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La cuarta mejor marca de España en 10.000 metros se paga hasta las zapatillas

Jesús Ramos, con 27’49” en 10.000 y capaz de derrotar al mismísimo Mo Farah, es un atleta amateur que no gana ni un céntimo con el atletismo como nos contará en el documental que la LBDC ha realizado con él y que se emitirá el próximo jueves.

En un documental de Alfredo Varona titulado (‘Un segundo menos que Mo Farah’), que el jueves se emitirá en la LBDC, Jesús Ramos, el atleta que hizo 27’49” en la última Copa de Europa de Birmingham, contará, entre otras muchísimas cosas, que hasta las zapatillas con las que derrotó a Mo Farah en esa carrera se las pagó él. “Las compré por internet el pasado verano aprovechando una rebaja. Me costaron 120 € y las tenía guardadas para esa ocasión. Sólo había hecho un entreno de 6 km con ellas”.

Jesús Ramos es un atleta de 25 años que actualmente posee la cuarta mejor marca de 10.000 de todos los atletas españoles en activo sólo superado por Carlos Mayo (27’25”) y Chiqui Pérez (27’46”) y Ayad Lamdasem que hizo 27’45” en 2008. Sin embargo, para entrenar en las pistas del INEF, Ramos tiene un pase de invitado. “Es lo que hay”, razona. “Pero espero que esto pueda cambiar. Trabajo para esto. Doblo tres días a la semana martes, jueves y sábado. Gracias a mis padres puedo seguir intentándolo. Sin ellos sería imposible”.

“Estoy esperando que me llegue alguna oferta pues no tengo beca ni patrocinador ni nada. Mi representante Alberto Suárez me ha dicho que espere hasta final de temporada y que esté tranquilo y la verdad es que yo estoy tranquilo”, añade Jesús que, antes del Campeonato de España, correrá un 5.000 en Braga (Portugal). “Sé que es muy difícil pero yo voy a ir a buscar la mínima olímpica(13’13”)”.

Jesús es un atleta al que las lesiones han lastrado durante dos temporadas y que incluso tuvo que operarse del síndrome de haglund. “No tengo el más mínimo ingreso en el atletismo pues mi club, la Agrupación Deportiva Moratalaz, es un club de barrio”, explica Ramos que actualmente está leyendo un libro de Matt Fizgerald, ‘¿Cuánto estás dispuesto a sufrir?’ que tal vez ejemplifica su vida.

RFEA

“A veces, me pregunto si algún día me arrepentiré de esto que estoy haciendo en el atletismo y que hasta ahora no me ha dado ningún ingreso. Pero es que, si no fuese por el atletismo, supongo que ahora estaría trabajando en el parking con mi padre pues no tengo estudios: lo dejé en primero de bachillerato”.

Jesús Ramos, pese a todo, se muestra agradecido al atletismo. “Me ha permitido conocer a gente como vosotros”, les dice en primera persona a sus amigos presentes en el documental y que lo enriquecen con sus declaraciones. “El día de mañana será muy bonito convivir con todos estos recuerdos”, añade Ramos, que vive en el barrio de Valdebernardo con sus padres y que procede de la humildad. “Mi padre, que fue obstaculista, trabaja en el parking del WiZink Center y mi madre es jefa de cocina en el colegio en el que yo estudié y en el que había una pequeña pista de atletismo de tierra”.

El documental, con personajes que han acompañado a Jesús desde sus inicios, es una radiografía del atletismo de barrio desde que José Luis Capitán, el marido de su profesora de educación física, le descubrió en unas clases extraescolares. “Ya con 11 años destacaba su tobillo y su planta”, explica Capitán, que hoy está aquejado por una terrible enfermedad: la ELA.

Jesús Ramos ya tiene 27’49” en 10.000 superando en la última recta a un mito como Mo Farah y en una carrera que su entrenador Arturo Martín había preparado para hacer “28’00 ó 28’10”. Sin embargo, Jesús derribó la mítica frontera de los 28’00”, un desafío en pista que hasta ahora solo han logrado tres atletas españoles en activo. La amarga contradicción es que Jesús Ramos, en realidad, es un atleta amateur que el único dinero que gana en el atletismo son las clases que da a los chavales del Moratalaz. El resto por ahora nada: ni becas ni esponsor ni nada.

“No es que sea conformista, pero no me quejo. No tiene sentido quejarse”, razona él, que en un parque de Madrid, muy próximo a su colegio de la infancia, explicó en voz alta: “No sé si esta situación cambiará pero haré lo posible para que cambie”.


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