Inicio El Taller del Corredor Pérdida de forma después de la lesión.

Pérdida de forma después de la lesión.

Perder la forma tras una lesión no es algo inmediato, depende de algunos factores y cada atleta es diferente. Pero hay estudios que han comprobado que la pérdida de forma disminuye de una manera determinada en el tiempo, dependiendo de la edad, de los años de actividad, de la distancia entrenada habitualmente, de la reincidencia de la lesión o incluso del estado de ánimo para afrontar el daño.

Cualquier discurso genérico sobre la pérdida de forma de un corredor popular concluye en el momento que hablamos de inactividad deportiva. Sin embargo para un corredor profesional cuya vida gira entorno a la competición no caben debates, hay que ponerse de inmediato en manos de un rehabilitador en el momento que su médico le diagnostique el alcance de la lesión para valorar plazos de recuperación y perder el menor número de carreras de su calendario.

El atleta de élite que ya se ha lesionado alguna vez en pleno pico de forma sabe que ese estado caerá rápidamente y para volver a recuperarlo tiene que sumarlo al tiempo de rehabilitación. El plazo de recuperación suele ser mucho mayor y más lento que el de reposo (caso del remero olímpico que tarda 20 semanas en recuperar una plenitud que perdió tras 8 semanas de inactividad).

Para un corredor popular los plazos de rehabilitación, para un mismo diagnóstico, suelen ser similares. Sin embargo los estudios científicos vienen a concluir que los corredores populares pueden perder más lentamente la forma que los profesionales, para un mismo plazo de tiempo y una misma modalidad de competición. La pérdida de forma para un corredor popular que cae lesionado cuando está en su mejor estado se produce entre la segunda y cuarta semana de inactividad. A los diez días de parón comenzará a disminuir el consumo de oxígeno en sangre ya que la demanda muscular disminuye por la pérdida de masa. Con el paso de los días el rendimiento decrece y aproximadamente alcanzado el mes de desentreno la capacidad aeróbica mengua por disminución de volumen de sangre. Con esta disminución aumenta el pulso cardiaco y a las 12 semanas la capacidad aeróbica habrá caído en torno al 25%.  

Paralelamente la falta de actividad no genera ya tanta energía en los músculos por lo que a partir del décimo día la potencia y la fuerza también comienzan a disminuir y en las dos semanas siguientes el proceso de pérdida se habrá acelerado. El metabolismo se altera, los músculos ya no precisan con tanta frecuencia e intensidad intercambio de glucógeno y el organismo emplea la grasa como alimento, por lo que sus depósitos comienzan a llenarse. El ácido láctico se acumula con más facilidad ya que no se elimina, porque la nueva vida sedentaria del lesionado lo impide y pasados 3 meses los niveles de capacidad aeróbica habrán disminuido todavía más; en torno al 30%.

perdida de forma fisica por lesion

Valores que dependerán de factores como la edad. A más edad mayor es la pérdida de masa muscular, sobre todo a partir de los 40 que es cuando comienza el principal declive de falta de regeneración. El músculo se regenera más lentamente y la inactividad física se acusa antes.

Otro factor a tener en cuenta es la distancia entrenada. Los corredores de fondo pierden la forma con más lentitud que los de distancias cortas. La pérdida de forma tras una lesión en un corredor de pista, donde potencia y fuerza priman sobre resistencia, es más acelerada que en los corredores de maratón. Otro factor es el anímico, ya que afrontar una lesión de forma positiva, comprendiendo y asimilando las causas de lo sucedido y tratando de buscar alternativas que no dejen el cuerpo parado totalmente, no ayudarán a frenar la pérdida de forma en sí pero al menos la actividad que el médico haya aconsejado, incluso antes de iniciar la rehabilitación, puede disminuir plazos de recuperación. Pero para esto hay que tener paciencia y actuar bajo supervisión médica o del fisioterapeuta de confianza.

En los casos en que la carrera a pie no sea posible, se puede llevar a cabo entrenamiento cruzado, siempre que el impacto sobre la zona lesionada sea nulo. Hay que asegurarse de que el plan de entrenamiento ya sea con natación o bicicleta no sea contraproducente para cada caso, y siempre que se haga moderadamente y bajo supervisión médica ayudará a amortiguar la pérdida de forma.

Por último hay que tener en cuenta que si se controla la dieta, reajustando cantidades, también se controlará el peso. Bastante va a costar la puesta a punto, como para tener que trabajar también un sobrepeso que en el peor de los casos no solo ralentizará la recuperación, si no que puede llevar a recaer de nuevo. Lo importante es que la lesión se cure bien, valorar porqué se produjo y trabajar mentalmente para contener el estrés en los interminables tiempos de espera. Y a la hora de retomar los entrenamientos confía en el preparador para que pueda orientar de la mejor manera posible como reencontrarse con el deporte.

www.atletismoarjona.com

Fotos: Aurelien Vialatte/A.S.O (Marathon de Paris)

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