Cómo hacer que un niño se interese por el deporte

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La mayoría de los adultos recordamos una época en la que no había que decirnos que saliéramos a la calle a jugar. Corríamos durante horas, jugando al pilla-pilla, escondite, al “tulipán”, con una pelota o saltando a la comba, sin pensar ni una sola vez en si estábamos haciendo suficiente ejercicio.

La realidad imperante a día de hoy es muy diferente. Según un estudio reciente, pasamos más de cinco horas al día sentados. Y no sólo los adultos nos vemos afectados por este estilo de vida sedentario; los niños pasan cada vez más tiempo frente a las pantallas, ya sea viendo la televisión, jugando a los videojuegos o navegando por Internet.

Y es que la prevalencia de la obesidad entre los niños y adolescentes se ha triplicado desde la década de 1970. Hoy, aproximadamente uno de cada cinco niños en edad escolar se considera obeso. Aunque hay muchos factores que contribuyen a esta alarmante tendencia; la falta de actividad física y las malas elecciones dietéticas son dos de los más importantes. Además, los niños obesos tienen más probabilidades de convertirse en adultos obesos, lo que les expone a padecer enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y ciertos tipos de cáncer.

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La buena noticia es que la obesidad infantil se puede prevenir. Si animamos a los niños a ser activos y a comer alimentos saludables, podemos ayudarles a desarrollar hábitos para toda la vida que mejorarán su salud y bienestar. La actividad física es importante para la salud física y mental de los niños:

  • Les ayuda a mantener un peso saludable
  • A fortalecer los huesos y los músculos
  • A reducir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas
  • Puede mejorar su estado de ánimo, ayudarles a dormir mejor y aumentar sus niveles de energía.

Así pues, aquí van unos consejos en lo que respecta al fomento de la actividad física. Tomando estas sencillas medidas, puedes ayudar a tus hijos a desarrollar hábitos de actividad física para toda la vida que les beneficiarán de muchas maneras.

1- El niño esponja: Enseña haciendo ejercicio.

Los niños son como pequeñas esponjas que absorben todo lo que ven y oyen. En lo que respecta a la actividad física y a la forma física, a menudo se fijan en sus padres y en otros modelos importantes de su vida para que les guíen.

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Así que si quieres que tu hijo/a sea físicamente activo y esté en forma, es importante darles un buen ejemplo. Demuestra que te gusta ser activo y explica por qué es importante. Salir a pasear o a montar en bicicleta, jugar a la pelota, probar un nuevo deporte o una clase de gimnasia juntos. No sólo estarás dando ejemplo de buen comportamiento, sino que también pasarás tiempo de calidad con ellos.

 2- Inspira y hazlo divertido

El reto de apagar videojuegos y/o teléfonos móviles y hacer que los infantes se levanten y se muevan merece la pena.  Lo que puedes hacer ahora mismo y que marcará una gran diferencia en la vida de un hijo, además de predicar con el ejemplo, es planificar actividades actividades físicas que sean divertidas, en las que puedan disfrutar, como dar un paseo en bicicleta, jugar al pilla-pilla en el parque o jugar en la piscina. Un partido de voleibol en la playa, jugar a palas o simplemente con jugar con una pelota son alternativas muy efectivas.

En un esfuerzo por hacer que los niños se muevan más, muchos adultos se centran en los beneficios del ejercicio para la salud y olvidan que la clave para inspirar el amor por el movimiento es hacerlo divertido. Cuando el ejercicio es algo que se hace para divertirse, no se siente como una obligación y es más probable que los niños sigan haciéndolo en la edad adulta.

Así que la próxima vez que intentes que tus hijos se muevan más, céntrate en hacerlo divertido y puede que crees un vínculo por el deporte para toda la vida.

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 3- Se aprende cayendo.

Ya hemos dicho que los niños son como pequeñas esponjas que absorben todo lo que les rodea. Y una de las cosas más importantes que aprenden es a desarrollar sus habilidades motoras. Este proceso comienza en la infancia, cuando los bebés aprenden a agarrar y sostener objetos. Pero se acelera realmente durante los años preescolares, cuando los niños empiezan a explorar su mundo de forma más independiente. A través del ensayo y error, aprenden a utilizar sus músculos para caminar, correr, saltar, trepar y mucho más.

Todas estas habilidades son esenciales para los niños, no sólo para el desarrollo físico sino también para el crecimiento cognitivo. Mientras practican el uso de su cuerpo, también desarrollan sus habilidades de resolución de problemas y de pensamiento crítico. Así que la próxima vez que veas a un niño de preescolar dando tumbos, recuerda que en realidad está aprendiendo algunas lecciones de vida muy importantes.

4-Elije juguetes que fomenten movimiento

Cuando elijas los juguetes es importante que elijas aquellos que fomenten el juego activo. Abusar de juguetes que obligan a permanecer sentados o a mover sólo las manos pueden conducir a un estilo de vida sedentario.

En lugar de ello, opta por artículos que hagan que los niños se levanten y se muevan. Por ejemplo, las pelotas son ideales para patear, lanzar y perseguir. Los aros son perfectos para saltar y girar. Y los triciclos pueden ayudar a los niños a practicar su equilibrio y coordinación mientras toman aire fresco.

5- Jugar al aire libre

Los niños tienen un sentido innato de la curiosidad y el asombro por el mundo que les rodea. Jugar al aire libre es una de las mejores maneras de aprender sobre sí mismos y su entorno. A través del juego, experimentan con nuevas ideas, ponen a prueba sus límites y comprenden mejor el mundo que les rodea. Al explorar su entorno, también desarrollan importantes habilidades físicas y sociales.

El juego al aire libre da la oportunidad de correr, saltar, trepar y corretear, actividades esenciales para un desarrollo infantil saludable. También les da la oportunidad de relacionarse con otros niños y aprender a compartir, cooperar y resolver conflictos. En resumen, jugar al aire libre es una parte vital del desarrollo infantil y debe fomentarse a diario.

6- Consumir deporte

Los libros infantiles, el cine o acudir a eventos deportivos es una forma estupenda de fomentar el movimiento, el interés y la actividad por el ejercicio de los más pequeños. Hay muchos títulos diferentes que animan a los niños a levantarse y moverse, y no es sólo el acto físico de moverse lo que promueven estos libros; también animan a los niños a usar su imaginación, a explorar sus sentimientos y a descubrir el mundo que les rodea. En otras palabras, los libros infantiles son la herramienta perfecta para que los niños se pongan en movimiento… ¡tanto en sentido figurado como literal!

7-Apuntarse a un club deportivo

Por último, fomentar su participación en un deporte organizado puede tener numerosos beneficios. Por un lado, puede ayudar a inculcar el sentido de la disciplina y la responsabilidad. Cuando aprenda a seguir las reglas y a trabajar en equipo, también desarrollará importantes habilidades sociales, más allá del componente físico. Tanto si está interesado en el atletismo, el baloncesto, el fútbol o la natación u otro deporte, seguro que hay opciones disponibles cerca de casa.

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Ver comentarios

  • Un buen post para hacer que nuestros peques se interesen en una cosa tan básica e importante como es el Deporte base, es garantía de niños sanos y equilibrados mentalmente.
    Gracias por el post.

    Saludos!

Publicado por
Natalia Romero
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