Construyendo igualdad

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Uno de los momentos más emblemáticos en la historia del deporte y los derechos civiles fue protagonizado por Kathrine Switzer.

30 años antes, Jesse Owens, “el antílope de ébano”,  desafió a la Alemania nazi de Hitler (así como a las políticas segregacionistas) durante las Olimpiadas de Berlín. En las Olimpiadas de Méjico 68, los atletas afroamericanos Tommie Smith y John Carlos mostraron la humillación que sufría la raza negra con un gesto (Black Power) que se vio en todo el planeta.

Puede que los hechos ocurridos el 19 de abril de 1967 en la maratón más antigua del mundo no estén tan documentados pero no por ello son menos relevantes. Boston se convirtió en el escenario de una rebelión contra los prejuicios y las ideas reaccionarias. No es de extrañar que en el relato autorizado por la protagonista se afirme:

Cada vez que un mujer participa en una maratón debe hacerse una pequeña ofrenda a Kathrine Switzer” (El Espíritu de la Maratón, cap. “La vida es para los participantes”  Gail Waesche Kislevitz. Ed. Breakaway, 2002.)

La protagonista

Kathrine Switzer. Gracias a su padre descartó formar parte del equipo de animadoras del colegio para no resignarse al papel de espectadora.  Su familia le hizo creer que los roles tradicionales no debían ser una limitación. Así ingresó en el equipo de hockey Lynchburg College de Virginia y pronto se percató que el running era su arma secreta para ganar resistencia.  Y ya no lo dejó jamás. Con un atletismo femenino relegado a la pista y cross,  un día, mientras terminaba su rodaje diario, el entrenador de atletismo de la escuela le ofreció correr una milla con el equipo de los hombres,  hecho que causó un gran revuelo en la zona y para muchos fue considerado un sacrilegio.

El cartero veterano

Años después se trasladó a estudiar a la Universidad de Siracusa.  Fue entonces cuando conoció a Arnie Briggs,  cartero de la Universidad y director oficial del equipo de atletismo que atesoraba un total de 15 participaciones en la maratón de Boston. Había sudfrido todo tipo de lesiones pero todavía podía correr lentamente. Y, por supuesto, todavía tenía resistencia para tiradas largas. Acogió a Kathrine en el grupo y compartía con ella todo sus conocimientos acerca de correr.

Corrían de diez a quince kms al día siempre entretenidos con historias de la Maratón de Boston. Ella había leído en Sports Illustrated que una mujer,  Bobbie Gibb.  corrió el maratón de Boston un año antes saliendo entre los arbustos al paso del pelotón, y fue  entonces cuando planteó a Arnie su deseo de participar.  Incrédulo y enfurecido se lo pensó por un momento y dijo que “si una mujer podía correr la distancia, él creía que era ella, y si demostraba que era capaz de completar los 42.195 metros, él, personalmente, la llevaría a Boston”. Hay que decir, pero, que ya en 1918  la francesa Marie-Louise Ledru  finalizó la maratón de París en 5:40, sin embargo el reconocimiento federativo como pionera fue para la inglesa Violet Piercy que en 1926 cubrió la distancia en 3:40:22. 

El formulario de inscripción y su firma literaria

En un entrenamiento preparatorio completaron cuatro vueltas de 10 km y antes de finalizar Arnie puso en duda la distancia real del circuito y decidió meter 8 kms extras. En total completaron 31 millas, casi 50 km!  Al día siguiente le facilitó el formulario de inscripción a la carrera.

Sabía que su predecesora en Boston no había podido inscribirse pero ante la terquedad de su entrenador decidió hacer las cosas bien y registrarse oficialmente.  Su pasión literaria hizo que se inscribiera como K.V. Switzer en lugar de Kathrine. Y coló.

La carrera

El día de la carrera amaneció frio y lluvioso. Ataviada con las sudaderas de usar y tirar  logró entrar en los cajones de salida donde recibió felicitaciones del resto de corredores.

Ya en  carrera, un camión cargado de fotógrafos y un autobús con los directores de carrera,  Will Cloney y Jock Semple , sobrepasaron a  Kathrine y sus acompañantes,  su novio Tom Miller, alias “ Big”, lanzador de martillo de 110 kg  y su entrenador Arnie.

Los fotógrafos se percataron de inmediato y comenzaron a tomar instantáneas mientras se burlaban de los directores de la carrera. Uno de ellos saltó del autobús y fue tras ella,   abalanzándose para neutralizarla: “¡Fuera de mi carrera! Su novio y el resto de corredores salieron al rescate,  mientras tanto Arnie  la miró y dijo: “Run Like Hell ‘.  El alboroto quedó inmortalizado en la secuencia de imágenes que dio la vuelta al mundo (AP /  Wideworld. Archivo Bettman -Corbis).  Un símbolo para la posteridad que supuso un impulso en la lucha por la incorporación de la mujer al deporte y, en concreto, a la prueba de maratón.

Finalizó en 4:20 pero fue descalificada  por cuatro motivos: haber competido en una prueba masculina, haber completado una distancia prohibida para la mujer, haberse inscrito ilegalmente y haber corrido sin ir acompañada.  Posteriormente, luchó por levantar la prohibición en  Boston que se suprimió en1972, así como la exclusión de la mujer en los Juegos Olímpicos, incluyendo la maratón de mujeres a partir de Los Angeles 1984. Con su esfuerzo plantaron una semilla que acabó germinando.

“Todo lo que necesitas es el valor de creer en ti mismo y poner un pie delante del otro”.

Katrine Switzer acabó corriendo en  Boston ocho veces y obtuvo una mejor marca personal de 2:51:37 en 1975. También ganó el Maratón de Nueva York en 1974 y ha organizado cerca de 35 maratones. En la actualidad es ampliamente reconocida como  líder en la aptitud de la mujer, salud y running.  Como escritora,  sus textos motivacionales han llevado a la línea de salida a más de un millón de mujeres en todo el mundo . Sus bests sellers , Marathon Woman y Correr y andar en mujeres mayores de 40 inspira a miles de corredoras. Están disponibles en Amazon (inglés).  Si queréis saber más sobre ella, visita su web  https://www.kathrineswitzer.com/index.shtml


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2 Comentarios

  1. Impresionante!
    A veces nosotras mismas no somos conscientes de lo que ha costado conquistar cada pequeño
    espacio de los ‘reservados a los hombres’.
    Os quiero felicitar por este proyecto en el que observo con admiración que incluís a la mujer como sujeto activo de deporte, hasta contáis con la ‘gran’ Danae como firma invitada y ‘curiosidadades’ como este interesante artículo.
    Estamos demasiado acostumbradas (y acostumbrados!) a que en los medios deportivos las mujeres tengan reservado su espacio… pero como figuras decorativas de un espectáculo. Sólo hay que ver las homepages de diarios deportivos de cabecera… no diré nombres, no sea que se os enfade alguien 😉

    Saludos y enhorabuena!!

  2. Gran artículo! Han cambiado mucho las cosas en el deporte femenino pero aún así todavía sobrevuela el sambenito de que sigue siendo un segundo plato, lo cual es lamentable. Para mi es tan grande Gebr como Radcliffe, igual de impresionantes las gestas de Chema Martínez que de Natalia Rodriguez. Y aún así, la poca visibilidad que le dan los medios sigue siendo uno de los grandes handicaps para que el mundo asuma la igualdad en el deporte.

    Un saludo.

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