Un día en la Volta.

Un día en la Volta.

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La ronda Catalana se integra de 7 etapas, 7 días de competición en los que es fundamental que todo salga perfecto para ver recompensado el trabajo de todo un año por parte del comité organizador.

7 largas jornadas para todos los que integran la caravana de la volta: corredores, equipos, organizadores, voluntarios y periodistas, entre otros. Unas jornadas que acostumbran a transcurrir de forma algo rutinaria, pero que siempre sufren pequeñas modificaciones debido a los imprevistos con los que tienen que lidiar los organizadores de la Volta. Dificultades añadidas nada fáciles de resolver que requieren de una respuesta ágil. Claro ejemplo de ello es el recorte que sufrió la cuarta etapa debido a la nieve y a las malas condiciones climatológicas.

La jornadas son maratonianas y el tiempo entre el final de una y el inicio de la otra es realmente corto.

El trabajo para los organizadores se divide en tres frentes; El de la línea de salida, el de la llegada y el de la propia carrera. Todo este trabajo es el que tienen que realizar cada día sus respectivos encargados.

Todo el mundo tiene trabajo. Incluso los comisarios encargados de revisar las medidas y pesos reglamentarios de las bicicletas.

En primer lugar está el trabajo en la línea de salida. Hay que montar el control de firmas, el arco de salida y toda la infraestructura que requiere un inicio de etapa. Tarea nada fácil y realmente fundamental para empezar  el día con buen pie. Los encargados de la salida son los primeros en levantarse para que su trabajo esté listo cuando empiezan a llegar los primeros autobuses de los equipos. Unos autobuses a los que se les facilita una zona para aparcar con tal de facilitar al máximo su trabajo.

Entre tanto los encargados de la señalización de la carrera hacen su trabajo marcando el camino a seguir en cada cruce y en cada rotonda por los que posteriormente pasará la carrera, tarea también fundamental para garantizar la seguridad y el buen funcionamiento. A ellos se les unen los cuerpo de seguridad encargados de seguir la carrera y de cortar todas las carreteras necesarias. Aquí resulta fundamental, otra vez, la gestión del tiempo. Hay que cortar la carretera el mínimo rato posible para que los conductores externos a la carrera no se vean muy afectados. Su buen trabajo será supervisado rápidamente por los comisarios de carrera, quienes comprueban que todo este correcto para que el pelotón pueda pasar solo unos minutos después.

Durante la carrera, además, también se encuentran muy atentos los jueces, los conductores que llevan a los invitados y las ambulancias y coche médico quienes deberán actuar rápidamente en caso de caída. Para facilitar el traslado de cualquier persona enferma o herida durante la carrera la organización facilita al inicio de la carrera un libro de ruta, una relación de hospitales que dan cobertura a cada etapa.

Durante el transcurso de cada jornada, y normalmente a mitad de recorrido, la organización debe habilitar una zona de avituallamiento donde los auxiliares puedan entregar comida y bebida a los corredores. El kilometraje dónde se ubicará este avituallamiento también se conoce con antelación al inicio de cada etapa.

Al mismo tiempo y en la línea de meta también tenemos muy ocupados a los responsables de montar el final de etapa y toda la infraestructura televisiva y referente a los medios de comunicación. Acreditar a todos los que lo requieran, además de  señalizar y poner vallas en los últimos metros de etapa con tal de evitar cualquier riesgo tanto para los corredores cómo para los aficionados que se acerquen a presenciar los últimos metros.

De nuevo hay que volver a facilitar una zona para que los equipos de la carrera puedan aparcar y montar su estructura. Una estructura compleja y que realmente nos hace dar cuenta del trabajo que hay dentro de un equipo de ciclismo. Todos los equipos World Tour acostumbran a llevar además de un autobús con duchas y otras facilidades para los corredores, dos coches de equipo, una furgoneta pequeña y un camión lleno de material, que en algunas ocasiones también presenta una pequeña cocina para que todos los auxiliares puedan trabajar. Para hacernos una idea, un equipo de máximo nivel puede desplegar en una carrera importante hasta 25 personas a parte de los corredores.

Camión del Movistar: Fuente: Movistar Team.

La cosa no termina ni mucho menos aquí en la línea de llegada puesto que tras finalizar la etapa hay que organizar entre otras cosas la ceremonia de pódium y los respectivos controles antidoping.

Nada de esto sale de imprevisto y todo se lleva estudiado y programado con antelación hasta el más mínimo detalle, si no fuera así sería imposible organizar una carrera de este nivel. Prueba de ello es el listado de Hoteles que tiene contratados la carrera para cada etapa. En ellos se alojarán además de todos los equipos, todos los miembros que integran la caravana de la volta .

La rápida gestión del pódium es mucho más importante de lo que parece.

Para que todo salga perfecto es fundamental la correcta gestión del tiempo. Un tiempo que siempre se termina echando encima de todos y que supone un factor añadido de estrés. Hay que trabajar rápido pero siempre sobre seguro, puesto que cualquier error o resbalón puede afectar a los equipos y a los corredores. los protegidos de la carrera.

Seguro que nos dejamos a muchos colectivos y personas importantes pero destacamos los casi 100 voluntarios que colaboran con la organización de la carrera. Unos voluntarios muchas veces anónimos que en la mayoría de casos piden una semana de vacaciones en el trabajo para poder estar en la ronda Catalana. Ellos son los que verdaderamente hacen posible que la Volta siga sumando años.

Un trabajo que no entiende de descansos, puesto que al día siguiente toca volver a levantarse y empezar de nuevo con todo, el trabajo realizado el día antes ya es historia. Es lo que tiene ser una gran ciudad con ruedas.


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