900 euros para las mujeres, 16.000 para los hombres. El ciclismo femenino explota

Los aficionados al ciclismo estamos de enhorabuena y es que con la Omploop Het Nieuwsblad y la Kuurne Bruselas Kuurne del pasado fin de semana se daba el pistoletazo de salida a la temporada de clásicas, uno de los periodos competitivos más interesantes, bonitos y espectaculares de todo el calendario anual.

Con Julian Alaphillipe y Mathieu Van der Poel a la cabeza el espectáculo deportivo no defraudó en absoluto y pudimos disfrutar de un excelente aperitivo adoquinado en vistas a las grandes citas de los próximos meses.

Dentro de un marco estratégico que ya viene siendo habitual en los últimos años, los aficionados también pudimos deleitarnos de la cobertura televisiva de la Omploop Het Nieuwsblad femenina, una carrera que con la intención de maximizar la audiencia emitía su tramo decisivo apenas unos minutos después de que finalizara la masculina.

Pero tristemente no es oro todo lo que reluce, y el ciclismo femenino echaba un grito al cielo cuando a través de Twitter Internation Elles, denunciaba la enorme brecha económica entre hombres y mujeres.

El reparto de premios, para la que sobre el papel es la misma carrera, indignaba a mujeres y a gran parte de la comunidad ciclista que mostraba su total apoyo en el camino hacia la igualdad.

Una igualdad que por desgracia no solo está a años luz en cuanto a contratos laborales vinculados al ciclismo se refiere, sino que también presenta importantes diferencias en el reparto de premios.

Davide Ballerini, ganador de la Omploop Het Nieuwsblad masculina se llevaba 16.000 euros, mientras que Anna Van der Breggen, actual campeona del mundo y vencedora de la prueba femenina apenas superaba los 900 euros.

Más de 15000 euros de diferencia para la misma carrera. Una brecha significativa que pone de manifiesto el largo camino que queda por recorrer en este aspecto y es que más allá del premio del ganador, lo que debería preocuparnos son los premios secundarios, que en el caso del ciclismo femenino apenas reparte algo de dinero entre el resto de primeras clasificadas.

Las reacciones no tardaron en llegar y Tomas Van den Spiegel, CEO de Flanders Classic (empresa organizadora de la prueba) lamentaba en Twitter que se encontraba bastante decepcionado con las reacciones y la falta de empatía hacia todos los esfuerzos que se han realizado en los últimos años por el ciclismo femenino, afirmando eso sí, ser plenamente consciente de que el objetivo es seguir trabajando duro para acortar la diferencia.

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Aleix Serra

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