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Clásico (F)

El Barça no cambia: el Madrid se lleva un 7-0 en el Camp Nou con póker de Pina

En una fiesta en el templo culé, con 40.553 espectadores, el conjunto de Pere Romeu goleó al Madrid y demostró que no tiene rival en los clásicos

Vuelve la polémica en el Clásico: así ha sido el penalti no pitado a favor del Barça

Vuelve la polémica en el Clásico: así ha sido el penalti no pitado a favor del Barça / Sport.es

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Maria Tikas

Maria Tikas

No cambia. Cada año, cuando llega el Clásico, aparece el mismo debate: si el Real Madrid está más cerca, si por fin ha reducido la distancia, si esta vez puede competir de tú a tú con el Barça. Y cada año el conjunto azulgrana encuentra la manera de responder sobre el césped. Esta vez lo hizo con una exhibición incontestable en un Spotify Camp Nou entregado, con 40.553 espectadores, para recordar quién sigue mandando. Un 7-0 que fue mucho más que una goleada.

Otra vez el Barça fue superior en todo. En la presión, en el juego, en la intensidad y en la capacidad para hacer daño. El Madrid llegaba con argumentos para creer que podía ser diferente: venía de competir de tú a tú con el Manchester City, campeón de la liga inglesa, en Champions, y su transformación durante el verano invitaba a pensar en un Clásico más equilibrado. Pero el Barça no le dio opción. En media hora había convertido el partido en una fiesta azulgrana.

Claudia Pina fue la gran protagonista. La delantera se inventó el 1-0 en el minuto cuatro, fabricándose ella sola una acción entre cinco madridistas y culminándola con un zurdazo. Poco antes de la media hora apareció para aprovechar un rechace de Pajor y hacer el segundo. Cuatro minutos después, tras un robo de Brugts y una combinación con Patri, completó su hat-trick. Y antes del descanso, después de una magnífica pared con Pajor, firmó el póker. Cuatro goles en 44 minutos para una noche que ya es suya.

Aunque Pina se llevó todos los focos, el Barça volvió a demostrar que su mejor virtud sigue siendo el colectivo. Graham marcó el cuarto tras una recuperación de Aïcha y una conexión con Pajor, que también participó en la goleada, con asistencia de la noruega. Patri y Serrajordi gobernaron el centro del campo y el equipo mantuvo una presión asfixiante que no permitió al Madrid respirar. Incluso con el partido resuelto, las azulgranas siguieron buscando más goles. Pudieron marcar Patri y Brugts, entre otras, o Aitana y Kerolin, que entraron en el segundo tiempo. Y la que cerró la goleada, la que puso el séptimo para culminar un gran inicio de curso y la victoria más holgada en un clásico, fue Sydney.

Las jugadoras del Barça celebran uno de los goles contra el Real Madrid.

Las jugadoras del Barça celebran uno de los goles contra el Real Madrid. / DANI BARBEITO / SPORT

No fue menos importante el trabajo defensivo, liderado por Paredes. Aïcha firmó una actuación enorme, especialmente en los duelos con Linda Caicedo, a la que consiguió frenar cada vez que intentó desequilibrar. Tampoco apareció Felicia Schröder, el gran fichaje del verano madridista. El Barça consiguió aislarla por completo y el conjunto blanco apenas pudo inquietar a Cata Coll, que tuvo que intervenir por primera vez entre palos en el minuto 34.

Van Asten fue otra de las grandes noticias de la noche. La neerlandesa, una de las novedades del once, completó un partido de mucha personalidad en su primer Clásico como titular. Atenta al corte, ganando recuperaciones y ofreciendo soluciones en la construcción, fue clave para que el Barça pudiera jugar lejos de su área y sostener la presión. Una actuación que demuestra que las nuevas piezas también están preparadas para asumir protagonismo en las grandes noches.

Incluso con las salidas de jugadoras capitales como Alexia Putellas o Mapi León, el Barça sigue teniendo aquello que lo ha convertido en el mejor equipo de los últimos años. Cambian los nombres, aparecen jóvenes, llegan fichajes y se marchan futbolistas importantes, pero permanece una identidad reconocible: balón, presión, talento, ambición y un sentido colectivo que vuelve a marcar diferencias. Este Barça está en una etapa de transición, sí, pero también tiene argumentos para seguir ganando durante muchos años.

Ante 40.553 personas y bajo las luces del Camp Nou, el mensaje volvió a ser contundente. El Madrid quería demostrar que se acercaba; el Barça respondió con siete goles. Pina puso los focos, Graham, Pajor y Sydney completaron la goleada, pero fue el equipo entero el que convirtió el Clásico en una exhibición. Porque pueden cambiar las protagonistas, los proyectos y hasta el contexto. Lo que no cambia es el Barça.