Músculos del suelo pélvico: anatomía de un conjunto desconocido

Te hemos hablado, en artículos como este, de qué es, cuál es la función principal del suelo pélvico, cómo tonificarlo y qué puede ocurrir si tiene un mal estado de forma. En este artículo, describimos el conjunto de músculos y los órganos que recoge, a fin de conocerlo más en profundidad.

Nos basamos en el estudio Anatomía del piso pélvico, desarrollado por las investigadoras G. Katya y M. Antonella del Hospital Clínico de la Universidad de Chile de la Facultad de Medicina de la misma universidad. Se publicó en la Revista Médica clínica Las Condes, lo puedes consultar aquí.

Musculatura del suelo pélvico

Los músculos del suelo pélvico son estriados y dependen del control voluntario. Forman una estructura en forma de hamaca que sujetan los órganos pélvicos, que veremos más adelante. El más importante es el llamado elevador del ano, el más extenso, y compuesto por tres fascículos o haces:

  • Haz puborrectal. Fascículo muscular grueso que va desde la zona posterior e inferior hasta detrás del recto, quedando al nivel de la unión anorrectal donde se entrecruzan las fibras, formando una “U”.
  • Haz pubococcígeo. Se origina en un lateral del anterior, el haz puborrectal, en la sínfisis del pubis, y sobrepasa el recto para insertarse a nivel del cóccix.
  • Haz iliococcígeo. Se inserta en las zonas laterales a la sínfisis del pubis y en arco de tendones del músculo elevador del ano, y va hasta la parte posterior para insertarse entre el ligamento anococcígeo lateral y las dos últimas vértebras coccígeas.

El elevador de ano se conjunta con un segundo músculo, el coccígeo, para formar lo que se llama el diafragma pélvico. Este último se extiende como un embudo hacia abajo, desde el pubis, el cóccix y las paredes laterales, formando la mayor parte del suelo pélvico.

Otro grupo muscular es el conformado por el diafragma urogenital, que está en el inferior, es decir, es superficial al elevador del año e interviene en la continencia urinaria.

Los órganos pélvicos

Según el estudio recogido por la Revista Médica Clínica Las Condes, la pelvis se puede dividir en compartimentos:

  • Compartimento anterior. Incluye la vejiga y la uretra.
  • Compartimento medio. Recoge el útero y la vagina o, en el caso de los hombres, la próstata y las vesículas seminales.
  • Compartimento posterior. Incluye el recto y el conducto anal.

No se trata de una división anatómica en su sentido más ortodoxo, sino que se suele hablar así en términos clínico-didácticos. Lo cierto es que todas las estructuras se encuentran estrechamente interrelacionadas con tejido conectivo, de manera que no se compartimentan.

El sistema digestivo

Hablamos del sistema digestivo porque de él forman parte el recto y el ano, recogidos también por el suelo pélvico. El primero es la continuación del colon o intestino grueso. El segundo limita con el sacro y el cóccix hacia la parte posterior y, hacia la parte anterior, con el saco rectovaginal, la cara posterior de la vagina y el útero en mujeres, y la próstata y vesículas seminales en hombres.

Recto y ano conforman una estructura importante para una continencia fecal adecuada. Están formados por el músculo del esfínter anal interno, un músculo liso involuntario que permanece colapsado, y es responsable del 50% al 80% de la presión de reposo del conducto anal. Crea, pues, una barrera natural frente a la pérdida involuntaria de heces.

Otro a tener en cuenta es el esfínter anal externo, que rodea al anterior, es voluntario y está formado por tres fascículos. Los tres logran comprimir el conducto anal en direcciones opuestas, favoreciendo la continencia anal voluntaria.

El sistema genitourinario

En las mujeres, forman parte de este, y también de la pelvis, la vejiga, la uretra, la vagina y el útero, que queda fijado a la pelvis misma con tres pares de ligamentos.

En definitiva, hablamos de una anatomía compleja, dada las diversas estructuras y la interrelación que existe entre ellas. Lo fundamental es saber que los músculos y el tejido conectivo (como los ligamentos), forman una estructura que da soporte a los órganos abdominopélvicos, e intervienen directamente en la continencia fecal y urinaria.

Para saber cómo fortalecerlo, lee nuestro artículo sobre cómo fortalecer el suelo pélvico que incluye un vídeo tutorial. 

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