Mejorar cada día

Mejorar cada día


La filosofía Kaizen: pequeños pasos para grandes cambios

Del japonés kai (cambio) y zen (bueno), Kaizen se traduce a nuestra lengua como la búsqueda de la mejora continua.

En un principio se empleó en el mundo empresarial, pero su éxito ha hecho que hoy en día se aplique prácticamente a todos los aspectos de la vida.

El planteamiento es sencillo: vuélvete un poquito mejor cada día. Puede parecer poca cosa, pero si los japoneses consiguieron convertirse en potencia mundial siguiendo este método, imagina la transformación que la filosofía Kaizen puede suponer para ti y quienes te rodean.

Viajamos hasta 1945. Japón es un país devastado tras la II Guerra Mundial y sus 115 millones de habitantes se enfrentan a un futuro totalmente incierto. Con pocos recursos naturales, escasez de alimentos, la moral por los suelos y una industria obsoleta y destruida por la guerra, era urgente tomar medidas.

Para competir con las empresas estadounidenses y americanas, el gobierno nipón creó la JUSE (Unión Japonesa de Científicos e Ingenieros) y promovió las metodologías de William Edwards Deming y Joseph Juran basadas principalmente en la búsqueda de procesos más eficientes, la eliminación de todo desperdicio y el progreso continuo. Siguiendo esta hoja de ruta, idearon y dieron forma a un sistema de producción que con disciplina y compromiso condujo a sus grandes empresas a lo más alto del podio mundial.

Este fue el punto de partida de la filosofía Kaizen, un concepto que en la década de los 80 desarrollaría e impulsaría el gurú de gestión japonés Masaki Imai -considerado padre de este método- y que actualmente trasciende el ámbito de la empresa e industrial. Hoy Kaizen es reconocido mundialmente como pilar fundamental de la estrategia competitiva a largo plazo de una organización, pero también es una herramienta para mejorar nuestra vida en lo laboral, lo personal, nuestras relaciones con los demás y nuestra interacción con el mundo.

Kaizen

Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy

Para entender bien qué es el método Kaizen podemos recurrir al libro “25 hábitos japoneses para vivir mejor”, donde el autor, Masaki Ishiguro, explica que “hay dos pilares elementales en esta filosofía: la continuidad y la gradualidad, la idea es que las grandes tareas se dividan en otras pequeñas, donde solo demos un paso a la vez, así podemos estar en paz y no sentir el estrés que genera estar saturados psicológicamente”. “Estos pasos deben adquirir un carácter constante, es decir, tenemos que avanzar cada día, aunque solo sea un poco”, añade.

Reconozcámoslo, ¿cuántas veces nos fijamos grandes objetivos que no llevan a nada? Pasa, por ejemplo, con los propósitos de año nuevo o tras una experiencia transformadora, como puede ser la reciente pandemia de la Covid-19. Ponemos el contador a cero y nos sentimos con fuerza y ganas, esta vez sí, de hacer grandes cambios en nuestra vida. Pero pasan unas semanas y las buenas intenciones se quedan en eso. Esto ocurre por tres motivos. Uno, porque biológicamente no estamos hechos para cambios radicales y nuestro cerebro se pone en modo de alerta. Dos, porque como bien decía Albert Einstein “si siempre hacemos las mismas cosas, los resultados serán siempre los mismos”. Si quieres obtener resultados diferentes a los del año pasado no puedes empeñarte en hacer las cosas de la misma manera. Tres, porque si sentimos que la gesta es enorme, tendemos a procrastinar y posponer indefinidamente el cambio.

La filosofía Kaizen nos anima a ser inconformistas, valientes, a introducir cambios, a observar, medir el resultado y seguir buscando mejoras. Pero es contrario a las transformaciones drásticas. El secreto radica en introducir las novedades poco a poco, en dividir el camino en pequeñas etapas o tareas que se integren sin esfuerzo en nuestra vida diaria. Estos pasos tienen que seguir un ritmo constante, es decir, tenemos que avanzar día a día, aunque solo será uno poco. Así, sin atacar nuestro cerebro, sin angustia y sin sentirse bloqueado los pequeños gestos se convertirán en hábitos y generarán resultados permanentes. “La filosofía Kaizen afirma que la perseverancia es el terreno donde germinan los progresos” subraya en este sentido Masaki Ishiguro en la citada obra. O como dijo el filósofo e historiador Will Durant, resumiendo el pensamiento de Aristóteles, “Somos lo que hacemos cada día, de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”.

Will Durant

“Somos lo que hacemos cada día, de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”
Will Durant.

Somos lo que hacemos cada día, de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito

Como vemos, Kaizen se basa en la necesidad y la capacidad humana de hacer las cosas cada vez un poquito mejor y superarnos día a día, en la voluntad de evolucionar. Por ello, debemos entender Kaizen como un camino, no como un objetivo en sí mismo. La mejora debe ser continua y podría decirse que infinita. Siempre se puede mejorar y, aún cuando tengas éxito, si quieres mantenerlo tienes que continuar haciendo las cosas que te llevaron a ese punto. Parafraseando al empresario y político estadounidense David T. Kears (1931-2011): “En la carrera de la calidad no hay línea de meta”. Además, y muy importante, este método está concebido desde una perspectiva altruista. Se busca la mejora continua no solo como vía de crecimiento personal sino también como modo de hacer mejor el mundo.

Cómo aplicarlo en tu vida

Kaizen en el ámbito empresarial

Como hemos visto, la calidad no sucede por casualidad, ni de un día para otro. Se planifica, removiendo barreras y adoptando hábitos de excelencia, como sucede en el seno de algunas de las corporaciones niponas más destacadas. Las empresas japonesas son famosas por su alto grado de perfección y este se puede atribuir en gran medida a los postulados del método Kaizen. Nissan, por ejemplo, lleva años trabajando con esta estrategia de mejora continua para optimizar su productividad y competitividad, pero también como garantía de calidad, palanca de innovación y pilar de su vocación de servicio.

Para el fabricante japonés de automóviles, Kaizen es cuestionarse lo preestablecido en búsqueda del progreso. Es vivir en beta, es decir, en un estado de evolución y aprendizaje incesante. Es ser fiel a un modelo de exigencia, adquisición de riesgos y mejora continua para responder a los nuevos retos de la sociedad y el mundo.

Con el firme propósito de enriquecer la vida a través de la innovación, la historia de la marca japonesa está llena de ejemplos de ideas disruptivas que forman ya parte de la historia del automóvil. Sin irnos muy lejos, en 2007 lanzaron el modelo Nissan Qashqai que proponía una nueva forma de entender los desplazamientos y el estilo de vida de las personas. El Qashqai inventó el concepto urban crossover que reunía las principales virtudes de un turismo y un SUV, aportando mayor confort, seguridad y alta tecnología. Desde entonces, la filosofía de mejora continua de la marca ha hecho que la generación actual de este modelo siga enamorando a los conductores y sea líder en su segmento. Podemos fijar el siguiente hito en 2010. En un momento en el que las motorizaciones eléctricas daban aún tímidos pasos, Nissan lanzó el Nissan LEAF, el primer coche eléctrico de la historia producido en masa. Este modelo también se ha consolidado con el paso de los años y a él se ha unido recientemente el Nissan ARIYA, el primer SUV 100% eléctrico de la marca.

Aunque sin duda, hablando de mejora continua, es imprescindible mencionar uno de los últimos desarrollos de Nissan, la tecnología e-POWER, la primera motorización eléctrica que no se enchufa: el motor de gasolina se usa exclusivamente para generar energía y cargar las baterías, que son las que alimentan el motor eléctrico para mover las ruedas. La filosofía Kaizen, el cuestionar lo prestablecido y evolucionar, está más presente que nunca en esta disrupción tecnológica exclusiva que huye de las categorizaciones convencionales en motorización para adentrarnos en la nueva era de la electrificación.

Cómo aplicarlo en tu vida

Cómo aplicarlo en tu vida

Cómo aplicarlo en tu vida

¿Preparado para incorporar esta filosofía de mejora continua a tu vida? Comienza por identificar tus objetivos. Trata de fijar tus expectativas y necesidades y observa las tareas o pasos que puedes dar para comenzar a formar tus nuevos hábitos. Recuerda que la clave radica en poner en practica cambios tan pequeños que te resulte imposible no cumplirlos o procrastinar. Y no te preocupes por si podrás llegar a tu destino, solo céntrate en avanzar poco a poco y disfrutar del proceso. Porque mejorar y crecer siempre es un placer.

Cambio

La mejora continua es una filosofía, un estilo de vida.
Implica no conformarse nunca, siempre buscar superarse.

REFLEXIÓN