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Qué es la peste neumónica, cómo se transmite y por qué casi 200 personas están en cuarentena en Rusia

La Organización Mundial de la Salud advierte que la enfermedad, causada por la bacteria Yersinia pestis, requiere un tratamiento antibiótico inmediato para evitar desenlaces fatales tras la detección de un caso en Rusia

Un investigador en un laboratorio.

Un investigador en un laboratorio. / EFE

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Rafa Sardiña

Rafa Sardiña

Madrid

La detección de un caso de peste neumónica en Rusia, que ha provocado la muerte de una trabajadora del Instituto de Investigación contra la Peste de Irkutsk, ha vuelto a poner el foco en una enfermedad que, pese a estar asociada a las grandes epidemias de la Edad Media, sigue presente en algunas regiones del mundo. La peste está causada por la bacteria Yersinia pestis y puede transmitirse a través de pulgas infectadas o, en su forma neumónica, de persona a persona mediante gotículas respiratorias.

Según explican desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), la peste neumónica, también conocida como peste pulmonar, es la forma más grave y virulenta de la enfermedad causada por esta bacteria. A diferencia de la peste bubónica, que suele transmitirse mediante la picadura de pulgas infectadas, la forma neumónica puede propagarse entre personas a través de las gotículas respiratorias -como ocurre con la COVID-19- de un paciente infectado.

Y es que la enfermedad puede comenzar de forma brusca, con fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, debilidad y dolores generalizados, pero en la peste neumónica también pueden aparecer síntomas respiratorios y el deterioro puede ser rápido.

Uno de los principales riesgos de esta forma de peste es precisamente su capacidad para transmitirse por vía respiratoria. De acuerdo a la OMS, el periodo de incubación puede ser de tan solo 24 horas, por lo que la identificación de los casos y de sus contactos resulta especialmente importante.

La peste está causada por la bacteria Yersinia pestis y puede transmitirse a través de pulgas infectadas o, en su forma neumónica, de persona a persona mediante gotículas respiratorias

La peste está causada por la bacteria Yersinia pestis y puede transmitirse a través de pulgas infectadas o, en su forma neumónica, de persona a persona mediante gotículas respiratorias / RC

Cómo se transmite la peste

La bacteria Yersinia pestis circula principalmente entre pequeños mamíferos y las pulgas que los parasitan. El ser humano puede infectarse por la picadura de una pulga infectada, por contacto con tejidos o líquidos corporales contaminados o, en el caso de la peste neumónica, al inhalar gotículas respiratorias de una persona infectada.

La peste bubónica es la forma más frecuente. Se caracteriza por la aparición de los llamados bubones, ganglios linfáticos inflamados y dolorosos. En algunos casos, la infección puede alcanzar los pulmones y evolucionar hacia una peste neumónica.

Es una enfermedad grave, pero tratable

Aunque la peste puede resultar mortal si no se trata, actualmente existen antibióticos eficaces. La rapidez es fundamental, especialmente en la forma neumónica, ya que el tratamiento precoz mejora notablemente el pronóstico.

El diagnóstico se confirma mediante pruebas de laboratorio capaces de identificar Y. pestis en muestras como sangre, esputo o material procedente de un bubón. La OMS recalca que la peste neumónica puede ser mortal en poco tiempo si no recibe tratamiento. Por este motivo, ante un caso sospechoso se aplican medidas de aislamiento, vigilancia de los contactos y tratamiento antibiótico.

¿Sigue existiendo la peste?

La respuesta es sí. Aunque tiene matices: hoy en día los casos son poco frecuentes en comparación con las grandes epidemias históricas. Pero la peste no ha desaparecido. La bacteria continúa circulando de forma natural en determinadas poblaciones animales de distintos lugares del mundo.

Entre 2010 y 2015 se notificaron 3.248 casos humanos de peste en el mundo, 584 de ellos mortales, según los datos de la OMS que recoge el texto.

La enfermedad se concentra actualmente sobre todo en algunas zonas de África, aunque también se producen casos en Asia y América. Madagascar, la República Democrática del Congo y Perú han sido históricamente algunos de los países más afectados.

De la peste negra a la actualidad

La peste forma parte de la historia de las grandes epidemias. En el siglo XIV, la denominada peste negra provocó decenas de millones de muertes en Europa. La situación actual es muy diferente: la enfermedad puede diagnosticarse y tratarse con antibióticos. Además, existen medidas eficaces para evitar su propagación.

Por eso, la aparición de un caso de peste neumónica no significa que se esté produciendo una nueva peste negra. No obstante, el riesgo depende de factores como el diagnóstico, el tratamiento, la identificación de los contactos y la existencia de transmisión activa en la población.

Fuente: La Nueva España