Las pequeñas alegrías del correr

Las pequeñas alegrías del correr

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Marc Augé es uno de los antropólogos más importantes de nuestra época, y ahora ya con 83 años reflexiona en su libro Las pequeñas alegrías sobre la felicidad, de como los pequeños momentos cotidianos nos producen instantes de repentina y inesperada felicidad.

 
Estas pequeñas alegrías, sencillas a la par que intensas, se impregnan en nuestro recuerdo. Instantes perfectos que nos ayudan en nuestro día a día. La felicidad es una palabra inmensa, del tal magnitud ideológica que nos cuesta mucho definirla. En cambio, las pequeñas alegrías están al alcance de la mano. Aún no pasando por el mejor momento de nuestra vida nos podemos aferrar a ellas disfrutando de esos fugaces momentos:

  • Salir a por un buen café en medio de un duro día de trabajo
  • Encontrarse con una vieja amistad por la calle
  • Una canción cantada en la ducha
  • Una buena película que casi ya no recordabas
  • (…)
Como decía Lenin, la revolución empieza por casa. Rebelémonos contra la indiferencia, entreguémonos a la alegría. Nos quieren crispados y con miedo, pero nos tendrán alegres y en paz 🙂

Correr, la vida cotidiana y sus pequeñas alegrías

Las pequeñas alegrías no surgen necesariamente de los grandes retos que nos consumen largos meses de entrenamiento (y que mal llevados, pueden provocarnos el peligroso efecto ‘where is the limit’). Estos momentos aparecen en cualquier momento y en cualquier lugar, independientemente de nuestro estado de forma o de la distancia que preparemos.

Como cantaba Serrat “cada uno es como es, cada quién es cada cual y baja las escaleras como quiere“, por lo tanto, todos vivimos diferente nuestro deporte pero seguro que compartimos un nexo de unión en estos pequeños momentos, en estas pequeñas alegrías.

Para disfrutarlos, toca dejar de lado un poco nuestro egocentrismo corredor, el ruido de las redes y empezar a estar más atento al presente, al ahora de la vida cotidiana como corredores. Intentar no estar siempre proyectándose en un futuro idílico y recuperar las pequeñas cosas que siempre nos han gustado. Dar la bienvenida a la ilusión seductora de las primeras veces que nos pusimos un dorsal en el pecho.

Las pequeñas alegrías que te proporciona correr

  • El pequeño momento de subidón cuando escuchas esa canción especial
  • El choque de manos con el público, familia o amigos en cualquier carrera
  • Una parada de diez segundos para contemplar un buen paisaje
  • La ducha después de un buen entrenamiento
  • El medio minuto antes de una salida de una carrera
  • La sensación al salir a correr después de un día estresado
  • Cazar un chollo de zapas en Amazon
  • Finalizar ese entreno que parecía imposible
  • Vencer a la pereza y salir a correr, disfrutar de esa pequeña victoria una vez has acabado
  • Animar a un compañero de fatigas desde la barrera al verlo pasar corriendo
  • Apuntarte a un club de running y conocer gente nueva
  • Conseguir salir a correr cuando las calles no están puestas (o cuando las han quitado)
  • Prepararte las cosas la noche antes de la competición
  • Saludar a un corredor, y que éste te devuelva el saludo
  • Volver a encontrarte en forma después de un parón
  • Salir a correr con alguien y pasártelo bien
  • Dejarse el reloj en casa y correr por el placer de correr
  • Descubrir un libro sobre el correr y sentirte identificado línea tras línea

¿Cuales son las tuyas?

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2 Comentarios

  1. Me gustó mucho el artículo.
    “Admirables aquellos que corren para desconectar”,
    para cuando el cuerpo, mente, e instinto se los pide.
    Así de sencillo.

    Sin móviles, sin presiones, sin tiempo, sin gente,
    con tu perro, cómodo, ligero, sientes tu corazón.

    Saludos!

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