Mauro Triana: cómo ser velocista de élite en una provincia

Mauro Triana: cómo ser velocista de élite en una provincia

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El maletero de su coche parece una tienda de segunda mano con tacos, gomas, arrastres…
Se levanta a las 7.30 para estudiar su segunda carrera  (INEF) tras terminar Fisioterapia
“Irse a un Centro de Alto Rendimiento no es garantía, pero decide él”, explica Tuñas, su entrenador

Condición número 1 para creer: verle los ojos al atleta y escuchar al entrenador.

Condición número 2: atreverse a hacer preguntas que parecen imposibles y que inviten a la rebelión, ¿algún día bajarás de 20 segundos en los 200 metros? ¿se puede hacer algo grande en el Europeo del próximo verano? ¿te imaginas en los JJOO de Tokio? ¿crees que es posible ganar a Bruno Hortelano?

Mauro Triana es un velocista de 24 años de La Coruña que tiene 20,93 en los 200 metros, que ha sido internacional absoluto y que ya es algo más que una promesa. Su currículum, en realidad, es una prueba de lo que imaginó su entrenador Jose Carlos Tuñas la primera vez que le vio correr en El Barco.

-Ojo con él -dijo en voz alta.

Andrés Díaz, que tal vez ha sido el mejor atleta gallego de la historia, trató de convencerle.

– Ahí tienes un atleta de 800.

Pero no hubo manera de convencer a Tuñas.

Tampoco a Mauro Triana, que cuenta atosigado aquella vez que su entrenador le encargó realizar dos bloques de dos series de 300 metros con 12 minutos de recuperación entre cada uno.

-Las dos primeras me salieron en 39 segundos, la tercero en 41 y en la cuarta corrí un 200: no podía más.

Por lo tanto, esta es la historia de un velocista. El décimo aniversario de una historia que comenzó en el mes de septiembre de 2010 cuando el atleta conoció a su entrenador.

Tenía 14 años.

Hoy, Mauro Triana podría representar a todos los velocistas anónimos de nuestro país, a todos esos que están ahí tan cerca o tan lejos, a todos esos que no dejan de soñar y a todos esos  que tienen un entrenador dedicados a ellos en cuerpo y alma.

José Carlos Tuñas es ese hombre en esta historia. Un apasionado del atletismo y de la palabra que tiene la sensación de que no se están haciendo mal las cosas:

-Todos los años a final de temporada realiza su mejor marca.

Mauro Triana entonces sonríe al escuchar a su entrenador. Una sonrisa tímida y educada como es él. Se trata de un joven con paciencia para escuchar que lleva años esperando su momento aunque no los suficientes. Por eso no se da por vencido ante las preguntas más ambiciosas.

-No es imposible ganar a Hortelano porque no siempre gana el mejor -admite.

Condición número 3 para creer: volver a verle los ojos a Mauro Triana, imaginarselo esas mañanas de invierno en las que se levanta a las 7,30 de la mañana para ir a la universidad y en las que parece tan fácil entregarse a una vida más cómoda: ‘muchacho, ya hiciste lo que tenías que hacer’, le podríamos decir.

Pero a él el atletismo le gusta demasiado.

Después de terminar el grado de fisioterapia, Mauro Triana se ha matriculado en INEF lo que evidentemente no es lo más beneficioso para su crónica de entrenamiento.

-Hay en prácticas en las que, por ejemplo, debo hacer 40 minutos de natación. Si no tuviera que hacerlas evidentemente estaría menos cansado por las tardes.

Pero es lo que hay.

-Por suerte o por desgracia, no puedo vivir del atletismo y tengo que repartir el tiempo.

Condición número 4 para triunfar: aprender a resolver ecuaciones como en las matemáticas, o a saltar obstáculos como en la vida porque, al final, el atletismo es un reflejo de lo que sucede en la vida: te encuentras problemas, evitas problemas.

Tuñas lo resume así:

1) Claro que nos faltan medios

2) La prueba es que nosotros mismos tenemos que comprarnos el material

3) Y, sí, hay que reconocer que el clima de aquí, en La Coruña, no es el más beneficioso para entrenar.

Mauro lo explica desde dentro de él:

1) El maletero de mi coche parece una tienda de recambios de segunda mano (arrastres, gomas, pesas…) en el que no cabe no una mochila.

2) Llego a casa y normalmente me preparo yo la cena.

3) “¿Que necesitaría entonces para mejorar mi marca?”, se pregunta a sí mismo. “Descansar más, sobre todo”.

Pero estas son las reglas de juego y como le escucha Mauro decir a Tuñas  “qué hay de fácil de lograr en la vida: yo no conozco nada”.

Es más, puestos a recordar, Tuñas siempre recuerda que “cuando Jacques Piasenta cuando cogió a Maria José Perec, que luego ganó tres oros olímpicos, la tuvo un año entero perfeccionando exclusivamente la técnica de carrera”.

Nos da por pensar entonces que debió ser un año dificilísimo porque la paciencia siempre es difícil.

La única manera de consolarla es creer en lo que haces. Quizás por eso, a los 24 años, Mauro Triana tampoco ha marchado a vivir y a entrenar a un Centro de Alto Rendiniento.

-Eso depende de él y yo siempre apoyaré lo que decida. Pero moverte fuera no te da garantías de nada. Aquí tiene un ambiente que es un plus y eso puede no encontrarlo en otro sitio  -contesta el entrenador, que fue un fondista que vivió muchos años en Madrid donde logró como mejor marca en 10.000 30’59” en la pista de Vallehermoso.

Hace años, Tuñas volvió a trabajar a La Coruña y edificó un grupo de entrenamiento en el que Mauro Triana, el primer velocista gallego en bajar de 21 segundos en 200 metros, es su gran exponente.

El atleta tiene cabeza y tiene una ilusión que, tras escucharle, se puede resumir en estas tres ideas:

1) A los 24 años, respeta cien por cien las pautas de su nutricionista excepto cuando termina un ciclo de entreno, que entonces se va a comer sushi.

2) Todos los días se pesa antes de acostarse y, como máximo, la variación es de 200 gramos.

3) Su entrenador le ha enseñado a no obsesionarse por las marcas. Todo es más natural: nunca hablan de marcas.

Conclusión: a Mauro Triana, si no se lesiona, le sobran los motivos para ser valiente y para seguir recibiendo preguntas ambiciosas y quién sabe si algún día, antes de que suene la salida, al mirar a derecha e izquierda verá a Guliyev, a Quiñonez, a Gemili…, por qué no a Noah Lyles: está aquí para intentarlo.

Su entrenador calcula que, como mínimo, le quedan diez años.

Su entrenador José Carlos Tuñas es el mismo que defiende que “en cada final hay ocho calles que representan una manera de entender el atletismo. Nosotros no nos vamos a conformar con decir, ‘esto es muy difícil’, sino que intentamos que algún día una de esas maneras sea la nuestra”.


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