Inicio Entrevistas Ni de Ingebrigtsen, ni de Cheptegei, yo soy de Pepín Rioseco

Ni de Ingebrigtsen, ni de Cheptegei, yo soy de Pepín Rioseco

Foto Nacho Rego (Instagram @nachorego)

Lo estoy imaginando, la mayoría de ustedes se estarán preguntando quién es el tal Pepín Rioseco que aparece en el titular. Pues Pepín, “que es como me llamaba mi madre, como me llaman los que me quieren y al final como me conoce todo el mundo”, aunque su nombre es José Vicente, es un atleta veterano de referencia en España y un crack mundial en el ámbito del ahora denominado atletismo máster, en su caso desde que tiene más de 70 años. En este 2021, en concreto en abril, cumplió los 80 años y desde esas fechas he empezado a devorar récords mundiales de su categoría de edad en 800 metros, 1.500 metros y la milla, pero ya no es sólo que los haya superado, sino que lo está haciendo con unas diferencias cronométricas abismales.

Devorando récords

El día que cumplía años, el 30 de abril, compitió en La Coruña en un control de la federación gallega. Y allí, junto con chavales que podrían ser sus nietos, se marcó 2:41.59 en los 800 metros, a 1.20.5 cada 400, o ritmo de 3:21 el 1.000, que yo les recomiendo que intenten hacerlo cualquier de ustedes, de los que salen a correr habitualmente… y entonces se darán cuenta del enorme valor del registro de Rioseco, que era nueva plusmarca universal.

Más tarde, el 19 de junio, y durante la disputa del Campeonato de España Máster en Málaga, hizo lo propio con los 1.500 metros, parando el crono en 5:30.89, que supone ir a 3:40 el kilómetro… y posteriormente, el 18 de julio, en el Campeonato de Galicia Absoluto, el señor Pepín Rioseco corrió la distancia de la Milla (1.609 metros) en 5:56.93 (a 3:41 el km).

En la categoría anterior, es decir la reservada a los que tienen 75 años cumplidos, Rioseco ya había batido los topes mundiales de 800 metros (2:30.59, en 2016), el de 1.500 (5:11.27, en 2018) y 2.000 obstáculos (8:29.26, en 2019).

Nuestro hombre, es un señor gallego, y digo lo de señor en el sentido más amplio del término, y especialmente aquel que dice “persona respetable y de cierta categoría social” y “persona que muestra dignidad en su comportamiento o aspecto”… porque lo de “persona de cierta edad”, con 80 tacos cumplidos, es algo irrefutable. Gallego nacido y residente en Ferrol, ha sido médico militar de profesión, desde bien joven hasta su jubilación.

Hablamos de un Teniente Coronel cuya especialización médica ha sido la medicina interna y la geriatría. Por aquello del rango, en su quehacer profesional “me llamaban doctor o Teniente Coronel y no Pepín claro”, nos cuenta este hombre simpático y muy cultivado merced a que es un lector compulsivo, su otra gran afición y ocupación al margen del deporte.

Sin un pasado deportivo brillante

Rioseco no fue deportista de postín es sus años mozos en lo que a competición se refiere, pero sí demostró que ahí había materia prima de buena calidad: “Siempre fui deportista. Me gustaba mucho nadar, porque vivo a 150 metros de la ría y ahí nos tirábamos los chavales y así jugábamos. Hay una travesía a nado que ya se hacía cuando yo era pequeño, que es de Ferrol a Mugardos (una milla de distancia aproximada) y yo quise participar en ella, pero como era muy pequeño mi madre me escondió el bañador para que no la hiciera. Un tío mío me dejó otro bañador y ahí me tiré al agua con los mayores… y gané. Luego más adelante gané muchas pruebas de este tipo por la zona donde vivo”.

“Cuando entré en la universidad, para sacarme un dinero, y como tenía experiencia, empecé a ser entrenador de natación y eso me mantuvo enganchado al deporte. También me gustaba jugar al tenis desde los treinta y pico años y jugaba una vez a la semana y me apuntaba a algunos trofeos sociales, corría de vez en cuando, casi siempre los fines de semana e incluso sin entrenamientos específicos hice un maratón de Madrid y alguna otra carrera, pero sobre todo lo que más hice fue natación”

Pepín es un hombre con una planta imponente como medio fondista, y ya me habría gustado a mí ver a este tipo en sus años de juventud, bien entrenado y compitiendo en las pistas de ceniza de entonces. Me dice que mide 1,73 y pesa 62 kg cuando está fino (que es casi siempre), pero a mí me da la impresión de que es más alto, y quizá y sólo quizá, sea porque a la gente de su edad cuesta verlos erguidos, con una zancada elegante, como si fueran corredores africanos, finos y elegantes. Pero Pepín sí tiene esa estampa corriendo y entrenando, no hay más que buscar en las redes sociales el último de sus vídeos entrando en meta cuando batió el récord del mundo de los 800 metros.

Atletismo a diario tras la jubilación

Rioseco empezó a correr de verdad y de forma continuado “poco después de jubilarme. Los primeros dos años se los dediqué íntegros a cuidar a mi madre, que me necesitaba y cuando ella falleció busqué como rellenar mi tiempo libre. Desde entonces entreno por las mañanas, me dedico toda la mañana a hacer deporte, luego como, me echo la siesta, que es algo que no me perdono nunca y las tardes las dedico a descansar y leer en mi casa… soy un gran lector”, y en este sentido le pedimos que nos recomiende algo. “Ahora estoy leyendo, mejor dicho, releyendo, de Dominic Lapierre ‘Esta noche, la Libertad’ que trata de cuando hubo la secesión entre la India y Pakistán. Y te voy a recomendar dos muy buenos libros recientes para mí ‘La liebre de la Patagonia’, de Claude Lanzmann y otro de una zaragozana, Irene Vallejo, ‘El infinito en un junco’. Sobre atletismo trato de leer poco, la verdad. Leí en su momento, cuando me dediqué a entrenar en natación, cosas de fisiología y así… pero sí recomiendo el libro de Raquel Landín, que es gallega e hija del prestigioso entrenador Carlos Landín, que dirigió en su día y con mucho éxito a los tres hermanos De la Torre. Raquel estuvo viviendo y entrenando en Kenia y su libro se titula ‘El Secreto es que tú creas que existe un secreto’, que habla de la forma de entrenarse de los atletas africanos. Yo en este sentido lo tengo claro, un atleta que quiera llegar arriba tiene que entrenar mucho, cuidarse y sobre todo ser muy constante”.

Con su hijo Esteban (3:40 en 1.500 hace años) y una de sus nietas | Foto:Nacho Rego

Una metodología muy particular y mucha diversión

Y vamos a ver si damos con la tecla del secreto del gran estado de forma de Pepín Rioseco, quien nos repite una y otra vez que él hace atletismo todos los días porque le divierte y que va a las competir por ese mismo motivo “y no por los récords o las marcas. Hombre yo empecé proponerme intentar tal o cuál marca porque veía las tablas de récords, y conforme a lo que entrenaba, me parecía que estaban a mi alcance, sin más”. Y, de hecho, a diferencia de otros grandes plusmarquistas y campeones máster, a Pepín no es fácil verle en competiciones internacionales “salvo que sean en España o en algún sitio cercano, no me apetece hacer viajes largos para tener medallas”.

En su día a día, el atleta ferrolano se auto entrena, basándose en sus conocimientos de fisiología y en su experiencia como entrenador de natación y como atleta. “Entreno durante toda la mañana, después de desayunar me voy al Club de Campo”, un club deportivo selecto a 200 metros de su casa del que Rioseco es socio fundador. Allí hago mis rodajes, que suelen ser durante el año de unos 12 km y ahora para correr el 5.000 he subido a 16km, pero ojo, no hago esas distancias seguidas, corro 20 minutos máximo seguido y paro, cuando hago medio fondo, menos tiempo seguido, claro, y entonces hago mis tablas de técnica de carrera, abdominales, ejercicios de fuerza, gimnasio… lo voy combinando, en general poco peso y muchas repeticiones. Y así hasta completar los kilómetros que vaya a hacer. Y en los ritmos que llevo durante la carrera, voy variando la intensidad algunos días o el mismo día empiezo a un ritmo y luego lo incremento en otros bloques o aflojo. También compagino elíptica y spinning en muchas sesiones y suelo nadar también todos los días unos 20 minutos (10 a estilos y 10 con aletas, a veces). Lo importante para mí es hacer todo esto cada mañana divirtiéndome, y charlo con un amigo, con otro. Luego me recupero en el spa y ahí hago los estiramientos, pero nunca fuerzo en los mismos. Y no me doy masajes nunca, me parece que eso es un traumatismo y sigo sin saber para qué sirven, yo creo en una máxima de la medicina y es que el reposo y el descanso es la mejor recuperación”.

Buena alimentación, el pique del 5.000 y zapatillas nuevas

Como buen médico, cuida la alimentación: “Como sin sal, bebo agua al terminar el entrenamiento, pero nunca durante el mismo, y el agua que bebo es del grifo, nunca agua natural, no tomo nada de refrescos ni ningún estimulante como el café o el té. Bebo sólo agua y cerveza 0,0. Y cuando no estoy cuidándome tanto como estos días, sí me tomo vino y cerveza normal, pero cuando quiero afinar más, lo dejo. También tomo bastante fruta todos los días, una buena dosis de vitamina C y siempre en fruta completa no en zumos. La única carne que me gusta es el cerdo, y tomo más frecuentemente pescado, verdura y legumbres. De vez en cuando tomo arroz y pasta, pero sobre todo el día anterior a una competición me obligo a tomar arroz o pasta por la noche. En defintiva, como bastante variado y sí que tengo la costumbre cuando compito, durante el calentamiento, tomar un poco de miel, una gran fuente de hidratos natural”.

Y por último le pedimos que nos cuente por qué se ha metido en la aventura de correr un 5.000 siendo él un hombre del medio fondo. “Pues muy sencillo, porque en el grupo que tenemos de atletas amigos y de entrenamiento, nada más que hablan de los éxitos de los fondistas, del 5.000, el 10.000 y parece que los de distancias más cortas no valemos para nada, (risas) y por ello me propuse intentar demostrar que puedo correr bien esas distancias, aunque haga mucho que no la practico”. La plusmarca que persigue Pepín en Pontevedra en las 12 vueltas y media a la pista está en poder de una de las leyendas del atletismo veterano de siempre, el canadiense Ed Whitlock, con 20:58.12, del 2011.

Como anécdota ya para cerrar, José Vicente Rioseco es un tipo tan singular que compite en pista con unas zapatillas de clavos muy normalitas, de las más baratas que hay en el mercado, sin hacer alarde de las nuevas tecnologías tan de moda. Durante varios días de conversaciones para este reportaje, le sugiero no ponerse clavos para hacer el 5.000 porque, a mi juicio, irá mejor con unas zapatillas rápidas de asfalto. Y he aquí que para ello tiene unas zapatillas viejas como única opción, le sugiero comprarse unas nuevas para el intento y tras varios días de espera por problemas en el reparto, Pepín Rioseco asaltará la plusmarca con su nuevo modelo de calzado volador, por lo que, si sale bien la cosa, sabe que nos debe, al menos, una caña. ¡Salud amigo Pepín!

 


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