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Cristiano pone en riesgo su legado en Portugal: "No entendió que la única guerra que no podía ganar era la del tiempo"

El desencuentro del capitán luso con Jorge Jesus y su federación se ha convertido en una cuestión de Estado sobre el difícil equilibrio de despedir al "indiscutible" mejor jugador de su historia, pero que hace tiempo no ejerce como tal

Las polémicas de Cristiano Ronaldo a lo largo de su carrera

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Denís Iglesias

Denís Iglesias

Cristiano Ronaldo ha sido, durante su carrera, una figura de enorme atracción mediática. Su deseo de protagonismo ha acompañado una ambición que le ha llevado a ser uno de los mejores jugadores del mundo. La situación que vive con Portugal, donde parece condenado a una jubilación forzosa, es un capítulo más de esa historia polarizante. Esa misma vocación por estar siempre arriba le ha abocado a una crisis que se ha convertido en una cuestión de Estado en su país. Hasta el punto de que Luís Montenegro, primer ministro luso, ha intervenido hablando con los protagonistas, según adelantó SIC. No es un tema que Jorge Jesus, actual seleccionador portugués, pueda solucionar de un día para otro.

Los goles como argumento para sobrevivir

Los goles como materia contable juegan en contra de un Cristiano Ronaldo con 41 años que no ha sabido relativizar el paso de los años. "No entendió que la única guerra que no podía ganar era la del tiempo" es una de las críticas que recogen la mayoría de medios de comunicación lusos. Entre ellos, A Bola, del que Luís Mateus es editor ejecutivo. En conversación con SPORT, el periodista luso describe un ambiente de reproches entre todas las partes del fútbol, donde el aficionado también es un sujeto central.

Aficionados de Portugal con una bandera de Cristiano, durante el último partido contra Dinamarca en Copenhague, donde no estuvo el capitán.

Aficionados de Portugal con una bandera de Cristiano, durante el último partido contra Dinamarca en Copenhague, donde no estuvo el capitán. / PAULO NOVAIS / EFE

Cristiano hace tiempo que ha dejado de ser una figura de consenso para pasar a estar en el centro de cualquier debate. La dificultad de Portugal para pasar página volvió a discutirse después de que una de sus mejores generaciones, dirigida por Roberto Martínez, cayera ante España en los octavos de final de un Mundial en el que no estuvo a la altura de las expectativas generadas. En una entrevista con este diario, el exseleccionador de la selección lusa defendió que el de Funchal no jugaba "con Portugal por lo que fue, sino por lo importante que sigue siendo".

Los datos respaldaban su argumento. Cristiano marcó 28 goles en 37 partidos con el técnico catalán, una media de 0,76 por encuentro. Portugal conquistó además la Nations de 2025 durante ese periodo. Ese balance ofrece un argumento a quienes defienden que el delantero seguía aportando a la selección. También permite distinguir entre su capacidad para marcar y el efecto de su presencia sobre el funcionamiento del equipo. Los goles son una parte relevante de la discusión, pero no resuelven la cuestión del protagonismo. En su frenético camino hacia los 1.000 tantos, Ronaldo no ha aprendido a ser un secundario.

"Era más un problema que una solución"

Martínez supo respetar la jerarquía de Cristiano y mantuvo su confianza en él tras el Mundial de Qatar, que debería haber sido ya la bajada de telón definitiva. En su primera convocatoria, Jorge Jesus decidió incluirlo, pero la falta de minutos y una historia que Ronaldo amenaza con desvelar han desembocado en la crisis de un ídolo. Para colmo, este golpe a la figura del jugador del Al Nassr coincide con la preparación del ilustre adiós de Messi con Argentina. La trascendencia del ídolo del Barça en los últimos años de la Albiceleste ha marcado la distancia entre dos jugadores que han tenido una desigual tercera edad futbolística.

Estos días se suceden en Portugal expresiones como "rabieta", "triste final" o el cuestionamiento de que siga llevando el brazalete, según recoge Mateus. La marcha de Cristiano en un avión privado convirtió en imagen la ruptura con el seleccionador y su equipo nacional. Con la silueta de cadáver internacional, muchos se apresuran ahora a enterrarlo, pero Mateus ya había puesto las claves de un diagnóstico que considera confirmado. No fue un ejercicio de agorero, sino el análisis de una realidad que ha terminado por provocar una transición abrupta en una de las mejores generaciones que se recuerdan de Portugal.

Hace mucho que había pasado su momento. Hace mucho que había escrito que era más un problema que una solución

Luís Mateus

— Editor ejecutivo de 'A Bola'

"Para mí, hace mucho que había pasado su momento. Hace mucho que había escrito que era más un problema que una solución", explica el editor ejecutivo de A Bola, uno de los rotativos de referencia del país. "En el campo ya no marcaba los goles que antes sostenían el escaso impacto colectivo que tenía, tanto al defender como al atacar", sostiene Mateus, yendo un paso más allá del efectismo de las cifras que siguen posponiendo su retirada. "Después, nunca aceptaría una situación de banquillo, como se confirmó, y la bomba estallaría", añade.

El debate también alcanza a los patrocinios deportivos. Al luso le queda ser una de las marcas comerciales más potentes del fútbol, pero, según informó O Jogo, su salida no afecta a los contratos de los patrocinadores de la Federación Portuguesa de Fútbol hasta 2030, el año del Mundial que Portugal coorganizará junto a España y Marruecos. El entorno familiar del jugador también ha sido beligerante ante la situación de un futbolista cuya figura concentra tanto los reproches de sus contrarios como la defensa de sus afines.

¿Una Portugal mejor sin el mejor de su historia?

"Creo que hay una conciencia más o menos generalizada de que ya era el momento del adiós. Los aficionados también ven los partidos y no son tontos", opina el editor ejecutivo de A Bola. Su percepción apunta a un desgaste del respaldo al capitán. Mateus reconoce, al mismo tiempo, que no todos comparten esa visión y señala las acusaciones de ingratitud de las hermanas de Cristiano y la reacción de sus seguidores más fervientes contra Jorge Jesus.

La prensa del país ofrece muestras de esa división. A Bola ha publicado columnas críticas con la resistencia de Cristiano a asumir la rotación y un papel secundario. También ha informado de abucheos a Jesus. Record recogió mensajes de apoyo a ambos protagonistas en las gradas de Copenhague. Mientras tanto, el fútbol y la vida siguen. La victoria por 2-4 ante Dinamarca ofreció una respuesta deportiva inmediata a la crisis.

Portadas de periódicos portugueses con la salida de Cristiano Ronaldo de la concentración de la selección portuguesa de fútbol. La salida de Cristiano Ronaldo de la concentración de la selección portuguesa en Copenhague ha levantado muchas dudas entre sus compatriotas, que esperan a que tanto el astro como la federación den más explicaciones, aunque coinciden en que la retirada del jugador se aproxima mientras Jorge Jesus sea seleccionador.

Portadas de periódicos portugueses con la salida de Cristiano Ronaldo de la concentración de la selección portuguesa de fútbol. La salida de Cristiano Ronaldo de la concentración de la selección portuguesa en Copenhague ha levantado muchas dudas entre sus compatriotas, que esperan a que tanto el astro como la federación den más explicaciones, aunque coinciden en que la retirada del jugador se aproxima mientras Jorge Jesus sea seleccionador. / Carlota Ciudad / EFE

Gonçalo Ramos marcó y asistió, Vitinha elogió el trabajo de Jorge Jesus y Portugal mostró alternativas ofensivas sin su capitán. El equipo lidera el grupo A4 de la Nations League con tres victorias en tres partidos. Mateus plantea una pregunta sobre lo que puede venir: "Vamos a ver si Portugal no sale incluso ganando con el adiós de su indiscutible mejor jugador de todos los tiempos".

Porque hay algo que no está en discusión: Cristiano está en la cumbre del país de Eusébio, Figo, Futre, Rui Costa, Deco y tantos otros. Incluso los críticos con su presente reconocen un legado que, sin embargo, el luso ha puesto en riesgo con sus últimas decisiones. Lo que está en juego no es borrar sus logros, sino cómo se incorporará a su trayectoria este último capítulo.

Messi tuvo que ganarse el perdón de una Argentina que abandonó harto de reproches. La crisis, para Ronaldo, ha llegado en el peor momento: cuando ya no tiene la capacidad futbolística para resolver un debate que no va del talento, sino de la forma de ver la vida y el paso del tiempo.