La transición de la montaña al asfalto para los ‘trail runners’: ¿Recomendada?

La transición de la montaña al asfalto para los ‘trail runners’: ¿Recomendada?

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Aritz Egea, uno de los 'trail runners' de referencia

Es uno de los mejores trail runners de nuestro país. Ha participado en las finales de las prestigiosas Golden Trail series de Salomon y su nombre hace ya un par de años que se asocia a los corredores de montaña de referencia a nivel mundial. Aritz Egea no entiende subir a los picos más altos sin dar lo mejor de sí, sin vaciarse. Disfruta como un niño y en la Behobia San Sebastián decidió aparcar las piedras y el olor a pasto por el asfalto. El corredor vasco ejerce como profesor de investigación en la Universidad de Mondragón y en este 2018 ha vivido un auge espectacular. Sobre esa transición montaña-asfalto y sobre muchos otros aspectos de su vida ligada siempre a las alturas charlamos en la Radio del Corredor.

¿Cómo fue la preparación para correr en asfalto en la Behobia?

“No me he planteado pasarme al asfalto. Hace años hacía muchísimos kilómetros de asfalto cuando hacía triatlón. Ahora cada vez hago menos. Para la Behobia he estado entrenando 15 días exclusivamente en asfalto y me he aburrido mucho. Seguramente 15 días sean poco. Nosotros tenemos el culo pelado. Son muchos años de correr, mucha competición, muchas horas de competición que aunque no sea de asfalto se notan. Es otro tipo de correr, pero está ahí. Luego pues estos 15 días que he estado de entrenamiento han sido a unos ritmos más rápidos, más de asfalto. Y la verdad es que lo he notado porque el cuerpo no está acostumbrado y he tenido dolores de piernas, de espalda…”

“Básicamente la mayor diferencia de entrenamiento ha sido que no tenía nada programado. Durante el año tengo todo el planning ya trazado. Jokin, mi entrenador, me lo elabora y lo sigo a rajatabla. Estos 15 días me los he tomado más relajados. La idea era hacer entrenamientos rápidos en la medida de lo posible. En total habré hecho unos ocho entrenamientos de asfalto a unos 3:40 de media. Luego habré hecho algún rodajillo a 4 o así, pero la idea era sobre todo ritmos alegres porque sabía que en las Behobia tocaría hacer eso”.

¿Recomendarías hacer alguna competición de asfalto a los ‘trail runners’?

“A decir verdad a bote pronto no recomendaría competir en asfalto si nos estamos preparando específicamente para la montaña. Yo después de 15 días si tuviera que continuar ahora entrenando para la montaña estoy bastante resentido (actualmente se toma un descanso de unas semanas). Tengo todavía el sóleo izquierdo hecho un cristo, todavía me duele la espalda…Yo creo que no aportaría demasiado. Se suele decir que en la montaña nos hacemos lentos, pero creo que los ‘trail runners’ cuando vamos al asfalto demostramos que tampoco es así. Si solo entrenáramos asfalto posiblemente seríamos más rápidos pero para no hacerlo se nos da bastante bien”.

¿Cómo surgió la opción de correr la Behobia?

“La Behobia la he hecho porque me ha pillado a final de temporada. Nunca me plantearía hacer una media maratón en asfalto en mayo o junio porque me haría más mal que bien. Fue un poco carambola. No tenía mucha idea de hacer la Behobia, pero en agosto un amigo catalán me dijo que venía a correrla y me animé. El objetivo era marcar un poco el tiempo de 1:08 de hace 10 años, la ultima vez que la corrí. Para nada me esperaba el tiempo que hice. Los primeros 12 kilómetros me llevaban muy rápido, pero tenía la sensación de que iba bien, que podía explotar en cualquier momento, pero no fue así. Los últimos 2 kilometros sufrí mucho, dolor de piernas bastante agudo pero disfrutando un montón. Estoy acostumbrado a pasar miserias durante tres o cuatro horas y en este caso solo fue una”.

“Lo que está haciendo Iraitz (Arrospide) me parece muy destacable. Una persona que ha empezado a correr tan tarde, que haya llegado donde ha llegado es importante. En Guipúzcoa estamos acostumbrados a que el nivel medio sea muy alto y de alguna forma gente como Iraitz queda un poco a la sombra y me parece espectacular lo que está haciendo”.

¿Cómo cambió la vestimenta y la forma de afrontar la carrera en asfalto?

“Al final no cambió demasiado mi vestimenta de lo que suelo a usar en mi día a día. Hasta es más fácil. En montaña solemos llevar encima que si mochila, que si riñonera. Por lo demás era todo igual, la camiseta, la gorra…No cambió mucho, pero sí la mentalidad. Ahí fui a pasar un buen día, no me puse nervioso en ningún momento, ni el día anterior ni el día de la carrera y esa fue la mayor diferencia”.

“En la montaña soy muy competitivo. Voy a hacerlo lo mejor posible. Al final en la Behobia hice 1:06, pero si hubiera hecho 1:10 no hubiera pasado nada, en cambio en la montaña en las carreras importantes si no estoy adelante dando mi talla no sería tan bueno”.

Ojo, sí a entrenamientos semanales en asfalto…

Normalmente un día a la semana hago rodajes ligerillos en asfalto a 4 más o menos y si no suelen ser fartlecks en asfalto. Depende de la temporada, pero suele variar entre 12 o 18 kilómetros. Solo es un día. Lo que sí que me ha pasado alguna vez es que no estamos preparados para correr en asfalto a esos ritmos. Algún año me ha pasado que he sufrido mucho muscularmente y mi pareja que es fisio me ha prohibido alguna temporada casi ir al asfalto por todo lo que sufro a nivel muscular”.

“Lo que más destacaría que ha sido una temporada muy plana. Empecé en marzo fuerte y prácticamente quitando el último mes,  que he bajado un poquito, desde marzo hasta agosto he estado al mismo nivel, a un nivel alto. He corrido en las Golden Trails contra lo mejorcito. Ahí hacer un top10 es difícil y he conseguido algún top-5. Era mi primera temporada con el equipo Salomon, pero como todo empezó bien pues ya me lo tomé de otra forma”.

“La clasificación (para las Golden Trail Series) empezaba en Zegama, mi carrera, en casa, y luego la clasificación tenía en cuenta tus tres mejores carreras. Lo bueno de las Golden Trail es que son todas las carreras muy distintas una de otra. Hay algunas más técnicas, más ‘pisteras’, más corribles. Es verdad que se junta mucho nivel de corredores. A principio de temporada el objetivo es llegar a las finales, pero hay muy buenos que se han quedado fuera. Que el premio a la temporada sea viajar a Suráfrica lo hace muy bonito”.

“La gente se piensa que nos dedicamos a esto, pero no quiero malvivir…”

“La gente se piensa que realmente somos profesionales, pero hay muy pocos profesionales del trail. Diría que profesionales del trail se pueden contar con una mano. Hay gente que intenta malvivir de esto, como puede ser el caso del atletismo. En mi caso es un hobbie en el que invierto bastante tiempo, pero tengo un trabajo, tengo familia…Mi vida es un poco caótica, pero bueno, vale la pena”.

“Más de una vez lo he dicho. Lo que la gente invierte viendo la televisión yo lo invierto entrenando. Suelo hacer una hora y media diaria más o menos. Mi pareja me ayuda un montón. Cuando llego de trabajar intento ponerme rápido las zapatillas y no llegar muy tarde. Soy muy consciente de que estoy quitando tiempo a mi familia, pero es algo que necesito para equilibrar mi vida”.

¿Cómo ha sido su evolución en la montaña?

“Antes de hacer esto hacia ciclismo, lo dejé y empecé a hacer triatlón. En 2010 pude hacer el Iron Man de Hawai, fue una experiencia muy buena, muy intensa, pero cuando llegué a la meta me pregunté: ¿Ahora qué?. No me llenaba ya, tenía que hacer muchas cosas para ir a entrenar y al final no estaba preparado para tanta exigencia. En 2012 me reté a correr Zegama, en 2013 entré en la selección vasca y la cosa no ha dejado de ir a más. El año pasado dejé la selección y a los 10 días me llamaron de Salomon. No me lo pensé”.

“Sí tengo relación con la montaña desde pequeño, pero de otro tipo. En el País Vasco ir al monte es una religión. Sí que es verdad, eso sí, que ahora estoy más por el lado competitivo que por el lado romántico en esto del ‘trail’. A mí no me gusta ir andando por la montaña, me gusta hacerlo corriendo. Luego vas a según qué montañas y son un espectáculo, pero el romanticismo no me llama, me llama más la rapidez”.

Montañas, retos, horizontes…

“A mi me gustan mucho los Pirineos, pero no te podría decir mi montaña preferida. Sí que es verdad que el Aneto tiene su punto tanto corriendo como esquiando. Me quedaría con el Aneto”.

“El Iron Man de Hawai ha sido la locura más grande de mi vida. Ahí pasé mucha miseria, pero los últimos 100 metros antes de entrar a meta no lo he vuelto a vivir ni creo que lo haga”.

“Las Golden Trail Series volverán a ser el objetivo de la temporada. Haré los Dolomitas, no me beneficia mucho, pero es brutal. Se me dan mejor las carreras más ‘corredoras’ y menos técnicas, pero me encanta ir a esos berenjenales. Además el próximo año el premio será ir a Nepal a las finales así que el reto es mayúsculo. Luego me gustaría hacer algo en los Pirineos acompañado o alguna historia solidaria. Algún reto saldrá seguro”.

Responde nuestro test…

  • Una carrera: Zegama-Aizkorri
  • Un tipo de clima para correr: más bien calor
  • Entrenar solo o acompañado: solo
  • Ascenso o descenso: Ascenso.
  • Una época del año: Primavera hacia verano.
  • Un complemento para correr: La visera.
  • Un desayuno para antes de la carrera: Avena.
  • Una forma de celebrar una victoria: Con rabia.

Escucha la entrevista a partir del minuto 23:15 de los siguientes enlaces:

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