A sus pies, Sr. Fernando Carro Morillo

A sus pies, Sr. Fernando Carro Morillo

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Logra una marca de otra galaxia en los 3.000 obstáculos de la Diamond de Mónaco (8’05” 69) y bate el récord de España que duraba 17 años. 

Alguien, que no somos nosotros, ya había imaginado lo que ha sucedido esta noche en Mónaco: “Observé el lunes a Fernando entrenando y nunca vi nada igual. No sé lo que hacia ni los tiempos que hacia pero me da igual, esa manera de correr es otro rollo. Carro conocerá Mónaco, espero que Mónaco también conozca a Carro”.

Luego les contaré quién escribió esto. Pero antes permitan que me sienta cómodo, que me tome mi tiempo y que les cuente que también hay gente, que nunca ve entrenar a Carro en el INEF y que lo siente como a uno de los suyos siempre que llega el verano, siempre que se anuncia una de sus carreras. Se trata de su gente de Canillejas que, por la razón que sea, nunca te habla de lo imposible. Y la gente de los barrios ven cosas que los demás no ven. Para ellos que corra Carro es como si jugase el Madrid y que corra en Mónaco es como si jugase la Champions. Y llevan razón, porque Mónaco es la Champions, el estadio Louis II, cuántas noches de atletismo.

Los partidos no duran 90 minutos, sino alrededor de los 8 minutos en los 3.000 obstáculos, donde Fernando Carro refleja el resto de su vida. El precio de intentar ser el mejor, de perseverar en solitario, de correr con la inteligencia que ha corrido esta noche en Mónaco, de terminar la última vuelta en 1’00”: le vemos y ya no nos acordamos de Steve Prefontaine al ver salir a Carro, al recordar sus primeros campeonatos cuando siempre salia como una bala. Qué obra de arte ha hecho de él Arturo Martín, un hombre especializado en trabajar en silencio, el mismo que hizo de Arturo Casado campeón de Europa de 1.500.

La cosa es que Arturo ha cambiado Fernando, que ha encontrado lo mejor de su vida. Hoy ya es un tipo que tiene 27 años, que se recoge el pelo en las fotografías,  que a los niños les dice “como mola hacerse mayor y poder sentirte orgulloso hasta de tus errores” y, desde hoy mismo, podríamos confundir con un atleta africano, anglosajón, de cualquier parte del mundo. Qué cosas pueden ocurrir en Mónaco si aún quedaba alguna duda.

A partir de ahí solo me queda decirles que tendrían que conocerle. Que tendrían que pasar una tarde con Fernando Carro. Que sería un tiempo bien invertido. Que descubrirán a un tipo que siempre ha sido del ‘5’ raspado y que ahora, que se siente “absolutamente capaz de todo”, vive con pánico en el andén de una estación esperando a un tren “en el que todo se tiñe de blanco”.

Así lo escribía él esta semana, antes de partir a Mónaco, antes de amenazar al infinito. Pero de ahí a lo de esta noche…., uno no sabe ni como explicar lo de esta noche ni lo de esta temporada que empezó con una marca de 8’19” y que hace un mes ya nos sobresaltamos porque bajó a 8’15” en Roma. Pero es que nosotros no vamos todos los días a verle a entrenar al INEF. Solo nos queda imaginar que aún es pronto. Que aún falta mucho tiempo para el Mundial de Doha, donde pensamos en él y no nos resignamos a la indiferencia….

El caso es que hoy la felicidad evita preguntas agrias. Hace mucho calor y hay mucha gente en las fiestas de los pueblos, pero hay un núcleo de atrevidos, adeptos al atletismo, que aún continuamos emocionados en Canillejas y fuera de Canillejas. Y la emoción no hace de las suyas si no le acompañan los motivos.

Y hoy no solo tenemos de escribir de atletismo. También de emociones, que prácticamente es lo mismo.

En un país de obstaculistas como España,  Fernando Carro se acaba de convertir en el mejor de todos los tiempos: 8’05” 69.

Le ha quitado diez segundos a la marca que hizo en Roma hace un mes! Es increíble pero es cierto.

Y no sólo eso. También ha regresado al pasado y ha peleado con los africanos como en los tiempos de Elíseo o de Berlanas, que esta noche se ha despedido del récord de España que le acompañaba desde 2002: 8’07” 44.

Y lo ha hecho 17 años después. Y nadie le ha dado el pésame.

Porque, a diferencia nuestra, Berlanas ya se lo imaginaba, porque Berlanas fue quien escribió eso el lunes. El hombre que nos explicó que “esa manera de correr es otro rollo”. El mismo que nos estaba avisando de lo que nos parecía imposible, de lo que ni siquiera imaginábamos.

Por eso hay que leer siempre. Leer, leer y leer. Seguir a la gente que más sabe, que es la única capaz de anticiparse al futuro, a este Golpe de Estado que esta noche ha dado en Mónaco Fernando Carro Morillo. Un atleta sin enemigos, un tipo que no entiende la vida sin una sonrisa, sin la literatura de los hombres buenos y al que hace meses la última vez que me despedí de él, cuando me subió en su coche desde la pista del INEF a la estación de Metro de Moncloa, creo que no le deseé suerte siquiera. Pero supongo que pensé que quedaba tanto para el Mundial de Doha o que quise imaginar que esto iría mas lento.

Fernando acababa de terminar el entrenamiento y se montó en el coche vestido de atleta y sin duchar. Tenía prisa. Pero lo que no se sabía es que tuviese tanta prisa por batir el récord de España en los 3.000 obstáculos. Y, claro, a uno tampoco se le ocurrió preguntárselo. Qué cosas. A esas alturas.

Pero miren donde estamos hoy: no podemos engañar a la realidad.

Quizás por eso a estas horas de un viernes por la noche uno está escribiendo de él, pidiendo un espacio en el telediario para Fernando Carro, recordando que la última marca que recuerdo de esta magnitud fueron los 8,56 de Yago Lamela y reivindicando, sin miedo al error, que Carro ya es una estrella mundial. Un tipo de barrio al que cualquier día nos lo podemos encontrar cogiendo el Metro, conduciendo un coche de segunda mano o aplaudiendo a los atletas populares en una carrera. Un tipo que ha sabido pasar en unos años del ‘5’ raspado a la matrícula de honor, y eso tiene valor, demasiado valor.

@AlfredoVaronaA 

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