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Test a las gafas Oakley Radarlock

Las gafas Oakley RadarLock, son una garantía para cualquier disciplina deportiva que practiques. Hacer la cabra por el monte, dejarte los riñones en un puerto de montaña, o descender colina abajo como un loco. Sin problemas, todo está pensado para que puedas disfrutar de estos momentos sin acordarte que las llevas puestas.

Estructura

De primeras, nos sorprende su robustez. A pesar de su aspecto frágil y ser una gafa muy ligera, no nos da ningún miedo manipularlas. La culpable de ello, es su media montura hecha con O Matter, un producto sintético, ligero, pensado para la absorción de impactos y aumentar su durabilidad.

Una vez puestas, la sensación de confort, es innegable. Oakley, aplica aquí, una sujeción basada en tres puntos, que maximiza el rendimiento óptico y asegura un ángulo de visión óptimo. Las varillas, incluyen una protección de goma que cumple con un cometido práctico y estético a la vez, jugando con los colores azul y negro en este caso. Existe la posibilidad de crear tu propio diseño en la web de Oakley, pero también puedes pedir un recambio de la goma, cuando esté desgastada o te canses de ella.

Encontramos un segundo juego de la goma protectora , para el puente de la nariz, de distinto tamaño al que tenemos montado. A de mas de, dos juegos de lentes, polarizada para evitar reflejos en días radiantes y Violet Iridium para una luz de menor intensidad. Ambas nos ofrecen una claridad espectacular.

Algo a tener muy en cuenta en sus lentes, es la protección de impactos. Si en alguna ocasión, nos veamos expuestos a ellos, nuestros ojos lo agradecerán. Oakley dispone de una gran gama de lentes que se adaptan a nuestras necesidades. Las podemos adquirir e intercambiar muy fácilmente, gracias al sistema Switchlock.

En faena

Hemos salido a correr y la respuesta ha sido excelente. Ni rastro de vaho en el transcurso de los 60 minutos empleados. Ni una lágrima friolera, de esas que a primera hora brotan si querer, emborronándolo todo, como si el cuerpo nos pidiera cama…. Vaya, creo que no es un hecho constatado, pero a mi me suele suceder… Hoy no ha sido el caso!

No voy a decir que me he puesto a 3’10 el km, pero si que a un ritmo vivo, pongamos 4’20, no he notado el mas mínimo movimiento. Estoy seguro que si puedes y quieres, rodar a 3’10 no supondrá un problema para ellas.

Me va la marcha, así que al terminar, me esperaba la bici. Sudado como un pollo, solo he tenido que abrigarme un poco. ¿Las gafas? Ni rastro de sudor en ellas!
A 60 km/h, en claro descenso, ha asomado una lagrimita. ¿El frío? ¿El viento?, ¿la emoción de probar unas gafas de tal calibre? Apostaría por esto ultimo.


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