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Qué cambios hay en el cuerpo cuando corres

Los cambios del cuerpo al correr pueden ser visibles en cuestión de semanas, como sucede con cualquier otro deporte si se parte del sendetarismo o la poca actividad. Es frecuente iniciar el hábito por un deseo de vernos mejor, pero el ejercicio tiene muchos otros beneficios que también valorarás.

Repasamos los cambios que experimenta el cuerpo al correr y cuándo comienzan a notarse. Si iniciar la actividad aún te genera dudas, presta atención.

Cómo cambia el cuerpo al correr

Los beneficios de correr van mucho más allá de lo que percibimos físicamente, sobre todo en cuanto a pérdida de grasa y tonificación muscular.

A nivel cardiovascular, aumenta el volumen sistólico, correspondiente a la sangre que se bombea en cada latido. El incremento del flujo sanguíneo favorece el de oxígeno, por lo que se incrementa el nivel de volumen máximo de oxígeno que el cuerpo puede procesar durante el ejercicio (el VO2). Aumenta la mioglobina en las fibras musculares, así como el tamaño y la cantidad de mitocondrias en los músculos.

Todo ello lleva a que el corazón bombee más sangre con menos latidos, por lo que se vuelve más eficiente y se blinda ante un posible problema cardiovascular. Correr es una forma de entrenar al corazón, que no deja de ser un músculo, y se aumenta su fuerza de contracción.

Se trata de beneficios a largo plazo pero, al comenzar, no todo es positivo. Entres los principiantes son habituales las rozaduras por la fricción de la ropa sobre la piel, las ampollas o la sensación de picor en las piernas. Esta última es una respuesta natural del cuerpo: tus capilares y arterias se expanden, de manera que estimulan los nervios generando esa sensación.

También es posible experimentar mareos, sensación de no poder más o incluso dolor en varias partes del cuerpo. Si es así, ralentiza la velocidad y respira profundo. Tu cuerpo debe acostumbrarse a estos procesos.  Nunca es tarde para empezar en este magnifico deporte pero si has llevado una vida sedentaria en los últimos años es importante que además de una revisión médica busques una adaptación muscular y cardiovascular progresiva.

Cómo es un cuerpo de corredor

La respuesta más visible a cómo cambia el cuerpo cuando corres la tienes en la pérdida de volumen y en la tonificación muscular. Nos hemos centrado en los beneficios del sistema cardiovascular, pero es habitual que el de verse mejor sea el objetivo que se persigue. La pérdida de grasa se puede conseguir con el running, aunque la actividad física está muy relacionada con la alimentación.

Los músculos de la pelvis y del tren inferior es donde más se nota la actividad: pantorrillas, gemelos, sóleos, glúteos y cuádriceps, aunque también se trabajan las lumbares, las abdominales, el psoas e incluso los brazos. En todos ellos se puede experimentar una hipertrofia que será visible, aunque no resultará tan significativa como en los entrenamientos de fuerza específicos. Estos es debido a la que la fuerza máxima empleada al correr no es muy alta, de manera que los músculos no se agrandan en exceso, aunque sí se definen.

Cabe mencionar, además, que los huesos ganan densidad al correr. Es cierto que un principiante y/o una persona con sobrepeso está sometida al riesgo de lesión por el impacto que ejerce sobre sus articulaciones. Sin embargo, la carga mecánica que soportan los huesos de pies, piernas, pelvis y espalda favorece la formación de mineral en los huesos, por lo que se reduce el riesgo de fracturas y se previene la osteoporosis.

Beneficios de correr en el hombre

Los hombres que hacen running obtienen los beneficios nivel cardiovascular, de tonificación muscular, pérdida de grasa o del nivel óseo que ya hemos repasado.

Los hombres especialmente preocupados por su aspecto físico se afanan con frecuencia en desarrollar músculos del tren superior: brazos, pectorales, abdominales y espalda. Si buscas especialmente estos beneficios, te recordamos que no son cambios físicos al correr que resulten evidentes. Ya decimos que los músculos se definen, pero no ganan volumen en exceso porque la fuerza que se ejerce al correr es mínima.

Si quieres multiplicar los beneficios, varía. En un mismo entrenamiento puedes estar de 30 a 60 minutos corriendo, al aire libre o en la cinta, y luego hacer ejercicios de fuerza con tu propio peso o con pesas y mancuernas: planchas, flexiones, zancadas, curls de bíceps, etc.

Beneficios de correr en la mujer

La pérdida de peso es uno de los beneficios más buscados por las mujeres, aunque los expertos recomiendan ver este objetivo como algo intrínseco al running. Sobre todo para no dejar de realizar la actividad si no se ven los resultados en el tiempo esperado.

Los beneficios estéticos también están relacionados con la tonificación, pues la musculatura se define. Lo notarán tus gemelos, tus muslos y tus glúteos, que es donde las mujeres suelen acumular grasa. También en el abdomen y en la espalda, aunque es importante desarrollar una buena técnica para correr.

Todo tu sistema se verá fortalecido, lo que te hará más inmune ante enfermedades. Además, te sentirás de mejor humor por la segregación de endorfinas, y te motivarás al ver el crecimiento personal y físico que experimentas. Supone beneficios a nivel emocional, sobre todo por el aumento de la autoestima.

¿Cuándo se notan los beneficios al correr?

Si eres constante, en solo un mes corriendo notarás los resultados, incluso antes. Los cambios físicos y el tiempo de aparición dependen de múltiples factores, como la edad, la condición física o el tipo de entrenamiento por el que se opte.

Runstatic comparte con frecuencia casos personales de superación, como el de Tegan Sulc. Los excesos de alcohol y comida a partir de los 18 años motivaron que llegara a un peso de 108 kilos. Lograba perder algunos en dietas sucesivas, pero volvía a sus viejos hábitos después.

Pidió a una amiga runner que la ayudara a entrenar, y ambas se apuntaron a una carrera popular de 5 km. Se entusiasmó con el logro, por lo que esta dio paso a una carrera de 10 km y luego a una media maratón. Perdió 33 kg y 91,4 cm en solo nueve meses. Pero, como puedes intuir, los beneficios fueron mucho más allá del cambio de volumen.

Conclusiones

Los cambios del cuerpo al correr se aprecian a simple vista: la pérdida de grasa modifica la silueta y los músculos se definen, de manera que se consigue una imagen más armoniosa. Siempre y cuando, claro, se acompañe con una dieta sana y equilibrada.

Pero tu cuerpo sufre otros cambios que también notarás, sobre todo a nivel cardiovascular. Será algo progresivo: al principio notarás la fatiga, el cansancio e incluso un dolor puntual, pero pronto comprobarás que tu resistencia ha aumentado. Tu corazón se habrá vuelto más eficiente.

Es cierto que correr puede deparar cambios físicos indeseados, pero con información y tiempo irán mermando. Todos hemos pasado por el momento en el que estás tú, así que busca a alguien que te ayude y no pierdas la motivación.


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