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Óscar Husillos: tras el fracaso de los JJOO

Oscar husillos
@oscarhusillos (Instagram)
El fracaso da pena pero hay que saber hacerle frente. De eso hablamos hoy con Óscar Husillos. “Qué menos que haber estado entre los 24 mejores”, dice al recordar su papel en los JJOO. “Fue un fracaso que no entraba en los planes pero quiero pensar que esto no me afectará”. 

Hablamos de la palabra fracaso (mala compañía).

– Pero hay que saber convivir con el fracaso porque también existe – admite Óscar Husillos a los 28 años.

Un atleta, que creía que los de Tokio iban a ser sus JJOO y que aún se pregunta lo que le pasó porque “no hay explicación” para que en la previa hiciese 48,5 en 400.

– Llegaba en forma – promete.

Pero ante el fracaso hace falta gente valiente.

Y Husillos dio la cara.

– Llamé a mi entrenador esa misma tarde, ‘ha pasado lo que ha pasado’, le dije.

– ¿Y qué le contestó él?

– Bueno, ya está. No vamos a dar mas vueltas a la cabeza.

– Pero es difícil, imagino.

– Ha sido difícil, sí claro.

Han pasado ya más de 50 días.

– He descansado 22 días totales -explica Óscar Husillos-. Acabé el 1 de agosto y hasta el 23 no hice nada. Quería desconectar. Lo necesitaba totalmente. Desde el 1 de mayo de 2020 no había parado. He estado 15 meses sin descansar.

– Pero de ninguna manera quiero que se vea como una excusa – añade él-. Nada justifica lo que me pasó en Tokio. Fue un fracaso que no estaba dentro de los planes. Qué menos que estar entre los 24 mejores, porque llegaba en forma, y eso es lo único que me consuela. Prefiero haber fracasado así antes que pensar ‘bueno, ha pasado porque ni siquiera merecía estar allí, yo sí me lo merecía’.

Y sigue hablando él solo:

– Pudo ser un golpe de calor, un corte de digestión, qué sé yo. Acabé de correr y vomité como si hubiese hecho récord del mundo. Pero ¿cómo?, si no estaba ni cansado. Y mire que luego lo he hablado con mi médico, con mi entrenador, con mi mánager. Nadie lo entiende.

Óscar Husillos sigue pensando:

– Quizás el hecho de que a las 9 de la mañana ya hiciese 32 grados, de que no hiciese más que sudar, de que estuviese todo el rato con la toalla en la mano… Me lié y me lié a beber agua. Parece mentira con mi experiencia.

– Hice la peor carrera de mi vida – añade.

Recuerda el día después cuando se reunió con el seleccionador.

– Pepe no estaba enfadado conmigo. Al contrario: estaba preocupado por lo que me había pasado, ‘¿qué te ha pasado, qué te ha pasado?’, me preguntaba.

Óscar Husillos aparcó el teléfono como parte de la terapia.

– No quise saber nada.

Y desapareció de las redes sociales.

– No sabía cómo explicarlo.

– Y tuve la suerte de que mis compañeros lo hiciesen tan bien porque convertí sus éxitos en míos. Sin ir más lejos, la tarde del día en el que yo fallé Ana Peleteiro consiguió medalla, Adrián Ben, que era mi compañero de habitación, se metió en una final olímpica…, y cuando vives eso, ¿cómo no te vas a alegrar? Sientes rabia, ‘yo podía estar ahí’, pero después recuerdas que no estás tú solo en el mundo.

– No hay mal que 100 años dure.

– Eso espero, porque tiene que ser así. Quiero pensar que el mundo no se acaba en Tokio. Recuerdo cuando me pasó lo de Birmingham. Creí que el mundo ahí se acababa para mí. Y no fue así. Desde entonces he competido con élites mundiales y les he ganado. ¿Por qué no puede pasar en 2022?

El 6 de agosto Husillos volvió a España.

– Me fui al pueblo, lo necesitaba como nunca. Recuerdo que les di cuatro explicaciones a mis amigos y les dije ‘bueno, dicho esto, vengo aquí a olvidar, a disfrutar’.

– ¿Y cómo se disfruta?

– Estando tranquilo, jugando al frontón, dando un paseo por la montaña de Palencia, pudiendo estar en casa con mi familia sin mascarilla. Y luego me fui 4 días a Palma de Mallorca con mi hermano. Pero sobre todo juntándome con toda mi gente que llevaba 4 meses sin ver porque toda mi vida estaba enfocada a los JJOO. Y, sin embargo, mira.

– Al fin y al cabo, usted es un privilegiado.

– No sabría decirle. En el pueblo tengo amigos, unos trabajan de agricultores, otros de profesores, en fin, hay de todo, es gente que trabaja de lunes a viernes y tiene los fines de semana para venir al pueblo, para organizar comidas y yo, si es que puedo venir, a lo sumo me tomo una botella de agua o aquarius, quiero decir que todo es duro.

– ¿Y a partir de ahora?

– Quiero pensar que esto no me va a afectar, que volveré a competir como antes y que con 31 años podría llegar a los JJOO de París. Pero todo esto tengo que demostrarlo.

– También necesita hacer un gran verano. Los grandes atletas aparecen en verano.

– Así es -contesta-. Hace dos años en Doha tampoco me salió. Pero en 2018 me metí en la final del Europeo de Berlín. Mi idea siempre es rendir al máximo y esta vez estaba todo preparado para que saliese el día D en Tokio, pero.

En fin.

A estas alturas de la conversación, ya no se puede insistir más: lo pasado pasado está.

A mí me alegra que Óscar Husillos admita la palabra fracaso, que sea muy prudente con las excusas y que sepa contestar cuando le digo que hoy en día, si uno critica a un atleta español, da la sensación de que te mueves por terreno peligroso.

– Se puede criticar, pero a veces hay críticas – contesta él-. Se ha criticado por ejemplo que Katir no haya sacado medalla. Pero Katir ha preparado los JJOO y la gente que le ha ganado ha preparado la final de los JJOO, que no es lo mismo. Ahora bien, está claro que la mejor forma de que no se nos critique son los resultados en las grandes competiciones, no las marcas.

– Y ahí usted tiene por mejorar.

– Está claro que mis resultados al aire libre no están al nivel de los que consigo en pista cubierta. Pero esto no se ha acabado todavía.

 


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