¿Qué se siente al correr un 1.000 en 2’50”?

¿Qué se siente al correr un 1.000 en 2’50”?

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Para la mayoría de los mortales, aún estando bien entrenados, es imposible catar este ritmo que Eliud Kigchoge mantuvo durante 42 kilómetros en Monza.  “Hace dos años que no soy capaz”, dice Martín Fiz. 

Eliud Kigchoge, de 32 años, corrió en Monza casi a 2’50” durante 42 kilómetros. Una locura que lo primero que me lleva es a reducir la distancia y a preguntar a cualquiera de ustedes:  ¿qué se siente al correr un solo 1.000 a 2’50”? ¿acaso vivieron  alguna vez esa sensación? Yo no, y a la primera persona a la que se me ocurrió preguntárselo fue a Martín Fiz, que llegó a correr el maratón en 2 horas y 8 minutos en los noventa. “Hace dos años que no  hago un 1.000 a ese ritmo”, ironizó. “Así que no sé si se me habrá olvidado”. La siguiente voz que busqué fue la de Antonio Serrano que, antes de ser entrenador, fue un magnífico atleta de élite. “No hay mucha gente que pueda correr a 2’50” ni en un solo 1.000 siquiera”, rebatió. “Para eso me estás hablando de que hay que hacer un 1.500 en 4’15” que ya son palabras mayores”.


Juan del Campo: “Correr a 2’50” está al alcance de muy pocos ciudadanos. Ni siquiera de los que están sanos o entrenados”

Si se sabe que Kigchoge llegó a hacer el 1.500 en 3’31” por ahí está la primera gran diferencia. Pero yo prefiero quedarme en los 1.000 metros e imaginar que cualquiera de nosotros podemos desafiar los 2’50” en un día sin viento en la pista.  “No sé cuanta gente podría hacer esa marca”, discrepa el entrenador Juan del Campo desde el INEF de Madrid. “Es más,  yo creo que correr a 2’50” está al alcance de muy pocos ciudadanos. Ni siquiera de los que están sanos o entrenados. Hasta para hacerlo por debajo de 3’00” hay que tener algo, sea una genética especial, sea una muy buena preparación, sea lo que sea y aun así seguirá sin ser fácil”.


Antonio Serrano: “Si no los entrenas hay un problema: tu cuerpo se olvida rápidamente de ellos. Y si los entrenas hay que ver hasta donde llega la capacidad de tu organismo”.

Quizás por eso hace siete u ocho años desde que Antonio Serrano, que fue el primer atleta español en bajar de 2 horas y 10 minutos en maratón, no cata esos ritmos. “Si no los entrenas hay un problema: tu cuerpo se olvida rápidamente de ellos. Y si los entrenas hay que ver hasta donde llega la capacidad de tu organismo. Hay mucha gente que no puede, pero hay otra que sí. Yo ahora entreno al hermano de Chema Martínez que, a los 40 años,  sí es capaz de terminar el último 1.000 a 2’48”. Pero porque él tiene esa capacidad que a lo mejor otro atleta, que entrena más que él, no tiene”.

(AP Photo/Luca Bruno)

Martín Fiz: “intentar hacer un solo 1.000 a 2’50”. (…) La mayoría de los mortales se darán cuenta de que nunca experimentarán esa sensación que él mantuvo durante 42 kilómetros”

Martín Fiz lo justifica de otra forma. “La mejor manera de darse cuenta de lo que ha hecho Kigchoge, capaz de quedarse a 25 segundos de bajar de 2 horas en el maratón, es intentar hacer un solo 1.000 a 2’50”. No pudo más. Me basta con eso. La mayoría de los mortales se darán cuenta de que nunca experimentarán esa sensación que él mantuvo durante 42 kilómetros”. Y no se trata de magnificar, sino de diferenciar esfuerzos. “Yo conozco a muchos atletas aficionados y ahora mismo no me viene a la memoria el nombre de casi ningún de los que tengo que pudiera hacerlo”. A Juan del Campo tampoco le extraña,  porque “para bajar de 2’50” tienes que hacer algún 500 entorno a 1’30” o 1’28” o un 400 en 1’10” o 1’12” y ni siquiera eso te lo garantiza. Estoy hablando, incluso, de atletas aficionados muy bien entrenados. Por eso cada vez que pienso en lo que ha hecho Kigchoge este fin de semana sólo se me ocurre pensar que es una hazaña rotunda. Una manera de acercarnos a la perfección. Habrá tenido todas las ayudas que ustedes quieran pero lo de ese tío nunca dejará de ser una animalada. Él nos ha invitado a creer a partir de un dato que para los demás es imposible”.

Antonio Serrano le da la razón. “No es casi ni humano aguantar tanto tiempo a ese ritmo: ver que los kilómetros pasan, que tu te desgastas y que, sin embargo, el ritmo se mantiene. No sé ni cómo la cabeza de uno puede aguantar tanto tiempo”. La palabra locura también forma parte del diccionario de Martín Fiz. “Pero aun así yo no creo que esto vaya a acabarse aquí. Si las marcas se lo proponen, si se ponen de acuerdo Nike y Adidas y se gastan el dinero en algún maratón comercial en reunir a la marea africana yo ya nunca descartaría bajar de las 2 horas. Kigchoge me ha invitado a creer”. Juan del Campo sostiene la misma idea.   “Máxime ahora que acabamos de comprobar que esa posibilidad existe y que la esperanza está justificada. Nos ha puesto más cerca de lo que podíamos imaginar”.

“¿Que si va a ser difícil? “, se pregunta, de nuevo, Del Campo. “Sí, claro. Es más, igual se repite diez veces ese experimento y se vuelve a fracasar en las diez porque hace falta un día perfecto como el que tuvo Kigchoge en Monza”. Antonio Serrano, sin embargo, relativiza la cosa. “Cuando hablamos de superdotados cualquier cosa puede suceder. No es algo humano. No es algo normal. Yo mismo pienso qué hubiera pasado si Javi Guerra hubiese corrido ese maratón e imagino que hubiera podido hacer  2’06” o 2’07”, hasta récord de España quizás, y me doy cuenta de  que me voy siete minutos por encima de lo que hizo Kigchoge”. Para Martín Fiz, lo mejor casi es ya no pensar. “Hace tanto que no corro un 1.000 por debajo de 2’50” que ya ni lo pienso, y eso que todavía puedo bajar de 2 horas y 30 minutos en maratón. Pero a la vez eso nos da una idea de lo que significa 2’50″/km para los populares. Incluso para los que son capaces de bajar de 3 horas”.

Serrano insiste en que ya no sabría lo que decir. “No tenemos apenas estadísticas. No hay casi atletas populares que compitan en pista. No podemos saberlo con tanta eficacia. Pero yo sí me atrevería a preparar a un atleta de 40 años que viniese a mí con ese objetivo. La prueba está en los bomberos cuando se preparan para las oposiciones. La mayoría de los que he conocido tampoco tienen grandes problemas para bajar de 3’00” en el 1.000″, añade Serrano, que acepta que este debate se puede prolongar hasta la noche. Juan del Campo entonces podría zanjarlo recordando que “en categoría cadete ya es difícil encontrar a un atleta que haga el 1.000 a 2’40”, porque no es fácil”. De esa manera está diciendo que todavía hay clases y todavía hay milagros como el de correr a 2’50” durante 42 kilómetros seguidos.  Así que no infravaloren mi idea y hagan la prueba en un solo 1.000 y el próximo día nos cuentan… Tenemos todo el tiempo del mundo.

@AlfredoVaronaA

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