Osteopenia: Qué es, causas, síntomas y ejercicios

Osteopenia: Qué es, causas, síntomas y ejercicios

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Osteopenia

¿Qué es la osteopenia? Hablamos de osteopenia cuando se ha alcanzado cierto nivel en la pérdida de masa ósea, de manera que el interior de los huesos se vuelve poroso por un descenso progresivo del calcio. Así lo explica la web FamilyDoctor.org, operada por la Fundación de Médicos de Familia de Estados Unidos.

Como indica la misma plataforma, es a los 35 años aproximadamente cuando la masa ósea suele alcanzar su máximo. Después se produciría ese descenso progresivo que, llegado a un nivel, podría calificarse de osteopenia.

Basados en los valores de la Organización Mundial de la Salud, BreastCancer.org habla de un puntaje T (parámetro que marca la diferencia entre la densidad ósea de alguien y la densidad ósea promedio de una mujer saludable y joven) de entre -1 y -2,5 para que pueda calificarse de osteopenia. Hablaríamos de osteoporosis si se ese puntaje se sitúa por debajo de -2,5, donde hay más riesgo de sufrir fracturas y otros problemas derivados de la escasa densidad ósea.

Lo cierto es que la prevalencia de la osteopenia y la osteoporosis en la población activa es relativamente alta. Así lo indican, al menos, estudios como el de Prevalencia de osteoporosis y osteopenia en población laboral activa, centrado en trabajadores activos sanos cubiertos por servicios de prevención de la Comunidad Valenciana y Baleares, entre 2003 y 2005.

La prevalencia de osteoporosis y osteopenia fue, respectivamente, del 3,6% y el 18,9% en mujeres, y del 8,7% y el 25,8% en hombres. Eso sí, hubo diferencias significativas por edad (la media eran 42 años), alimentación, ejercicio físico, consumo de alcohol, la presencia de alguna patología predisponente, antecedentes familiares, índice de masa corporal, menopausia en mujeres y no consumo de anticonceptivos orales.

¿Cuáles son los síntomas?

Como indican desde FamilyDoctor, la osteopenia no suele provocar ningún síntoma, ya que la pérdida de masa ósea no se manifiesta en forma de dolor.

Para conocer los niveles de densidad mineral ósea, por lo tanto, habría que someterse a la prueba de densitometría ósea, que se puede realizar con rayos x, ultrasonidos o isótopos radiactivos. Se realiza sobre un hueso en particular, como la columna vertebral, la cadera o el antebrazo.

Conviene preguntar al médico qué riesgos se tienen de padecer osteopenia según la edad y el estilo de vida, si se está en fase de perimenopausia o posmenopausia… El especialista podría recomendar una prueba o recomendar un tratamiento.

Causas de la osteopenia

Que los huesos cambien de forma constante, como lo hace el cuerpo en general, es algo que forma parte de nuestra biología. Los huesos de una persona joven crecen progresivamente, a mayor ritmo de lo que el cuerpo tarda en desintegrar el huevo viejo, lo que hace la masa ósea aumente.

Llega un momento en la vida en que ese proceso no tiene lugar del mismo modo. La masa ósea se irá perdiendo porque el hueso viejo se irá desintegrando a mayor velocidad de la que crece el hueso nuevo. Esto produce un debilitamiento, fruto de la pérdida de densidad. Se trata, en definitiva, de un proceso más del envejecimiento.

Sin embargo, hay otros factores de riesgo, contextos que hacen que el riesgo de osteopenia aumente. Tal estado está asociado a las menopausia, más aún a la que tiene lugar antes de los 45 años, la denominada menopausia prematura. Además, una extirpación de ovarios antes de que la pérdida natural de regla tenga lugar, también implica riesgo de sufrir osteopenia.

En cuanto a patologías específicas la anorexia nerviosa y la bulimia también pueden desencadenarla. Se trata de trastornos alimentacios que, una vez más, aluden directamente a la importancia de llevar una alimentación sana y equilibrada para evitar que la salud se resienta.

Los malos hábitos, claro, también influyen. La pérdida de densidad ósea va a asociada a un estilo de vida sedentario, en el que no se hace ejercicio físico de manera suficiente. Vicios como fumar o abusar del alcohol también pueden provocarla.

Cabe señalar también el hipertiroidismo como factora de riesgo y los antecedentes familiares, que siempre resultan determinantes para el estado de salud de una persona.

¿Qué riesgos acarrea la osteopenia?

La osteopenia avanza silenciosamente y no se hace visible a no ser que el paciente se someta a pruebas específicas, o sufra alguna fractura que levante sospechas y derive en un estudio que la diagnostique. Y es que implica más posibilidades de fisuras y roturas, ya que el hueso está más debilitado.

La osteopenia es, además, una precursora de la osteoporosis, que puede aparecer años después. Es habitual que esta se diagnostique tras varias facturas, cuando ya está destruido un porcentaje del esqueleto. Suelen afectar a las vértebras y al cuello de fémur, algo común en las personas mayores. De hecho, es posible que esto desencadene otras complicaciones que pueden resultar mortales a corto y medio plazo.

Se calcula que entre el 15% y el 50% de los enfermos que han sufren fracturas de cadera, consecuencia habitual de la osteoporosis, fallecen al poco tiempo. Así lo recoge en su espacio la doctora Eugènia Miranda, traumatólogo del Hospital de Santa Tecla de Tarragona.

Cómo se trata: alimentación y ejercicios

Una de las conclusiones que se pueden extraer tras la lectura de causas es la necesidad de hacer unos cambios en el estilo de vida. Si se lleva un estilo de vida sedentario o con escasa actividad, hay que empezar por aumentar la actividad física de forma acorde a las características físicas del individuo: edad, peso…

Algo tan sencillo como correr o caminar puede marcar la diferencia entre estar sano y no estarlo. También existe toda una variedad de ejercicios, adscritos a disciplinas como el pilates, que se pueden practicar desde casa. Y es que el ejercicio físico genera beneficios como el fortalecimiento de los músculos y la mejora del equilibrio, que merman las posibilidades de fracturas y previene la osteopenia.

En cuanto a alimentación, la clave puede estar en aumentar las dosis de calcio y vitamina D, aunque siempre es adecuado consultar con un especialista en nutrición o con el médico. Los productos lácteos como la leche, el queso o el yogur ayudan, aunque mejor si son bajos en grasas. También tienen calcio semillas como los fríjoles, pescados como el salmón y verduras como las espinacas y el brócoli.

La vitamina D, por su parte, es la que ayuda al cuerpo a absorber ese calcio, y su deficiencia está relacionada con la aparición del raquitismo en niños y la osteoporosis en adultos. Se puede tomar a través de la piel, con exposiciones al sol que no sean muy prolongadas, y siempre que estén basadas en la precaución como principio. Las yemas de huevo, el pescado de agua salada, el hígado o los cereales enriquecidos con esta vitamina también son buenas opciones.

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