“Todo se giró en mi contra, iba con el cuerpo descolocado y...

“Todo se giró en mi contra, iba con el cuerpo descolocado y escuchando los abucheos”

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Natalia Rodríguez, durante su etapa como atleta / EFE
Natalia Rodríguez, durante su etapa como atleta / EFE

Una de las mejores atletas que ha dado el deporte español en su historia. Poseedora de medallas en grandes competiciones internacionales y retirada hace apenas unos años, la tarraconense Natalia Rodríguez ha sido siempre un ejemplo de tesón, de trabajo y de sacrificio. Sus éxitos llegaron a una edad madura. El medio fondo es lo que tiene, que suele cocerse a fuego lento. Con dos niños y ya desde detrás de la barrera, la catalana nos habla prácticamente de todo en el episodio 23 de la segunda temporada de la Radio del Corredor: de la mítica final que ganó en Berlín ahora hace 10 años y de la que fue descalificada, del ‘olvido’ hacia los exdeportistas de élite, de entrenamiento, del estado de salud actual del atletismo…

¿Qué hace Natalia Rodríguez en la actualidad?

“Ahora estoy en un periodo de ‘stand by’. He estado dos años ejerciendo de quiromasajista, pero ahora tengo dos niños pequeñitos que me tienen totalmente absorbida. ¿Vinculada al atletismo? Sigo estando, mentalmente estoy pendiente de todo y siguiendo lo que van haciendo los compañeros de selección y la idea es que cuando pueda tener más tiempo para mí pueda entrenar a atletas y transmitir mi experiencia a atletas jóvenes”.

¿Hubieras cambiado algo del final?

“La verdad que ha sido una recta final un poco extraña. No ha dependido de mí, por lo que poco cambiaría. Han sido circunstancias externas que han complicado las cosas y lo ideal para cualquier deportista de élite es retirarse en paz y no hacerlo con la sensación de haberte quedado a medias, que es lo que me ha pasado a mí. Comencé de cero con Antonio Serrano, que tiene mucho prestigios, pero quizás era demasiado tarde para empezar de cero otra vez. Con mi entrenador de toda la vida tengo buena relación, pero dejo de entrenar a alto nivel y complicó mucho las cosas”.

¿Reciben los exdeportistas de élite el apoyo que deberían de las instituciones?

“Por un lado comentar que a nivel de instituciones el apoyo al deportista en activo es bastante flojo. En otros épocas había más presupuesto y eso facilitaba mucho las cosas, pero ahora está la cosa más complicada. La mayoría de deportistas (sino el 100%) debe buscarse otro trabajo para compaginar con la práctica del deporte profesional y es difícil poder rendir así. Partiendo de eso, poco podemos pedir a la hora de retirarnos.

“Por otro lado, la mayor parte de esa decisión la tiene el deportista y la responsabilidad recae en él, en forjarse mientras entrena un plan de futuro, pensando en su retirada. Tiene que tener apoyo y es ideal que las instituciones le den un empujoncito porque partes de cero cuando las personas que están en el mundo profesional tienen años de experiencia en sus trabajos”.

Refréscanos todos los detalles de esa mítica final de Berlín…

“Lo recuerdo perfectamente a pesar de que hayan pasado 10 años y de que fueran unos segundos de nada, fue una maniobra que duró muy poco y se hizo eterna. Fue en la contrarrecta, en el momento de cambiar los últimos 250 metros, cuando empieza a haber un ritmo bastante fuerte; yo iba un poco encerrada y cambiaron desde fuera, Burka iba desde fuera y se abrió un poco y se creó un pasillo estrecho en la calle uno. Empecé a cambiar porque lo vi perfecto para pasar por ahí. Burka vio que yo venía por esa parte y se inclinó con el cuerpo para bloquear el paso, chocamos, perdió el equilibrio y cayó. Yo tuve que pisar fuera de la pista para evitar también la caída. Entonces desde fuera los jueces me vieron como la causante de todo”.

“La verdad que en ese momento fue como si me tiraran un jarro de agua fría, pero estaba tan fuerte y tenía tan claro que debía acabar a tope que no pensé en nada más. Pero sí iba con el cuerpo descolocado, oyendo todos los abucheos del público. Se giró todo en mi contra y fue un momento difícil de llevar. Porque estaba fuerte y pude acabar primera, pero mi cabeza estaba en otro sitio. Yo ya dije que eso pintaba mal. Acababan los 200 metros y sabía de que iba a haber problemas y que ese Mundial no era para mí. Mucha gente me echó en cara no haber dado la vuelta de honor, pero lo que había en el ambiente me hacía ver que no…”.

¿Puede una olvidar algo así, hacer reset?

“Olvidarlo no se olvida ni para atrás. Ahora llevo años sin correr y todavía lo tengo en mente. Pero cuando estás en activo y tienes que seguir en tu cerebro aparcas un poco las cosas negativas que no te van a aportar nada y consigues olvidarte un poco. Sí es cierto que en las carreras cuando ves que puede pasar algo parecido te pones alerta y vas un poco con miedo. En Doha, unos meses después, tenía el Mundial de pista cubierta, tenía a Burka al lado, y fue bastante bonito y la pude ganar y fue algo simbólico”.

¿Al final la pista de atletismo de Camp Clar lleva tu nombre?

“La verdad que estoy muy descolocada sobre este tema. No sé ni si oficialmente la pista lleva mi nombre, ni hay ningún cartel. Aporté mi granito de arena después de la iniciativa para que se pudiera poner mi nombre, pero llega un punto que más no puedo poner de mi parte. La pista de atletismo no consta en la web con mi nombre, pero vaya seguro que acabas enterándote antes que yo…”.

¿Consideras que tu éxito fue más fruto del trabajo que de otra cosa?

“Es diferente. La evolución en pruebas de velocidad, concursos, combinadas, en general creo que es más fácil entre comillas que un atleta joven despunte en categoría exigente. Son pruebas muy técnicas. En el medio fondo por ejemplo puedes jugar con la intensidad del entrenamiento. En mi caso sí que he tenido una evolución muy progresiva, pero rindes en tu categoría. Mi entrenador supo llevarme paso a paso y cuando llegó el momento de exigir más en los entrenamientos porque me codeaba con gente absoluta fue cuando empecé a rendir”.

Eres la única española que ha bajado de 4′ en el ‘milqui’…

“Por un lado, la carrera en Rieti en la que batí el récord fue extraña porque venía de una temporada que había sufrido una lesión y era una incógnita mi estado de forma. Llegó la oportunidad de ir a Rieti y mi entrenador no era partidario de ir, pero fui para no quedarme con la duda…¡Y salió esto! Fue una carrera extraña, iba un poco a rebufo, pero sin buscar nada más. Llegué a meta y estaba Juan Carlos Granados y me dijo que había hecho el récord y me quedé alucinando. No sé hasta cuándo durará el récord, egoístamente espero que muchos años, pero por otro por el bien de nuestro atletismo que lo batan pronto y salgan muchas atletas joven en mi especialidad”.

¿Cómo ves la salud del 1.500 femenino actual? ¿Y del atletismo en general?

“Lo voy siguiendo. Creo que la cosa va bien y hay que valorar cada paso que se da. Venimos de un periodo muy difícil  y ahora empiezan a salir y van haciendo un poco de piña entre ellas. Están en 4:05 ahora que son marcas exigentes y esperemos que sigan por ese camino y lo más difícil es mantenerse y espero que tengan suerte”.

“Pienso que ahora mismo el atletismo español está en una buena situación. Creo que en general, sobre todo en pruebas que han estado muy estancadas muchos años y con récords de España de hace dos décadas y se están batiendo ahora. 400, triple, concursos, velocidad…Hay que valorarlo, venimos de un periodo muy complicado a nivel económico y ahora se están buscando la vida y rindiendo muy bien. El trabajo es bueno y merece valorarlo en consecuencia. En las instituciones todo lo que sea que haya exdeportistas que puedan transmitir su experiencia es bueno. Con Raúl Chapado por ejemplo ha habido muchos cambios, en categorías y demás, y eso ayuda, la presencia de exatletas”.

Escucha la entrevista a partir del minuto 2 de los siguientes enlaces:

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