Tener un propósito


Ikigai: El secreto japonés para llevar una vida plena

Sus vidas son extensas y felices y retan los límites de la esperanza de vida con una salud y vitalidad envidiables

En Japón existe una aldea, Ogimi (en la isla de Okinawa) que reúne el mayor número de centenarios del planeta.

De acuerdo con la investigación, la dieta y la genética están detrás de esta longevidad, pero existe un tercer factor fundamental: el ikigai.

Cómo vivir más de 100 años

De hecho, cuando se les pregunta a los naturales de Okinawa por el secreto de su eterna juventud esta es la palabra que más se repite: “ikigai”. “El ikigai es la razón por la que nos levantamos cada día”, explican, refiriéndose a su razón de ser, al propósito que rige su vida y por el cual se mantienen activos y ocupados siempre. Para ellos, el paso del tiempo no es un impedimento para dejar de aportar a la sociedad.

Para el escritor Masaki Ishiguro, el ikigai es uno de los “25 hábitos japoneses para vivir mejor”. En la obra así titulada explica que este término se podría definir como “aquello que hace que valga la pena vivir y que tenga sentido”. “No busca la felicidad a toda costa, sino que es una consecuencia del propósito en la vida, porque al tenerlo en el horizonte, aunque las cosas no vayan tan bien, todo se hace más llevadero, más soportable, nos sentimos más útiles, con un objetivo por el que pelear cada día, por lo tanto, estamos siempre más felices”, señala. Ishiguro menciona además varios estudios científicos que avalan la premisa de que el ikigai contribuye a la larga vida de los japoneses (según lo ha refrendado la OMS, Japón es el país en que la gente vive más años, 84,4 de media).

¿Y cómo debe ser un objetivo ikigai? No tiene por qué ser un objetivo extraordinario. De hecho, el ikigai se enfoca en las pequeñas cosas, en aquellas que te apasionan, en las que eres bueno, te aportan satisfacción y que repercuten positivamente en los demás. Para una persona su ikigai puede ser pintar, para otra conectar con la naturaleza o hacer reír a los demás. Quien encuentra su ikigai, dicen los japoneses, alcanza una vida plena, con sentido, y disfruta cada segundo.

El cineasta Hayao Miyazaki es un ejemplo de persona que han encontrado su ikigai en la vida

¿Qué tienen en común el chef Jiro Ono y Beethoven?

El chef Jiro Ono es un buen ejemplo. Alma máter del restaurante Sukiyabashi Jiro (Tokio) está considerado, a sus 96 años, como uno de los mejores artesanos vivos del sushi. En verdad, Jiro Ono ha alcanzado ya la categoría de patrimonio viviente y artífice de algunas de las mayores innovaciones dentro de esta técnica culinaria. Aunque a su edad podría disfrutar de una merecida jubilación, prefiere seguir fiel a su ikigai. Enamorado de su trabajo desde niño, trabajador incansable y perfeccionista, ha llegado a afirmar que desea morir preparando sushi. En su ikigai, en hacer el sushi perfecto y mejorar la experiencia de sus clientes, está su felicidad y razón de ser.

También Hayao Miyazaki, director del famoso estudio Ghibli, responsable de cintas como “El viaje de Chihiro” o “La princera Mononoke”, no ha dejado nunca de estar activo. Dicen que al día siguiente de anunciar su “retirada”, en 2013, volvió al estudio y se sentó a dibujar. Ese joven, que deseaba ser autor de manga, estrenará su próximo título en 2023, a los 83 años, para seguir haciendo disfrutar a todo su público.

Pero esta filosofía de vida no es exclusiva del país nipón y está al alcance de todos. Incluso hay personas que la llevan poniendo en práctica desde tiempos remotos sin ni siquiera ser conscientes. Pensemos, por ejemplo, en Beethoven, el cual declaró que lo único que le impulsaba a seguir vivo era el arte, para lo que había nacido. E iba más allá: “No solo practiques tu arte, sino adéntrate en tus secretos, ya que este y el conocimiento pueden elevar al hombre a lo Divino”.

Propósito de marca: Innovar para ayudar a las personas

Además, el ikigai no se limita solo a la esfera personal. Son muchas las empresas y marcas conocidas que han encontrado su ikigai, han definido muy bien su propósito y lo han convertido en el eje de su actividad y centro de su estrategia. Nissan es buen ejemplo de ello. La innovación forma parte de su ADN, siempre con el firme propósito de mejorar, enriquecer la vida de las personas y avanzar hacia un futuro con Zero Emisiones y Zero Accidentes.

Para ello, el fabricante japonés de automóviles no duda en cuestionar lo preestablecido y asumir riesgos. En 2007 inventaron el segmento del urban crossover, con el modelo Nissan Qashqai a la cabeza, y en 2010 fueron los primeros en lanzar el primer coche eléctrico del mercado, el Nissan LEAF. Este año la gran innovación es el Nuevo Nissan ARIYA. Diseño vanguardista, seguridad, máximo confort y la última innovación tecnológica en el primer SUV 100% eléctrico de la marca.

Son varios los avances tecnológicos de Nissan que, en la línea de su ikigai, han revolucionado el sector y redundan en mejoras notables para conductores y pasajeros. Uno de ellos es, por ejemplo, e-Pedal, solución que permite conducir utilizando tan solo un pedal, el del acelerador. Sí, al activar esta función se puede iniciar la marcha pisando el acelerador, acelerar, frenar dejando de pulsarlo gracias a la frenada regenerativa y detener el vehículo debido también a la acción anterior. Para viajar de forma placentera, segura y eficiente también es reseñable el sistema ProPILOT ASSIST, un asistente en carretera que, entre otras funciones, permite mantener de manera autónoma el coche dentro de un mismo carril.

Como vemos, para Nissan la innovación es la vía para enriquecer la vida de las personas. Su ikigai no trata solo de utilizar tecnología punta en la fabricación de sus vehículos, sino de procurar que esa tecnología, solución o cambio haga algo en favor de la vida de las personas y el planeta.

¿Y tú? ¿Cuál es tu ikigai? ¿Tu propuesta de valor a la sociedad o al mundo? No lo dudes, todo el mundo tiene habilidades especiales y capacidad de crear su propio ikigai, solo debes bucear en tu interior. Para ello, puede funcionar recordar hobbies de tu niñez o ámbitos en los que destacabas, pero que dejaste atrás. Piensa en aquello con lo que se te pasa el tiempo volando y que te da placer. Aquello por lo que no dudas en asumir riesgos. Eso de lo que quieres saberlo todo y no escatimas ni tiempo ni esfuerzo en conseguirlo. ¿Te atreves a buscar tu ikigai y a situarlo en el centro de tu vida?

No lo dudes, todo el mundo tiene habilidades especiales y capacidad de encontrar su propio ikigai. ¿Te atreves a buscarlo en tu interior y situarlo en el centro de tu vida?

REFLEXIÓN