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Toni Abadía: cuando la vida se pone fea 

Desde el maratón de Valencia no levanta cabeza y da la sensación de que los JJOO de Tokio se le escapan de las manos. Seis meses después, se despierta por las noches: el estómago, la ansiedad…, Ahora lo importante es encontrar un diagnóstico. 

– Nada, complicado.

José Luis Mareca, que ya está jubilado, me contesta así cuando le pregunto por las posibilidades de Toni Abadía de ir a los JJOO de Tokio este verano.

– Llevaba varias semanas entrenando bastante bien pero tuvo una recaída la semana pasada, así que está parado otra vez.

– Lleva ocho días sin correr. Sólo camina y hace algo de bicicleta, nada más, no puede hacer más  -añade Mareca.

Son tiempos duros en los que no es una tentación escribir de Toni Abadía.

Desde que se retiró del maratón de Valencia el pasado mes de diciembre, no levanta cabeza.

Y llegaba como un tiro tras entrenar en  la altitud, en Bronchales: todos estábamos tan ilusionados (el primero él).

Hoy, Abadía no trabaja para el éxito sino para algo más importante que el éxito: recuperar la salud.

Nuestro trabajo también es el de acordarnos de la gente que, por la razón que sea, lo está pasando peor: hay que ponerse en su piel.

Mañana podemos ser nosotros.

Y no todo es el éxito como hemos aprendido en este año de pandemia.

Y olvidarlo sería un error

Y Toni Abadía, a su manera, es un ejemplo irrevocable. El año pasado iba lanzado a los JJOO de Tokio y no parecía que nada pudiese detenerle y hoy, sin embargo, alejado del dorsal y de los entrenamientos, que es lo que hace felices a los atletas…, paciencia, no queda otra.

– Habla con él – me dice Mareca.

– No -le contesto-. No quiero hacerle pasar un mal rato contando penas. Mi manera de hablar con él es escribirle desde lo inesperado y vea esto como un mensaje de ánimo.

– El caso es que todas las pruebas han salido bien -insiste el entrenador- . Quizá sea la acidez que fabrica su estómago y estamos esperando los resultados a ver si puede ser una bacteria.

Fue el estómago lo que le procuró la retirada de Toni Abadía en el maratón de Valencia.

Es el estómago lo que le está haciendo pasar un mal rato casi seis meses después.

– Tiene mucha ansiedad -añade Mareca-, porque esta situación le está generando mucha ansiedad. Se despierta por las noches con sensación de hambre y cuando corre siente ardor y pesadez, no hay manera.

Es la vida que hace estas cosas sin el permiso de nadie.  

Qué inoportuna la vida a veces.

Toni Abadía va a cumplir 31 años en el mes de julio y el mejor regalo de cumpleaños (si es que realmente no llega a tiempo) hubieran sido los Juegos Olímpicos.

Pero hoy no tiene ningún valor hacerse mala sangre con lo que pudo ser y tal vez ya no sea.

Ánimo, Toni.

Ánimo en tu nombre a todos los atletas que ven escaparse los JJOO y que no se lo merecen.

Hoy nos sentimos representados por todos ellos.

Así que ánimo, que es la palabra más sabia en este momento, y no nos olvidemos nunca del mensaje de despedida de José Luis Mareca, el entrenador, el hombre que por vocación y experiencia aprendió a estar a las duras y a las maduras.

Y eso ya es para toda la vida.

– Ya lo único que nos importa es la salud para que, al menos, no siga con ese malestar -dice.


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