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El Clásico imaginario

La distancia sideral entre Barça y Madrid en la Liga F pone de manifiesto que no hay atajos en la búsqueda de la excelencia en un proyecto deportivo

Salma Paralluelo en el Real Madrid-FC Barcelona de la ida de las semifinales de la Copa de la Reina

Salma Paralluelo en el Real Madrid-FC Barcelona de la ida de las semifinales de la Copa de la Reina / SERGIO PEREZ / EFE

Esta temporada, 0-4 en Liga, 5-0 en la final de la Supercopa y 0-5 en la ida de la semifinal de la Copa de la Reina disputada esta misma semana. En los últimos siete partidos, el parcial goleador es de 27-0. En los 19 partidos disputados en la historia, el parcial es de 19 victorias a cero, 78 goles a favor y 7 en contra. Los partidos entre los equipos femeninos del Barça y el Real Madrid reciben el calificativo de Clásico, pero es evidente, a la luz de los números, que se trata de una calificación exagerada, un fatuo ejercicio de marketing que sonroja. No hay Clásico posible entre dos equipos que están a años luz el uno del otro. El Madrid, al Barça, no es que no le compita: es que ni lo inmuta. 

Si nos atenemos a la historia en sus respectivas encarnaciones de la competición femenina de fútbol en España, el Atlético de Madrid, el Athletic Club de Bilbao o incluso el Levante Unión Deportiva podrían presentar argumentos de peso (en historia y palmarés) para sostener que sus enfrentamientos con el Barça son los que merecen el calificativo de Clásico. De hecho, antes de la llegada del Real Madrid a la competición, era el encuentro entre Atlético y Barça, ganadoras de las ocho últimas ligas (tres las madrileñas, cinco las catalanas), el que se consideraba de máxima rivalidad deportiva. El Athletic es el segundo club con más títulos tras las culés. 

Desde 2020

El Real Madrid empezó la andadura de su sección femenina en verano de 2020, cuando absorbió al Club Deportivo Tacón y ocupó su plaza en la Liga F. Como suele suceder en todo lo que se refiere al club blanco, su llegada al fútbol femenino fue considerada un advenimiento, un punto de inflexión. Entonces, la superioridad del Barça en la competición era evidente, y se argumentó que la entrada en liza del Madrid equilibraría las fuerzas. El tono de algunos voceros era que, hasta la llegada del Madrid, la Liga F había sido una suerte de experimento, de prólogo; de ahí el dominio del Barça. Con la entrada del club blanco en la competición, empezaba de verdad lo bueno. 

Lo bueno: 19 victorias del Barça, cero del Madrid, 78 goles a favor y 7 en contra. Por títulos, desde la creación del Real Madrid femenino, el Barça ha ganado todas las competiciones nacionales (excepto la Copa de la Reina de 2023, la de la eliminación por alineación indebida), tres Ligas de Campeones y ha sido reconocido en múltiples ocasiones como el mejor club de fútbol femenino del mundo. Por supuesto, además, Alexia y Aitana acumulan Balones de Oro, y las jugadoras del Barça son la base de los éxitos de la selección española. 

Condescendencia

Hubo condescendencia, si no prepotencia, en la irrupción del Madrid en el fútbol femenino. El trabajo del Barça en este ámbito ha sido excepcional, pero parecía como si la ausencia del gran rival en fútbol masculino o baloncesto restara valor a los logros azulgranas. Es una forma de menosprecio tanto al trabajo del Barça como al del resto de clubes, similar al desdén con el que, desde ciertos entornos del club blanco, se trata el carácter polideportivo del Barça, con sus secciones. El mensaje implícito es que ni en España ni en Europa se compite de verdad en ningún deporte si no está presente el Madrid. 

No es cierto. Los problemas de competitividad de la Liga F siguen siendo los mismos que antes de la llegada del Madrid. El mérito del Barça de haber construido una estructura ganadora a nivel nacional e internacional es enorme. El Madrid ficha a golpe de talonario sin resultados. El Barça cambia entrenadores, deja ir a estrellas, ficha jugadoras nuevas y sube talento de las categorías inferiores sin pestañear. Incluso ha generado un relevo interno a la Balón de Oro. Que el Madrid, hasta el momento, no haya sido capaz de lograr ni acercarse al Barça habla, sobre todo, del buen hacer azulgrana. 

La Liga F no debe mimetizar al fútbol masculino. El ejercicio de marketing de presentar los Barça-Madrid como un Clásico es ridículo y, en el fondo, daña la competición. No hay atajos para la excelencia deportiva, tan solo una combinación de trabajo, talento, espíritu competitivo y un proyecto capaz de alternar las luces largas que requiere toda estrategia y el impacto inmediato que tiene todo resultado partido a partido. El Barça ha sabido hacerlo y es un ejemplo por sí mismo, sin necesidad de compararse con el Madrid, que, hasta el momento, ha fracasado tras irrumpir como un elefante (nuevo rico) en una cacharrería