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Viñales: “Me bajé los pantalones al fichar por KTM para que ahora me echen”

Su hombro izquierdo no está bien, pero KTM le ha pedido que compita y él acepta el reto, pese a que ya le han dicho que no tiene sitio en sus equipos el año que viene. Maverick Viñales está indignado más que molesto con la marca austriaca, pero quiere acabar la temporada sobre la moto.

Maverick Viñales, piloto del Red Bull KTM Tech3 de MotoGP.

Maverick Viñales, piloto del Red Bull KTM Tech3 de MotoGP. / RED BULL KTM TECH3

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Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

Qué les ocurre a los 30. Johann Zarco vuelve de un gravísimo accidente y sigue presentando batalla con 36 años. No hablemos de Marc Márquez, que, con 33, persigue su décimo título mundial, que parece que no le importe y va loco por conquistarlo. Cierto, Franco Morbidelli, Brad Binder y Jack Miller, con 31, han visto como se cerraban las puertas de MotoGP-2027 a sus espaldas, al igual que a Álex Rins, con 30 Pero ahí sigue, luciendo el título de subcampeón del mundo, Àlex Márquez, con 30 años.

Es por eso que, interiormente, el catalán Maverick Viñales (KTM) se niega a dar con concluida su carrera deportiva en la categoría reina, con 31 años, 269 grandes premios, 26 victorias, que son muchas (muchas, sí) en el Mundial, 78 podios, que son una barbaridad, 16 años en el ‘paddock’ y campeón del mundo de Moto3, en 2013. Viñales no es un cualquiera. Es evidente que alguien con ese palmarés hace bien en negarse a dejar de soñar.

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Pero la realidad es otra o, al menos, la realidad que afecta a Viñales, que se ha perdido los últimos cuatro grandes premios y se ha presentado en Motegi (Japón) tras un viacrucis tremendo, víctima, como tantos otros colegas de una seria lesión, no curada ni mucho menos, en su hombro izquierdo. El tendón infraespinoso continúa provocándole dolores y solo inyecciones ricas en plaquetas parecen ayudar a mejorar, poco a poco, mes a mes.

Pero Viñales no se queja de dolor. O no de dolor corporal. Le duele más el corazón. La cabeza. Le duele que KTM y Guenther Steiner, un tipo que procede de la F-1, le hayan engañado, le sigan engañando. Le prometieron, se comprometieron, a que tendría una KTM oficial en 2027 y, ahora, lo han dejado de patitas en la calle.

Peor aún, Viñales estaba en su casa de Roses (Girona), junto a su esposa y sus dos hijas, tratando de recuperarse a marchas forzadas y no le dejaron reaparecer en Spielberg (Austria), se supone, se dice, se intuye, que como era el gran premio de casa, de casa de KTM, no querían que una de sus motos acabase entre las últimas. Total que Viñales se quedó en España.

Maverick Viñales (KTM), en uno de sus últimos grandes premios antes de lesionarse en Alemania.

Maverick Viñales (KTM), en uno de sus últimos grandes premios antes de lesionarse en Alemania. / RED BULL KTM TECH3

E, iniciado el gran premio, le dicen que coja la maleta y el casco y se presente en Spielberg para, el lunes después del GP, que ganó Pedro Acosta con una de las KTM, probar la moto de 850cc del año que viene. No le dejan correr viernes, sábado y domingo y lo reclaman el lunes para que pruebe la moto del año que viene, que tampoco pilotará. No hay quien lo entienda, la verdad.

“La verdad es que no acabo de pillar a esta gente de KTM”, comentó ayer Vinañes a Motorsport.es. “No sé muy bien qué quieren de mí. Muchas veces he intentado encontrar una lógica a todo lo que me ha pasado en los últimos cuatro meses y no la veo por ningún lado”.

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Los responsables de la fábrica de Mattighofen y el tal Steiner, que compró la escudería Tech3, equipo satélite de KTM, le han ido dando largas durante todo el año y, en pleno verano, le dijeron que aquello que le habían prometido, por lo que se habían comprometido, ya no existe: no hay moto y no tienes sitio ni en el equipo oficial ni en auxiliar en 2027.

“La verdad es que no acabo de pillar a esta gente de KTM. No sé muy bien qué quieren de mí. Muchas veces he intentado encontrar una lógica a todo lo que me ha pasado en los últimos cuatro meses y no la veo por ningún lado”.

Maverick Viñales

— Piloto de Red Bull KTM Tech3

“Como puede comprender todo el mundo, en julio, el panorama era desolador. Yo creo que mi historia en MotoGP, por más que tarde en recuperarme de este hombro, no ha terminado. Me niego a pensar que debo quedarme en casa y eso que, durante estos meses y dada la actitud de KTM, estaba convencido de que no volvería a subirme a una MotoGP, pero aquí estoy”, comentó ayer el catalán en Motegi.

Viñales no piensa en fichar por un equipo de Superbikes, como ha hecho, por ejemplo, el australiano Miller o el surafricano Binder. Y no lo piensa porque, aunque no lo verbalice, cuando uno ha corrido, corre, en MotoGP, SBK le parece poca cosa. Y más con la sensación que él mismo pudo experimentar en el test de Spielberg con la KTM de 850cc del año que viene, que es una Moto2 con más motor.

[Próxima carrera]

“Lo que más me duele, lo que, insisto, no acabo de encontrarle una razón de ser, una justificación válida, es por qué KTM, que sabe que firmé bajándome los pantalones porque me dijeron ‘esto es lo que hay, no hay más’ y yo les dije ‘vale, acepto eso’, ahora me echen, me dejen en la estacada”, señala Viñales, que, al margen de pedir más tacto y señorio, pide una oportunidad. “Quedan aún siete grandes premios, veremos cómo van las cosas. Aquí, en Motegi, desde luego, solo quiero acabar, volver a tomar contacto con una MotoGP, pues llevo meses sin subirse a una”.

Fuente: El Periódico