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Sobre la absurda prohibición de las zapatillas de ruta en la pista

Renato Cánova, con uno de sus atletas en Kenia

Con 75 años, el “gurú” del Valle del Rift, el artífice de devolver a Bekele al tablero de juego; de acumular cerca de 50 medallas de sus atletas en grandes competiciones tiene suficiente experiencia y pedigrí como para que prácticamente todo lo que diga vaya a misa.

Renato Cánova es uno de los entrenadores de atletismo más reputados del mundo y sus métodos heterodoxos y eficientes han ‘mutado’ en grandes éxitos para sus atletas.

Sus opiniones, que despiertan el máximo interés del mundillo atlético, son habituales en el foro de LetsRun.com. En esta ocasión se ha manifestado sobre el monumental lío existente en el mundo del atletismo respecto a la tecnología de las zapatillas y lo hace sobre uno de los puntos más controvertidos en los que ha derivado el intento de World Athletics de poner orden al tema la prohibición en la pista de utilizar zapatillas de más de 25 milímetros de suela aún estando estas autorizadas para la ruta (hasta 40mm). 

O lo que es lo mismo, dejar fuera de la legalidad de la pista de atletismo al conjunto de modelos racing, con placa de carbono, que han irrumpido los últimos años.

Solicita la anulación de una norma que califica de “completamente irrazonable”, porque su uso no comporta una ventaja adicional a la élite y lo hace exponiendo interesantes argumentos que comentamos a continuación:

El primero de ellos, el más sorprendente, reconoce que los actuales modelos proporcionan a los corredores de élite cierta ventaja en las competiciones de larga distancia en ruta aunque, sin embargo, no es tan consistente como la mayoría de la gente piensa. Habla de una ventaja en un maratón completo no superior a un minuto, dependiendo de la técnica individual y alguna ventaja menor en medio maratón.

Pero, siempre hablando de deportistas de élite, no hay absolutamente ninguna ventaja en la velocidad de un 10.000m. En concreto si la velocidad es más rápida de 2’45 “/ 2’50” el km (y dependiendo de la biomecánica individual) lo que significa que no hay ventajas para los atletas con menos de 28′ en 10.000 en usar estas zapatillas en vez de zapatillas de clavos.

Por otro lado, considera que de ninguna forma los modelos de zapatillas con placa de carbono autorizadas en ruta (grosor de hasta 40mm) dan algun tipo de ventaja en la pista en relación a las zapatillas de clavos autorizadas (como, por ejemplo, la Nike Dragonfly utilizada por Cheptegei para su WR de 5000 y 10000m) y que no se necesitan muchos estudios para certificar que, si quieres correr lo más rápido posible un 5000m / 10000m, necesitas usar clavos.

Basta con mirar los resultados del Campeonato del Mundo en Doha el año pasado, cuando todos (con la única excepción de Sondre Moen que él mismo entrena) usaron zapatillas de clavos, sin que hubiera aparecido aún la normativa de World Athletics, y las medallas fueron para atletas que, a su vez, conocían muy bien esas zapatillas que aún eran permitidas: Cheptegei, medalla de oro, usó Vaporfly durante su WR de 15 km y Kejelcha usó Vaporfly en la media de Copenhague.

Advierte que la respuesta no está en la idea de mejorar el rendimiento personal: aquellos corredores de ruta que nunca usan clavos, su técnica de carrera está construida con zapatillas de asfalto, la posición del cuerpo es diferente usando clavos, la carga en el tendón de Aquiles es mayor. Una cosa es usar clavos normalmente en el entrenamiento (como hacen los especialistas en pista), otra cosa es forzar a los corredores de ruta que quieren competir, quizás 2-3 veces por temporada en la pista, a usar clavos sin una preparación específica, arriesgándose a lesionarse por nada.

En definitiva, no entiende esta regla ya que los especialistas en pista no van a utilizar Vaporfly, Next, New Balance Fuelcell RC, Adizero Adios Pro u otro modelo orientado a la ruta, sabiendo que correran más lentos que con clavos. Aboga así por permitir que en busca de la sencillez de las normas y su uniformidad, que todos los atletas puedan correr en pista con todo tipo de calzado autorizado (no de clavos), con las siguientes limitaciones:

  • Zapatilllas de clavos: espesor no superior a 25 mm (o 20 mm, según la distancia).
  • Zapatillas de ruta: con grosor no superior a 40 mm

En definitiva, que la autorización de la altura del grosor de las zapatillas de ruta debería considerar la longitud de la competición, no la superficie. Si para los 100-200-400 m el grosor permitido es solo de 20 mm, y a partir de 800m de 25 mm, ¿por qué no autorizar las zapatillas ya validadas para carreras en ruta en todas las distancias (en pista) superiores a 10.000m? Es la duración y la velocidad de la carrera que requieren diferentes límites, no la superficie donde corren los atletas.


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