¿Qué es un atleta Master? 

¿Qué es un atleta Master? 

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En la era de Spotify, hay atletas en campeonatos de veteranos que aún escuchan a sus hijos decirles (‘papá, gana por mí’), que nos invitan a aprender de ellos y a recordar a ‘La la Land’: “Que vengan los rebeldes, las olas hechas por las piedras. Los pintores, los poetas y las obras de teatro”.

Realmente no lo sé. Hasta podría ser imposible contestar a esa pregunta, porque hay atletas veteranos de todas las profesiones: policías, farmacéuticos…, hasta jubilados o parados, hombres y mujeres, a 1 y a 1.000 km de distancia, a los que esta afición por competir les ayuda a vivir y tal vez a ser mejores personas.

Por eso esto va dedicado a todos ellos, “a todos esos soñadores, a todos esos tontos sin remedio, a todos esos corazones que sufren y a todo el caos que provocan”, como cantaban Ryan Gosling y Enma Stone, Sebastian y Mia en ‘La la land’.

Por eso hoy solo se trata de pedir comida a domicilio o de subir el telón de un escenario en el que, incluso, habitan antiguos atletas de élite como los hermanos Esteso. Uno de ellos Juan Carlos ha sido capaz de escribir tras el campeonato de España Máster de Sagunto de este fin de semana que su hijo Álvaro, ese niño que crece y crece, es capaz de decirle: “PAPA, GANA POR MÍ”.

Y esa frase también merece ser llevada al cine. 

Y podría ser una película muy emotiva capaz de arrancar lo más valioso que existe en el mundo: las emociones. Si no fuese por las emociones no veríamos películas ni abriríamos libros. No iríamos a lugares que nos diesen miedo ni existirían las fotografías con abrazos y nunca diríamos: ‘te echo de menos’.   

Tampoco contaríamos nuestras batallas y entonces sería un problema. Seria como no hablar nunca por teléfono. 

Y a mí, personalmente, no sólo me gusta escribir. También me gusta leer porque leer es ganar tiempo, entender que no importa que a esas edades ya no se pueda correr tan rápido como antes: la felicidad es otra cosa, la felicidad también es plantarle cara al tiempo.   

 El doctor Carlos Pindado Jiménez la relataba maravillosamente al explicar en redes sociales la fotografía de un amigo suyo con la medalla de finisher: “Carne de gallina. ¿Que significa esta foto? Significa el sueño cumplido de un amigo, significa vencer dos años de dificultades, de renuncias, de dolor en silencio y de superación. Hoy, sin duda, estoy feliz por ti”.

Yo creo que nunca escribí nada igual.

Así que hoy me declaro feliz de leer estas cosas y de que esas cosas le concedan permiso a uno para escribir este relato: a todas esas emociones que nos abren los ojos. Hay que entender la capacidad de los demás para emocionarse con cosas que a uno no le parecen tan emocionantes. De repente, hoy he leído a ese hombre, Suso Alamo (que pasó el 800 en 1’07” y 1’04”) en el campeonato de España M-50, valorar las fotografías de este campeonato como “un gran recuerdo para enseñar a los nietos y no será tardando que voy a ser abuelo”.

Como también escuché en ‘La la Land’, “la gente ama a las personas apasionadas”.

Como entendí desde mucho antes, desde el primer día que me puse frente a las teclas, escribir es ponerse en la piel de los demás. Así que volveré a acordarme de Enma Stone en la película cuando canta “que vengan los rebeldes, las olas hechas por las piedras. Los pintores, los poetas y las obras de teatro”.

No imagino la vida sin ellas.

No imagino entonces el parque de Arcentales sin José Ramón Herradon insistiendo en correr ese 800 por debajo de 2’40” con 59 años y una vida laboral en la que cada día esos brazos suyos levantan tanto peso.  

No imagino la vida sin estas batallas en tiempo de descuento, sin estos atletas veteranos cuyo corazón sigue especializado en latir rápido, sin ese policía Juan Antonio Ramos del que me despedí un sábado a las nueve de la noche después de hacer corrido un 10.000 en 34’00”. A la mañana siguiente tenía un entreno de 50 km a 4’15″/km para preparar los 100 km de Santander. Como le decía a mi hijo, cuando nos alejamos de él, ¿has visto el brillo de los ojos de ese hombre?   

Los niños a veces se fijan en cosas que no nos imaginamos que vayan a fijarse.

21 días después, leímos en redes sociales que JuanAntonio logró ser campeón de España de los 100km en su categoría. Entró en meta abrazado a una bandera de su pueblo después de 7 horas corriendo.

Por eso hoy escribo de él y de gente como él. Y me acuerdo de lo que leí no hace tanto en la biografía de Francisco Javier Barril, que también es un atleta veterano: “Cuando todas hayan parado, nosotros seguiremos corriendo”. 

 Y no importa que caiga la noche.

Recuerdo entonces aquella vez en la que leí que la vida son dos tiempos de 45 minutos y que en los últimos minutos de la segunda parte también se pueden ganar partidos. 

 Y entonces me acuerdo de Sergio Fernández Infestas, que este mes va a cumplir 64 años y al que hace tiempo que las lesiones ya no dejan ganar batallas. Quizás ya es injusto que gane mas o quizá ya ganó todas las habidas y por haber.

 Sin embargo, Sergio nunca falla en las gradas de estos campeonatos que no concibe “sin esas cenas en la que compartir anécdotas y risas con algunos de mis grandes amigos actuales del atletismo… Y si el miembro más destacado del grupo, José Rioseco, acababa de lograr un WR en 2000 obstáculos entonces la felicidad ya se duplica”.

Porque quizá este sea un mundo en el que quedarse a vivir y a aprender de seres milagrosos como ése, José Rioseco, capaz de correr un 2.000 obstáculos a los 77 años.  

Y en las afueras habitan ultrafondistas casi recién nacidos para la causa como Nicolás de las Heras, que todavía están corriendo. Este hombre de Avilés a los 53 años llegó a correr 257 km en 24 horas trabajando en una farmacia. 

Y tantas gentes.

Y termino. Termino este caos que he montado en un momento. Termino en un escenario en el que apenas funcionan las luces. Termino con toda esta gente que sabe como frenar enero. Termino acordándome del hijo de Esteso (‘PAPA, GANA POR MÍ?). Termino dando las gracias a todos estos tipos  y regresando a aquella noche en la que Mía le dice a Sebastian qué sentido tiene abrir un tugurio de jazz en la era de Spotify:

-Suena muy nostálgico. ¿Crees que le va a gustar a la gente? 

Y él le contesta:

-Que les jodan.  

Y si ‘La la Land’ no se disculpa por ello, creo que nosotros tampoco deberíamos hacerlo. 

@AlfredoVaronaA 

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