“Por correr 500 metros he llegado a cobrar 1.200 €”

Guillermo Rojo explica una salida laboral en el atletismo de élite que es de las que está mejor pagadas: la de hacer de liebre. “Todo depende de como te plantees la vida. Ahora mismo yo me la he planteado así”.

– Oye, mamá que mañana me voy de concentración a Segovia y luego a Berlín.

–  ¿Cómo? ¿Qué dices?

Fue así de repente en el verano de 2018.

Guillermo Rojo estaba en calzoncillos en casa, en la casa familiar de El Escorial (Madrid), y le acababa de llamar Pedro Maroto, director técnico de la ONCE.

– Hemos pensado en ti para que hagas de guía de Gerard Descarrega en el Europeo de Berlín.

Gerard es un atleta ciego total que ya había sido campeón olímpico de 400 metros en los Juegos Paralimpicos de Río 2016.

– Es que Marcos Blanquiño, que es su guía, se ha lesionado -le explicaron.

La realidad es que Guillermo no tardó ni cinco minutos en decir sí.

Él ya tenía experiencia en hacer de liebre desde que el manager Miguel Ángel Mostaza le llamó por primera vez para aquel mitin de Andújar.

– Si lo haces bien, habrá más -le prometió.

Y hubo más.

Vaya si ha habido más.

Incluso a Guillermo Rojo, un atleta que tenía 47’04” en 400 y que fue finalista en un campeonato de España, admite ahora que, a los 29 años, su primera profesión en el atletismo es la de liebre. 

– Y es una profesión muy bonita que te deja una de las satisfacciones más grandes que existen en la vida: la de ayudar a lo demás.

Es más, Guillermo ha cambiado su vida por ese motivo, toda su vida.

Se ha desplazado a vivir a Sevilla, donde vive Gerard y donde preparan cada día los Juegos Paralimpicos de Tokio.

– Se va a ganar el 400 con menos de 50 segundos.

Y no va a ser fácil.

– Tú imagínate correr a ese ritmo con un antifaz.

Pero Guillermo, que son los ojos de Gerard en la pista, no duda de él.

– Es muy buen atleta: un tipo que tiene un tobillo espectacular y que siendo ciego supera los 6,50 metros en salto de longitud.

La historia es casi de película desde aquel día de agosto en el que Guillermo le dijo a su madre:

– Mamá, que mañana me voy de concentración a Segovia.

Hoy, Guillermo vive de esto.

Tiene una beca del Comité Paralimpico y no se arrepiente de haber enterrado sus aspiraciones en el atletismo:

– Cuando compito con Gerard es una sensación de armonía, de placer cuando tocan los clavos en el suelo, cuando suenan los pies de los dos a la vez. 

Sí es verdad que los entrenos son más duros.

– Si él pincha en las series yo también tengo que pinchar y, aunque parezca que no, se trata de un gasto energético muy grande en pleno ácido láctico.

Pero no se arrepiente:

– ¿Cómo me voy a arrepentir de hacer algo que me gusta?

– Es verdad – añade- que he sacrificado mis objetivos personales y que parece un ejercicio complejo. Pero todo depende de como te plantees la vida: yo me la he planteado así.

– Hay gente para todo -le digo.

– Si, mire -contesta él-, porque, además, entrenar con Gerard me permite estar en forma y hacer de liebre en competiciones de élite, y eso hoy en día es una salida laboral en el atletismo. De hecho, hay atletas que me dicen , ‘joder, tío, tú cobras más que yo’.

Guillermo ha llegado a cobrar hasta 1.200 € por tirar 500 metros en el mitin de Glasgow.

– Se paga muy bien -dice.

– Te piden pasos serios que a veces te parecen suicidas como 1’02” en un 500. Pero si lo haces bien no veas como te lo agradecen los atletas o los propios organizadores, y eso de veras que es muy reconfortante.

Le pregunto entonces a Guillermo por el amor propio.

– ¿Qué es el amor propio? -contesta-. Hace años lo vi bien claro. Tenía el campeonato de España en Getafe y esa semana me llamaron para hacer de liebre en Suiza y fui. Sé que sacrifiqué el campeonato pero ¿cómo iba a renunciar a ir a un mitin en el que había ídolos como Asafa Powell, Justin Gatlin o Shelly Fraser-Pryce y en el que me llamaban a mí?

A los 29 años, Guillermo Rojo sabe que esto no es para siempre.

– Pero el tiempo que dure quiero vivirlo, disfrutarlo. Mañana ya veremos lo que pasa.

– Sé que el día después puede ser dificil. Pero ahora que se pueden hacer tantas cosas a distancia y que se puede trabajar on line me estoy formando, haciendo Masters. Soy licenciado en INEF y, de cara al futuro, sólo me pido una cosa a mí mismo: trabajar en algo que me guste. 

Mientras se aproxima al futuro, Guillermo Rojo seguirá haciendo de liebre y, si no pasa nada, irá a los Juegos Paralimpicos con Gerard Descarrega.

– Toda mi vida soñé con ir a unos Juegos…

Y allí, como hace cada día en Sevilla, volverá a convencer a Gerard antes de subir al podio:

– Eres mucho mejor atleta de lo que tú mismo te crees.

Y, a partir de ahí, cualquiera sabe lo que pasará en Tokio.

– Pero el hecho de estar ahí ya es tan bonito….

 

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Publicado por
Alfredo Varona

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