“JUST DO…PING”: Nike patrocina al tramposo Gatlin

“JUST DO…PING”: Nike patrocina al tramposo Gatlin

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Año 2001. Justin Gatlin, de 19 años, es sancionado con dos años de suspensión. Positivo por anfetaminas. Gatlin alegó que, desde niño, al diagnosticársele trastorno de déficit de atención e hiperactividad, era tratado con fármacos que contenían la sustancia. El alegato se tradujo en una reducción de la sanción por parte de la IAAF.

29 de julio de 2006. Justin Gatlin, de 24 años, es informado por la USADA de que un test suyo en abril ha resultado positivo en testosterona. Tras negarlo en repetidas ocasiones ante los medios de comunicación, culpar a su masajista Chris Whetstine, o cargar contra su entrenador por entonces (el inhabilitado Trevor Graham, implicado casi de raíz en el escándalo del ‘Caso BALCO’) Gatlin se enfrenta a una suspensión de por vida por reincidencia. En agosto, se acuerda una suspensión de 8 años, debido a las circunstancias excepcionales que rodearon su primer positivo en 2001. En diciembre de 2007, la sanción queda reducida a la mitad de su duración original, debido a la predisposición de Gatlin de colaborar con las autoridades. Entre la suspensión de por vida y los cuatro años, la elección era obvia.

El velocista neoyorquino retorna a la competición el 3 de agosto de 2010. Tras su vuelta, ha conseguido dos medallas olímpicas en Londres (plata en 4x100m y bronce en 100m), un título mundial en pista cubierta (60m en Estambul 2012), y dos subcampeonatos mundiales al aire libre (100m y 4x100m, en Moscú 2013). En 2014, consiguió las tres mejores marcas mundiales del año en 100m (9.77, 9.80 y 9.82) y las dos mejores en 200m (19.68 y 19.71). En ambos casos, con sobrada holgura frente a sus perseguidores. Las mejores marcas de su vida, tanto al aire libre (2014) como en pista cubierta (2012) las ha conseguido después de la suspensión.

Y se preguntarán, “¿a qué viene ahondar en el pasado y presente de un deportista sobre el que planea constantemente la sombra de la duda y la sospecha?”. La noticia ha corrido como la pólvora. La multinacional norteamericana Nike, con sede en Oregón, ha firmado un contrato con Justin Gatlin. El ‘sprinter’, patrocinado por la marca china Xtep desde el año 2012, ya figuraba bajo la nómina del ‘Swoosh’, tanto antes de su segunda suspensión, como durante los primeros meses tras su regreso. En los Juegos Olímpicos de Londres ya pudimos ver a Gatlin con los ‘clavos’ de Xtep, marca con la que conseguiría durante la pasada temporada los mejores resultados de su trayectoria deportiva.

Foto: Trcanje Rs

Las reacciones no se han hecho esperar. Si el discóbolo Robert Harting ya se negó a figurar entre los nominados a Mejor Atleta del Año si Gatlin también lo estaba, una de las mayores respuestas al descabellado movimiento de Nike llega por parte de uno de sus buques insignias en el mundo del atletismo: Paula Radcliffe.

La vigente plusmarquista mundial de maratón ha sido una de las voces más autorizadas para desacreditar con implacable taciturnidad y resignación a la que tantos años lleva siendo su marca comercial. “Estoy muy decepcionada con esta noticia. No refleja realmente los valores tradicionales de Nike, que represento con orgullo, ni la integridad ni los ideales de aquella gente con la que trabajo a diario”.

La noticia ha caído como un jarro de agua fría sobre la totalidad del universo atlético. Figuras de la marca, como el ya mencionado Robert Harting (“es un insulto tanto para mí como para mis seguidores”) o Jason Gardener (“ya nada me sorprende, pero este es otro desastroso mensaje para nuestro deporte”) no han sido capaces de comprender la inexplicable actitud de la compañía estadounidense que, por si fuera poco, también está abasteciendo de material a Tyson Gay, también dopado (cumplió un año de sanción por un anabolizante), después de que Adidas diera por terminada su relación comercial con el velocista de Kentucky al conocerse su positivo a mediados de 2013. Nike se ha desmarcado de Gay, aludiendo a una relación “no oficial” de suministro de material de cara al Mundial de Pekín, pero sin ataduras legales entre ambas partes, en base al hecho de que el tres veces campeón mundial está entrenando a las órdenes de John Smith, patrocinado por Nike (“no hay intenciones de firmar un contrato con Gay”, han comentado varios de sus responsables). La explicación de la multinacional de Oregón en referencia al caso de Gatlin sugiere una falta de escrúpulos curiosa de cara a la galería: la justificación resulta ser que el neoyorquino se dopó… engañado. Sin comentarios.

Si hay una lacra a través de la cual el atletismo ha perdido en los últimos lustros su veracidad y pureza, ha sido y es el dopaje. Y la situación real refleja que la afirmación no está exenta de razón y crédito. Si hay atletas a los que no se les puede llamar atletas, son aquellos que han utilizado o utilizan sustancias prohibidas para aumentar su rendimiento, recurriendo con ello al engaño, a la burla, al fraude y a la mentira. Y si hay casos en los últimos años, dignos de auténtico repudio, en relación con el vomitivo mundo del doping, el de Justin Gatlin representa uno de los más paradigmáticos. Un tipo que falsea, es sancionado, vuelve a defraudar, es de nuevo suspendido, admite colaborar con el único propósito de que la sanción no sea vitalicia, y cuando regresa firma, ya con 32 años (ahora 33) los mejores registros de su trayectoria atlética… “Señoría, no hay más preguntas”.

Si Nike pretende, con este insigne movimiento marquetiniano (entiéndase la ironía en la expresión) atestar un golpe de gracia al mercado, mediante una jugada maestra, lo que consigue es, precisamente, lo contrario. Consigue que su imagen se asocie a la de auténticos estafadores de lo deportivo, a la de ganchos publicitarios de dudosa reputación, a la de adalides de la controversia desde hace años. Resulta casi deplorable que la que es posiblemente la marca con mayor presencia en los meetings y en la ruta, y con mayor calidad en los ‘clavos’ que besan el tartán tanto al aire libre como en pista cubierta, no ya no encabece la cruzada contra aquellos que traspasan el umbral, sino que, muy al contrario, albergue en su seno la propia esperanza del farsante de no caer en el olvido, el desprecio y la exclusión. Y nos deshacemos de los tópicos y de las segundas oportunidades. No nos valen. No los queremos. No nos los creemos.

Como reza su ya mítico eslogan, “Simplemente Hazlo”. Y Nike lo hizo. Vaya si lo hizo.

Por: www.soycobarde.com · @SoyCobarde2

Foto portada: Smithsonian's National Zoo
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2 Comentarios

  1. El mensaje está claro: Just Do It. El deporte es ganar y ganar y ganar y volver a ganar y ganar y ganar a cualquier precio. Es deplorable que te pillen, pero Nike siempre estará contigo y te dará alas (como la testosterona). Con unas Nike Cheat Air correrás más rápido, saltarás más alto, te doparás mejor. Una jugada maestra.

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