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¿Quién es Robert Diez?

robert diez

El nuevo comentarista de atletismo es un joven, de 33 años, que habla 5 idiomas, trabajó en una petroquímica en Chequia, fue subcampeón de España de 400 metros vallas y tiene los pies en el suelo. “A lo mejor mañana no vuelven a llamarme de televisión”.

 

Como dice Robert Diez, “uno tiene su camino”. Él es de Barcelona (1988) y es un tipo preparado, licenciado en Ciencias Ambientales, que habla cinco idiomas (inglés, alemán, checo, castellano y catalán). Y con esto no se trata de presumir (“yo sólo he contestado una pregunta”), sino de situar a esa voz que nos llega a través de televisión y que explica lo que pasa en la cámara con tanta naturalidad. “Estoy aprendiendo a improvisar”.

Y, de repente, comentarista de atletismo en TDP. 
No es algo que domine ni que hubiese pensado. Nunca estudié nada relacionado con el periodismo. Pero he hecho atletismo durante muchos años, desde que empecé en el triple salto hasta que fui subcampeón de España absoluto en 400 vallas (50’37”)

¿Por qué empezó?
Tengo una hermana melliza que ha sido internacional en el relevo 4×400. Con siete años vio fotos de mi madre haciendo atletismo y se le puso en la cabeza. Y luego yo, como cada fin de semana veía venir a mi hermana con una medalla a casa, dije: ‘voy a hacer lo mismo’.

Los trofeos le hicieron atleta
De alguna manera, sí.

¿Qué le ha enseñado el atletismo?
Creo que me ha ayudado a pensar que quiero conseguir el día de mañana.

¿Y lo ha logrado?
Es una pregunta difícil. Tengo proyectos a medio plazo y cuando se acaba uno voy al siguiente. Es mi vida. Pero si se refiere al mundo del atletismo, no. No logré lo que quería. Vivía para lograr resultados que no conseguí porque no tenía talento. Pero encontré otras cosas a cambio. He sido entrenador de niños, les he ayudado a soñar; he sido guía de paralímpicos…, en definitiva el atletismo me ha ayudado a ayudar a los demás.

¿Y ahora qué aporta usted en televisión?
Mi visión. Hay aspectos técnicos que el público más purista decía que le faltaban y yo lo intento. Amat narra, Higuero le da esa pasión y yo trato de dar ese apunte técnico con un lenguaje para que cualquier persona lo pueda entender.

Ha tenido buenas críticas. ¿Se las merece? 
No lo sé si las merezco, pero me permiten estar contento porque estoy comentando algo que veo desde los ocho años. Llevo 25 años en el atletismo. Me gustaría ser más joven y tener más tiempo para entrenar: yo siempre sería atleta. Pero ya que no puedo al menos tengo esto.

No siempre es agradecido el atletismo  
Es un aprendizaje muy militar que te prepara para otras cosas en la vida. He pasado por lesiones. He tenido siete cirugías. Pero siempre he tratado de volver a intentarlo. Por eso digo que a mí el atletismo me ha preparado para el mundo laboral.

¿Y cómo?
Trabajé dos años en Praga en una petroquímica y, sin embargo, fue cuando logré mis mejores resultados en 400 vallas.

¿Y qué pasó después?
En dos años pasé cinco veces por el quirófano. Decidí volver a España para recuperarme. Aquí la Sanidad era más sencilla y pude hacer la recuperación en el CAR de Sant Cugat.

¿Y a qué se dedica ahora?
Hasta ahí llegó el Robert atleta. Me tuve que reciclar. He estudiado Ciencias Ambientales y encontré trabajo en una empresa holandesa de supermercados, ‘Action’, que está abriendo delegaciones y yo me dedico a formar equipos humanos, la gestión del talento de alguna manera.

Es usted un hombre polivalente
Mi vida son proyectos. Cuando acaba uno empieza otro. Y a veces sin buscarlos como lo de Teledeporte. Yo hace cuatro años narré los Juegos del Mediterráneo en Tarragona y un día Amat contactó con Gerardo Cebrián para ver si conocía a alguien para comentar los World Relay de Silesia (Polonia) y desde entonces. Pero paso a paso. A lo mejor, mañana no me vuelven a llamar.

Pero se ha adaptado bien.
Bueno. Al principio, en las presentaciones, le decía a Amat ‘dime que me vas a preguntar’ y él me contestó, ‘¿sabes lo que pasa? Que yo siempre improviso, así que responde lo que quieras’.

Se ha acostumbrado usted a improvisar. 
Supongo que será innato o que tal vez sea la experiencia. Mire, yo voy donde va la cámara. Me limito a comentar lo que pasa en la cámara y ustedes son los que escuchan. Yo nunca me vuelvo a escuchar. Me da vergüenza. No me gusta mi voz.

No es fácil hablar en público.
Mi padre trabajaba en la administración pública, era sindicalista. Nunca he profundice con él. Pero creo que me ayudó a expresarme. De alguna manera él es un líder. Yo me acuerdo de ir a las manifestaciones y de ver coger el megáfono a mi padre. Y eso es algo que tal vez se me ha quedado dentro.

Y luego ha sido andar por el mundo.
Sí, así ha sido. Yo me fui a los 15 años de casa de mis padres. Me fui al CAR y, más allá de los fines de semana, ya nunca volví. Luego, hice Erasmus en Nuremberg, me fui a trabajar a Praga, ahora estoy en Barcelona y cualquiera sabe lo que pasará mañana ni que proyecto saldrá.

¿No podría vivir del atletismo?
A todo el mundo le gustaría vivir de su pasión. Pero en mi caso creo que no. No tengo una formación detrás. Intento ser prudente y saber donde estoy.


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