Tendinitis del empeine

Tendinitis del empeine

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Hola amig@s de La Bolsa del Corredor! Dentro de nuestra sección “El taller del Corredor”, queremos contaros una nueva lesión, que seguro ha sido ideada por algún podólogo endemoniado, por el agudo dolor que puede ocasionar. Con este post pretendemos daros una guía rápida en la que consultar ese molesto dolor, como tratarlo en primera instancia y a ser posible, que aprendáis a poder evitarlo.

Para empezar vamos a diferenciar tres partes en nuestro pie, tres caras: dorsal (la zona del empeine, metatarso y dedo), medial y lateral. En este caso, la patología se localizaría en la zona marca con el 1.

En el dorso del pie, por detrás de los dedos, tenemos una gran cantidad de elementos anatómicos, como son los huesos del tarso (escafoides, cuboides, las tres cuñas), metatarsos (nada más y menos que cinco). Además, confluyen tendones de diferentes músculos, como son el extensor largo del primer dedo, extensor largo de los dedos, extensor corto del primer dedo y extensor corto común de los dedos. Por si fuera poco, también pasan por ahí algunas arterias y nervios superficiales (o poco profundos). Y es en esa maraña de elementos óseos y tejidos blandos donde una mala posición, un roce o cualquier alteración nos puede provocar dolor.

Así, la tendinitis del empeine como tal no existe (pues ya veis la cantidad de elementos anatómicos que hay en la zona), por lo que hemos de localizar donde se da para ponerle nombre. Por diferentes causas, alguno de los numerosos tendones que pasan por la zona puede inflamarse, dándose la temida tendinitis. En ocasiones, no es el propio tendón el que se inflama, sino la vaina que lo recubre, lo que se denominaría tenosinovitis.

La inflamación tendinosa más frecuente es la de los tendones extensores de los dedos. Estos tendones son muy superficiales, pudiendo identificarlos claramente en vuestro dorso del pie.

Extensor largo del primer dedo, claramente visible en el empeine.

La tendinitis de los extensores, cursa con dolor y tumefacción por toda la cara anterior del pie, que se incrementa al iniciar la carrera. Un síntoma característico, es la crepitación del tendón al moverse (se oyen unos chasquidos al flexionar y extender los dedos).

Aunque el dolor de la tendinitis de los extensores no es muy acusado, ni incapacitante (es decir, nos va a permitir salir a entrenar casi con normalidad), si no es tratado convenientemente, se puede eternizar. Generalmente puede estar debido a una sobrecarga de algún músculo, que genere una tensión inadecuada en el tendón, o bien por una presión excesiva de la zapatilla en una zona concreta, debido a un mal (o apretado) acordonado. Tienes más información sobre el tema aquí; ¿sabemos atarnos las zapatillas?

Para tratar esta patología, lo primero que debemos aplicar, en las primeras horas, es el método RIE; reposo, hielo y elevación. Tanto la aplicación de hielo como los AINES pueden ayudarnos a bajar la inflamación y así disminuir el dolor.

Compañeros corredores, esperamos haber proporcionado una información adcuada para saber que tipo de patología puedes tener dependiendo de la parte del pie que te duela. ¡Esperamos que te recupere pronto!

¡Salud y Kilómetros!

Alfonso Martínez Nova. @Podoalf. Grupo de investigación BiOPiEx

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