El único político español capaz de bajar de 30’00” en 10 km 

El único político español capaz de bajar de 30’00” en 10 km 

Compartir
A los 46 años, Eliseo Martín, que sigue en gran forma, ha empezado a trabajar de concejal de deportes en Monzón. El pueblo que le acompañó hasta lo máximo en el atletismo de élite en el Mundial de París 2003.  

Y fue bonito mientras duró.

O, mejor dicho, todavía dura para Eliseo Martín que, a los 46 años, recién cumplidos, aún puede bajar de 30’00” en 10 kilómetros. El invierno pasado lo hacía sin casi ningún problema.

Pero ahora ha empezado a trabajar de concejal de juventud y deportes en el Partido Aragonés en Monzón, en su pueblo, y ésa responsabilidad, como la del atleta de élite que fue, implica tiempo. Y no se puede escatimar tiempo. “Las cosas nunca se resuelven en un minuto”, razona.

Y no es que él tenga formación de político. “Pero me han ofrecido este cargo dos amigos míos de toda la vida y no he sabido decirles que no. No he querido decírselo porque es el momento de demostrar que puedo hacerlo; que hay cosas que se pueden mejorar en nuestra tierra y que no solo se trata de tirar del bolsillo del ciudadano. Los políticos tenemos que buscar soluciones. Tenemos ése deber con los ciudadanos, pero todo eso necesita tiempo. Es más, si no se lo dedicásemos, no tendría sentido estar aquí. No vas a tener los resultados que buscas”.

Pero esto no es una novedad para él. De atleta aprendió que el secreto está en el tiempo. 

Y eso enlaza al político con el atleta que fue Eliseo Martín. El atleta que fue internacional desde 1998 hasta el Europeo de Barcelona 2010; el atleta que incluso podría haber llegado a los JJOO de Londres 2012 “de no impedirlo una varicela” que le dejó K.O.

Hubiera sido demasiado. Pero aun así ese día no se arrepintió de nada ni declaró ‘qué mala suerte tengo‘. “Lo acepté como una orden del destino y recordé que bastante había  aguantado. De hecho, no es fácil encontrar atletas tan duraderos como lo fui yo”.

Todavía se enorgullece, “porque no es fácil, pues es difícil mantener la motivación durante tantos días, durante tantas semanas, en la que tú mismo te dices: ‘joder, tío, es que entrenas barbaridades’. Pero la realidad es que pasaban los años y yo seguía con la misma ilusión, con la misma motivación para volver a hacerlo”.

Recuerda aquel momento cumbre en el Mundial de París 2003 cuando logró la medalla de bronce en los 3.000 obstáculos “que podía haber anticipado que el final estaba llegando. Cuando consigues algo así, que es como llegar a lo máximo, tu propio entorno ya no te exige tanto como antes. Da por hecho que lo mejor que podías lograr ya lo has logrado: tu lo notas y ellos mismos te lo dicen. Pero yo me negué a pensar que fuese así. No me importó seguir viviendo como un monje y la prueba es que luego fui séptimo en el Mundial de Osaka 2007 o noveno en el de Berlín 2009 y en una prueba tan dura como los 3.000 obstáculos todo eso hay que respetarlo, todo eso hay que valorarlo: te das cuenta, sobre todo, cuando pasa tu momento y aceptas que aquello ya pasó para siempre”.

Por eso fue bonito mientras duró… Sin ir más lejos, cuando nos enteramos en los JJOO de Sidney 2000 de que Eliseo Martín era un atleta de categoría mundial.

No tenemos derecho a olvidar ese día.

Fue un descubrimiento grandioso verle a él y Luismi Berlanas desafiar a los africanos como si ellos mismos fuesen africanos.

Pero esa fue la magia de arriesgarlo todo por un sueño o la certeza de anticiparse al futuro. ” De junior ya había sido séptimo del mundo en 10.000″, explica. “Pero Phondy, mi entrenador, y yo vimos que había que cambiar y pensamos en los 3.000 obstáculos. Y no fue fácil, porque me costó mucho bajar de 8’30”. Incluso llegué a pensar que nunca lo conseguiría”.

Pero lo consiguió. Y por eso esta es una historia que honra a la perseverancia y que pone de ejemplo a su protagonista, un tipo que aprendió a dosificar la ambición, a gestionar su patrimonio. “Cada fin de semana no podía ser un objetivo. Al final, eso te machaca y te impide luchar por lo que realmente quieres luchar. Nosotros llegamos a convertir en trámites los Campeonatos de España y te daba pena, porque un Campeonato de España siempre será un Campeonato de España. Pero si en dos o tres semanas tenías unos Juegos, un Europeo o un Mundial tenías que preguntarte, ‘qué es lo que realmente quiero?’ Mi entrenador y yo sabíamos hacerlo. No nos daba miedo esa pregunta”. 

“Siempre tuve claro lo que era el atletismo”, explica. ” Para mí era un trabajo en el que dedicabas 340 días del año a un objetivo principal. Y, si lo hacías así, tenías que poner la mano en el fuego por ese día. Y por eso creo que casi nunca fallé en las grandes competiciones. No porque fuese mejor que los demás, sino porque tenía claro lo que quería de mí. Si solo se puede estar un día al 100/100 hay que respetar a ese día “.

Todo nació en la adolescencia. ” Entonces me acuerdo que escuché a una psicóloga deportiva que me lo dejó claro. Me dijo una frase que no se me olvidará nunca: ‘a lo largo de tu vida te vas a encontrar con muchos obstáculos que debes aprender a canalizar y a convertirlos en pensamientos positivos”.

A los 46 años, da la sensación de que ya sabe latín, de que ya ha empleado demasiadas veces esa máxima. ” Llevo mucho tiempo en la vida”, acepta. “Aún me queda por vivir, pero ya he vivido mucho y he aprendido que si no me esfuerzo no voy a estar a gusto sea ahora en la política o sea en el deporte”.

“A todos los sitios que voy me gusta aprender. Y si mi experiencia  aporta, adelante, aquí estoy yo para contarla, para explicar lo que hice,  cómo pude hacerlo y cómo llegué a lograr lo que buscaba”.

Y entonces vuelve a recordar que nada hubiese sido posible sin su entorno ni sin su club, “el Centro Atlético Monzón”, que acaba de cumplir 75 años y que se desvivía por él. “Había atletas que terminaban más tarde la temporada sólo para ayudarme a mí”.

Así fue hasta que se retiró en 2012. Tenía 39 años y lo hizo “como tercero en un campeonato de España de 3.000 obstáculos”. Pero desde entonces nunca ha dejado de hacer deporte. “Sería imposible. Mi cuerpo no lo aguantaría. Lo necesita orgánica y mentalmente. No reconocerlo es sentirse mal”.

De ahí que su currículum no haya dejado de crecer. ” Mi vida ha cambiado entre otras cosas porque criar a una niña que ahora tiene ocho años y a un chaval de 11 lleva su tiempo. Y no. Claro que ya no puedo hacer los entremos de antes cuando entrenaba duro casi todos los  días. Incluso me acuerdo de aquel día que llegué a hacer 3×1.000 con cinco vallas en cada vuelta en 2’39”, 2’37” y 2’36” y terminando con un 400 liso en 52 segundos. Y, claro, ahora lo piensas y dices, qué barbaridad, vaya barbaridades hay que hacer para estar en la elite… Pero eso lo hacemos todos. Nos pasa a todos”.

El caso es que, tras la retirada, ha llegado a hacer 2h14’05” en maratón, récord de España M-40 y a quedarse a un minuto de hacer mínima para el Mundial lo que hace pensar que se trata de una fuerza de la naturaleza.

También podemos contar que participa en la Copa Aragonesa de duatlón, donde desemboca su otra gran pasión, “la bicicleta”, otro motivo más para explicar a un deportista para toda la vida: Eliseo Martín, el hombre de 46 años cuya memoria recupera momentos extraordinarios, parte de nuestra pasión y de la suya, no cabe duda. Por eso estamos tan agradecidos y, por lo visto hoy, el agradecimiento es recíproco.

Compartir

Te puede interesar...

Deja un comentario

Con la publicación de un comentario acepto expresamente recibir la newsletter y soy conocedor de que puedo darme de baja en cualquier momento de acuerdo a nuestra política de privacidad