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“El dopaje viene porque el atleta no acepta que se hace mayor o que hay otros mejores”

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Kevin López Yerga (Sevilla, 12/06/1990) las ha visto de todos los colores. Es un ‘obrero’ del tartán, un atleta experimentado, pero al mismo tiempo un ejemplo de cómo mantener viva la llama de la pasión y de la motivación. El andaluz, al que entrevistamos en la Radio del Corredor hace un año en pleno viacrucis por sus lesiones, ha vuelto a ver la luz y a sentirse vivo. Con las mínimas para Doha y Tokio en el bolsillo, su objetivo primordial es seguir haciéndose “atleta de 1.500”, como a él le gusta hacer referencia dentro de este proceso de reconversión que inició hace unos meses tras triunfar en el 800. En la Bolsa del Corredor cazamos a Kevin durante su estancia en Barcelona para correr el Meeting (en el que, por cierto, se retiró con molestias, nada importante) y mantuvimos una charla con él. Tocar más temas en tan poco tiempo, difícil.

¿Te has planteado seriamente volver al 800?

“Son muchos los que me han incitado a echar marcha atrás y volver al 800, pero la verdad es que se me estaba haciendo monótono, siempre con el mismo objetivo con el mismo resultado. Estaba un poco aburrido y eso hacía que llegara a la pista y me faltaba motivación. Tampoco me he sentido presionado, ha sido más el aficionado. Pero el 1.500 me ofrece un reto, un crecimiento. Me dije que tenía que ir a por la distancia con todo. Me faltan todavía ciertas cosas para ser un buen atleta de 1.500”.

¿Cómo fue ese carrerón en Lausana?

“Estaba convencido de que en Lausana debía mantener el ritmo. Fue una carrera excesivamente rápida y en la que me coloqué detrás y aguanté hasta el último 300. En Marsella unos días antes el planteamiento fue erróneo, fue una carrera muy sucia. Mi marca no fue real. La de Lausana salió perfecta”.

“Suelo ser muy seguro de mi mismo cuando estamos hablando de correr en una marca en concreto. Suelo saber como estoy de forma y sabía que estaba muy bien. Quizás me esperaba un 3:35, pero vaya, no suelo ir inseguro. Sabía que si cumplía con lo previsto era simplemente cuestión de aguantar. Las lesiones previas sí me han generado algo de inseguridad, sobre todo en los entrenamientos, pero eso pasó y he trabajado muchísimos, con muchas concentraciones en altitud”.

¿El dopaje viene por la obsesión de ganar o ganar?

“Creo que las prácticas ilícitas, el dopaje, simplemente es gente que tiene que ganar a toda costa, con un ego muy alto, que no se permite ser segunda. Llega alguien mejor, les gana y recurren a ello. No aceptan que se están haciendo mayores, que pierden velocidad. Creo que ningún dopado lo hace por el simple hecho de hacerse mayor o no llegar. El problema es no entender la evolución de las cosas. También la sociedad nos hace así. El dopado es un ganador frustrado”.

¿Qué tiene en el horizonte Kevin López?

“He aprendido a mirar a corto plazo. No puedes pensar a largo plazo porque no sabes lo que va a pasar. Lo aprendí en Río. El objetivo es preparar el Campeonato de España y luego centrarnos en el Mundial. Está claro que lo de Tokio me hace muchísima ilusión, pero tengo objetivos muy importantes este año por delante”.

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