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“Mi éxito es no tener que levantarme ahora a las 7 de la mañana”

Isabel Barreiro

Isabel Barreiro tiene 23 años y ha irrumpido este año en el cross con una fuerza descomunal. Detrás de la atleta, hay una fisioterapeuta, una chica de Gijón que ha logrado que su madre se enamore del atletismo.

“Es un lujo entrenar a las once de la mañana”, explica Isabel Barreiro (23 años), la revelación española del cross de la temporada. Una chica del barrio de El Llano de Gijón que vive con sus padres. Una fisioterapeuta que entrena una media de 115 kilómetros a la semana y que está dispuesta a intentarlo con toda la fuerza en el atletismo. “Me siento muy agradecida a este deporte”.

¿Cómo será tu futuro?
No me lo imagino. Pero quiero rendir a nivel alto: este es el primer año que me dedico solo a entrenar. Hasta el año pasado lo compaginaba con los estudios y no era fácil. En época de exámenes te debes buscar la vida para entrenar, para descansar. Pero en mayo terminé fisioterapia y me dije, ‘mientras la cosa vaya bien, quiero dedicar unos años a correr’.

¿Y va bien la cosa?
De momento, sí. No me quejo. Las competiciones salen y, si sigue así, podré decir que va bien.

¿En qué ha cambiado?
Ahora no tengo que madrugar ni tengo que estudiar. Estudiar cansa y te quita horas. Yo no era de trasnochar mucho, pero alguna hora de sueño me quito, seguro. No tengo el estrés de los exámenes. No tengo que poner el despertador a las siete de la mañana: todo eso suma, todo eso se agradece.

Ya lo creo.
Ahora me doy cuenta de que es un lujo entrenar a las once de la mañana. Me levanto, desayuno sin prisa. Son placeres que antes no podía vivir de esta manera. Por ejemplo, tenía las clases en Oviedo y yo vivo en Gijón. Entre que ibas y volvías. Quitarse esa responsabilidad te desahoga, claro.

¿Qué le hizo atleta?
Yo empecé con 6 años. Tuve dos entrenadores que fueron a mi colegio, el de La Milagrosa en Gijón, y nos hablaron de atletismo. Salí de ahí diciendo a mi madre que quería apuntarme a atletismo.

Y se hizo atleta.
Y me he hecho atleta, sí, en una familia en la que no había la más mínima vinculación con el atletismo. Mi padre es comercial y mi madre cocinera en un hospital. Pero ahora resulta que les encanta el atletismo. Sobre todo, a mi madre. Y a veces vemos competiciones los tres juntos.

Muy bien.
Sí, sí, estoy de acuerdo. De eso no tengo dudas. He pasado momentos duros, pero, al final, todo compensa. Le diría que el deporte es como una droga. No puedes dejar de hacerlo aunque no te sientas bien. Me siento muy agradecida.

Y ahora empieza lo mejor.
Debería. He pasado a categoría absoluta. La cosa se ha puesto seria. Ser campeón de España cadete está muy bien pero no supone nada. Lo importante es llegar en buena condición a los 23 años. Por suerte nunca he abusado del entreno. He tenido la suerte de tener entrenadores que respetaban las etapas. Mi entrenador, Carlos Rionda, ha sabido aumentar las cargas con cuidado.

JJOO París 2024.
Es un objetivo ambicioso y difícil. Pero a lo larga plazo es mi objetivo. Llegaría con 25 años. No es una locura pensarlo. Las plazas en el 5.000 son las que son pero opciones hay. Nunca hablo de los JJOO como tal. Pero ahora mismo pensamos en el Europeo de cross.

Cada día es una final.
En realidad, sí. Te mides a las mejores españolas, sabes que te están mirando y que el nivel es alto. Pero me gusta pensar que estoy haciendo las cosas bien y me encanta que por ahora los entrenos me den la razón. Hace dos semanas hice 8×1.000 por debajo de 3’10” con 1’30” de recuperación, unos ritmos que nunca había hecho.

Ha ganado en territorio mítico: Zornotza.
Fue una pasada. En el País Vasco todos los crosses tienen algo diferente. El ambiente, los ánimos y la gente. No sé ni cómo explicarlo. Pero sucedió. Ahí quedó mi nombre.

¿Cuál es la próxima carrera que volverá a ganar?
Ganar es muy difícil.

Pero habrá más.
Trabajo para ello. Trabajaré para lograrlo.

¿Quién es su referente?
Me gusta como compite Irene Sánchez Escribano. La he elegido como mi referente. Y desde que la conozco aún más. Estuve en Sierra Nevada con ella y con su grupo de entrenamiento. Me di cuenta de que ellos eran personas normales y corrientes que se lo trabajan mucho. A su lado me di cuenta de que puedo ser una de ellas.

Nada debe impedirlo.
Yo estoy dispuesta a sacrificarme, a soportar los dolores de piernas por las noches, a intentarlo. Es lo que decimos siempre: esto son sólo unos años. Si no son en estos años puede que ya no sea nunca. Quiero intentarlo. Necesito intentarlo. Tengo 23 años.


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1 Comentario

  1. Qué triste es leer faltas de ortografía tan catedralicias como la que hay en el párrafo de llamado de este artículo: “Detrás de la atleta, hay una fisioterapeuta, una chica de Gijón que ha logrado que su madre se enamore del atletismo.”, esta frase no hay por dónde cogerla, está tan mal estructurada que no se entiende, además de hacer un uso aleatorio de los signos de puntuación. O bien el autor, Alfredo Varona, no revisa su trabajo antes de publicarlo o no sabe escribir correctamente, algo que cualquier profesional periodista no puede permitirse si quiere que se le tome en serio.

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