómo mejorar la memoria del músculo

Los mejores ejercicios de memoria muscular son las rutinas de entrenamientos habituales, bien adaptadas al nivel y a los objetivos de cada usuario. Lo más eficaz para mejorar en este apartado es perseguir la hipertrofia, es decir, el aumento del tamaño de las células musculares que también conlleva agrandar las fibras musculares y, por lo tanto, el músculo.

Para organizar el entrenamiento, las rutinas se suelen dividir en grupos musculares, y se abarcan uno o varios de ellos en cada sesión: pecho, abdominales, brazos, piernas y hombros con espalda. Cada uno engloba desde los ejercicios más clásico a los más innovadores: crunches, twist ruso, tablones, flexiones con o sin apoyo de rodillas, bíceps o tríceps con el peso del cuerpo o mancuernas, sentadillas, etc.

Como decíamos, es importante descansar entre rutinas y adaptar la dificultad y las repeticiones a cada nivel.

La mejora de la memoria muscular, que interviene en la capacidad de recuperación, es un beneficio más de los muchos que tiene la actividad física. Por eso es importante mantenernos activos a lo largo de la vida, más aún durante la juventud, por prevención y por aprovechar las capacidades que tiene el cuerpo y luego se van deteriorando.

 

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Publicado por
Natalia Romero
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