“Mi plan en cada carrera es darlo todo porque quizás sea la...

“Mi plan en cada carrera es darlo todo porque quizás sea la última”

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Ivan Gonzalez

La historia de Iván González es de aquellas que cuando las escuchas no das prácticamente crédito de lo que te están contando. Hace menos de tres años su vida cambió por completo. Empezó a notarse más cansado de lo habitual y una visita al médico se convirtió en un ‘infierno’. Le comunicaron que sufría leucemia crónica, una enfermedad incurable y con la que tendría que convivir toda su vida. El día a día de Iván González se vio totalmente alterado. Se vio obligado a jubilarse con apenas 25 años (era calderero) y, de pronto, se encontraba sin motivaciones ni retos en el horizonte. Pero entonces descubrió el ‘running’. El ‘gusanillo’ se fue haciendo cada vez más grande hasta convertirse en su verdadera pasión y forma de vida. En la Radio del Corredor hemos hablado con, probablemente, uno de los ‘runners’ más modélicos y meritorios del mundo.

¿Qué piensa Iván González cuando le diagnostican leucemia?

“La verdad es que mi vida cambió de golpe por completo. Tuve que empezar de cero porque estaba acostumbrado a una vida totalmente distinta a la que tenía que empezar a vivir. Aún así, gracias a la leucemia se me ha abierto un nuevo mundo. Me ha dado la oportunidad de conocer a mucha gente, me está dando la oportunidad de vivir el deporte como lo estoy haciendo. Tengo que convivir con una enfermedad que es muy dura pero todo lo que me ha aportado es muy positivo. Sin la leucemia no lo hubiera conocido y hubiera sido una pena”.

“Anteriormente trabajaba unas 12 horas diarias de calderero. Fue un golpe muy drástico el pasar de estar tan ocupado a de golpe no hacer nada. Lo más difícil para mí fue superar ese trago más que la enfermedad en sí. Nunca había hecho deporte, mi vida se centraba sobre todo en lo laboral. Empecé a correr para mejorar mi salud, mi condición física y pronto me enganché, empecé a apuntarme a carreras, a disfrutar de este mundo y hasta ahora, que estoy enganchado hasta las trancas”.

“Me apunté a mi primera ultramaraton, iba entrenado, llegaba bien, pero no tenia ni idea de lo que podía pasar. La sorpresa fue que a medida que iban pasando los kilómetros las sensaciones eran mejores y me encontraba muy bien. Me salió un carrerón de la leche, llegué a meta y pensé: “ostras, esto tiene que ser lo mío”. A raíz de ahí, ya me gustaba la ultradistancia de por si y eso terminó de darme lo que me faltaba”.

¿Cuál es la fórmula de Iván González para ‘olvidar’ la enfermedad?

“Mi formula es que hay que buscar algo que te motive y que te mantenga la cabeza ocupada. En mi caso es correr, que es lo que busco a diario para evadirme. Así me siento realizado porque es algo que me llena. En otras personas puede ser otra cosa, pero la fórmula es encontrar ese punto que te dé la energía del día a día.

“Desde estos últimos dos años la verdad es que vivo mi vida de forma totalmente diferente. Mi prioridad es mi familia, pero la segunda es correr. Me levanto por la mañana, preparo a mis hijos, los llevo al colegio y mientras están en la escuela me dedico a entrenar para preparar las carreras y démas. Ya por la tarde me dedico a las labores de casa y a hacer un poco lo que conlleva tener dos hijos y encargarse de la casa. Mi mujer tiene poco tiempo libre y yo me dedico más a eso”, comenta Iván González.

Los 1.000 kilómetros de Iván González en homenaje a Pablo Ráez:

“Pablo Ráez es un referente de la lucha sobre la leucemia. Consiguió viralizarla. A mí, a raíz de que me diagnostican eso, me surgen una serie de retos personales y junto a mi entrenador vemos que estos retos si los mostramos a la gente pueden ayudar en la lucha. Qué mejor manera que ya que tengo leucemia y que Pablo es un referente para mí que hacerle un homenaje. Una ultramaratón que uniera mi casa (Avilés) y su casa (Málaga) en el menor tiempo posible. La época del año tuvo que ser ahí (diciembre) porque era cuando estaba mejor físicamente”.

“La verdad es que el frío nos jugó malas pasadas. Salimos de León, Valladolid a -8, -10 grados bajo cero y la verdad es que después de haber corrido el día anterior 100 kilómetros era imposible entrar en calor y coger ritmo. Solo pensaba en comer caliente, en abrigarme y llegar a casa. Pero esos pensamientos se fueron marchando a medida que nos fuimos acercando al sur y nos acercábamos a meta”, asegura Iván González.

¿Cuál es ahora la filosofía de vida de Iván González?

“Mi manera de ver las cosas es difícil hacérsela entender a la gente. A mí me tuvo que pasar lo que me pasó para ver la vida como la veo ahora. Ese punto de vista es muy difícil de cambiar hasta que no vives una situación así en tu piel. Yo ahora veo las cosas como hoy y mañana, no veo más adelante. Por ejemplo, yo me presento a una carrera y me preguntan: ¿Qué plan tienes? Yo les digo “mi plan es ir y hacerlo lo mejor posible, si puedo ganar, ganar. Me dicen “es tu primera carrera, pruébate primero…”. Yo les digo: “No pruebo porque quizás es la última”. Mi máxima es vivir las experiencias de la manera más activa posible. Si te pones a hacer algo, cuanto antes mejor”.

 

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