Los días raros

Los días raros

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yo me quedo en casa

Así empieza la canción los días raros de Vetusta Morla, la banda sonora de nuestra primera semana de confinamiento:

Ábrelo, ábrelo despacio.
Di qué ves. Dime qué ves si hay algo.
Un manantial, breve y fugaz, entre las manos.

Toca afinar, definir de un trazo.
Sintonizar, reagrupar pedazos
en mi colección de medallas y de arañazos

Esta ha sido una semana de continuas malas noticias y aunque veníamos precedidos días atrás de lamentaciones por la cancelación de un largo etcétera de maratones y carreras, no nos imaginábamos que empezaríamos la semana así, confinados en casa y preocupados por la salud de nuestra gente, de nuestros mayores y de los y las profesionales que se están dejando literalmente la vida en los hospitales.

Muchas voces se alzan ahora para decirnos que de todo lo malo de estos días, sacaremos algo positivo. Pero para ser más realistas, creo que tenemos que resignarnos a convivir con las dos cosas a la vez, con lo bueno y con lo malo, asumiendo que vivimos los días raros.

Son días en los que a todos y todas nos está golpeando ya esta crisis sanitaria de cerca, y hemos pasado de ser meros espectadores a sufrir alguna que otra consecuencia -y aunque esperamos que no sea a nivel de salud- prácticamente seguro nos va a afectar a nivel laboral (a muchísimos/as ya ha sido así). Otra vez.

En estos días de ERTES, de aplausos a las 20h, de caceroladas, de prohibiciones y de incertidumbre, vamos a redefinir nuestros trazos y a reagrupar nuestros pedazos. Los y las corredoras (como el resto de la sociedad) saldremos de esta, y de bien seguro añadiremos esta experiencia a nuestra colección de medallas y de arañazos, de triunfos y de derrotas. En qué lugar, dependerá de nuestra capacidad de empatía.

Es hora de intentar estar a la altura y de luchar por conseguir sentir -cuando ya todo esto pase- orgullo de nuestra actitud y de nuestro colectivo.

Evidentemente que no es el fin del mundo el no poder a salir a correr, pero para muchos y muchas de nosotras, correr es una terapia y una forma de vida, lo mismo que para otros puede llegar a ser el escribir, viajar, o hasta pasarse las tardes de bar en bar.

No, no queremos ver más a la policia multando a los corredores y corredoras. A pesar de que por tierra, mar y aire se esté tachando de frívolos y de infantiles a quien lo está pasando un poco mal por no poder hacer deporte, todos y todas sabemos lo importante que es para nosotros salir a correr, nosotras nos comprendemos por lo que debemos cuidarnos y apoyarnos, motivándonos esta vez desde la distancia para dar salida en forma de ejercicio casero a nuestras neuras, ansiedades o inquietudes y estando sobretodo alerta de no caer en actitudes insolidarias que a veces, es posible que lleguemos a cometer más por desconocimiento que por egoísmo.

Los días raros han llegado para quedarse por bastante tiempo, y como es muy probable que pasemos de los días raros a los días difíciles, tendremos que aprender a convivir con ellos y a sobrevivirlos en confinamiento de la mejor manera posible.

Es muy gordo lo que viene y la empatía y la solidaridad, será la clave del reto al que nos enfrentamos.

Nos quedan muchos más
regalos por abrir.
Monedas que, al girar,
descubran un perfil
que empieza en celofán
y acaba en eco.

#YoMeQuedoEnCasa
#StayStrong

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