Inositol, ¿es necesario adquirir este nutriente vía suplementos?

Inositol, ¿es necesario adquirir este nutriente vía suplementos?

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es el inositol nutriente

La sociedad actual vive muy preocupada por su aspecto estético, primando este objetivo por delante de la salud en muchos casos. Así, vemos que son cientos de miles de personas los que van a diario a gimnasios, box de crossfit, entrenan de manera independiente o practican deporte buscando en primer lugar una mejora de su aspecto físico: reducir esos kilos de más, lograr un vientre plano, definir su musculatura… y dejando apartado lo realmente importante, potenciar la salud a través de la actividad física.

Un claro ejemplo de ello es la inmensa oferta de suplementos nutricionales y deportivos que encontramos a la venta en grandes establecimientos, parafarmacias, herbolarios, tiendas de nutrición y nutrición deportiva y por supuesto internet.

El estudio “Suplementos alimenticios en deportistas de élite“, elaborado por el Servicio de Apoyo al Deportista del Centro de Tecnificación de Alicante y que fue publicado por la revista EFDeporte de Buenos Aires concluye que muchas de las ayudas ergogénicas tienen dudoso efecto beneficioso y en algunos casos pueden incluso tener asociados efectos ergolíticos, esto es, resultar perjudiciales para el rendimiento físico.

La flexibilidad legal y administrativa en cuanto a la venta de estos productos hace que muchos de ellos sean puestos a la venta prácticamente sin control alguno y que, en algunos casos, se promocionen sustancias que únicamente tienen un efecto placebo sobre el organismo o que, directamente se pueden sintetizar de manera interna, sin necesidad de acudir a suplementos nutricionales.

La pregunta que nos hacemos es, ¿es el inositol un nutriente al que acudir a través de suplementos o podemos sintetizarlo de manera natural? ¿cuáles son sus capacidades?

¿Qué es el inositol?

El inositol, también denominado vitamina B8, es un compuesto natural presente en todos los tejidos animales, pero más presente en el corazón y el cerebro. Este compuesto, como muchos otros, podemos obtenerlo a partir de la dieta, principalmente alimentos proteicos; pero también se sintetiza de manera natural en la flora intestinal a partir del ciclo de la glucosa.

Se trata de una vitamina hidrosoluble que forma parte de las membranas celulares y que presenta como principal función ayudar al hígado a procesar las grasas, así como a contribuir al funcionamiento de los músculos y los nervios.

Es importante señalar que este compuesto está muy presente en la leche materna, hasta el punto de que resulta esencial en el caso de los bebés. Las personas adultas pueden sintetizar este nutriente a partir de la dextrosa, un azúcar que se forma en el ciclo de la glucosa.

¿Cuáles son las funciones del inositol en el organismo?

El sistema hepático es uno de los grandes beneficiarios de la presencia de este compuesto. El inositol es componente fundamental para garantizar la salud de las membranas celulares, que son las estructuras que dan consistencia y estructura a las células del cuerpo humano. Además, esta vitamina evita que la grasa se deposite en las células y la distribuye por el organismo allá donde es más necesaria, eliminándola de los lugares donde tiende a acumularse. En el caso del hígado, esto permite un efecto desintoxicante.

Su efecto contra las grasas está asociado con una reducción del colesterol LDL, el denominado colesterol malo, reduciendo las posibilidades de que se depositen grandes acumulaciones de grasa en lugares donde el exceso puede ser peligroso, como las paredes arteriales.

Un tercer efecto positivo de esta sustancia es su relación con el aspecto estético. Como otras vitaminas del grupo B, este compuesto se utiliza para tratamientos de belleza, pues afecta directamente a la salud de las uñas, el cabello y la piel, evitando enfermedades cutáneas.

Por último, es también destacable su posible efecto ergogénico, pues muchos suplementos a base de inositol se promocionan como productos ideales para surtir de energía extra a los músculos durante el ejercicio.

En cuanto a los suplementos, es habitual encontrar este producto combinado con colina. La colina es otra vitamina del grupo B con propiedades similares y cuya deficiencia se asocia a patologías como el colesterol alto, los trastornos hepáticos y las enfermedades relacionadas con la pérdida de memoria.

Los suplementos combinados de colina e inositol presentan una potente función quemagrasa y se muestran útiles para regular los niveles de colesterol.

El inositol y el Alzheimer

Aunque existen estudios incompletos y, en algunos casos, inconclusos, los tratamientos a partir de inositol pueden ser eficaces para dolencias mentales como el trastorno bipolar, el trastorno de pánico, el trastorno obsesivo compulsivo o la enfermedad de Alzheimer.

Un estudio en 1996 en el que participaron 11 individuos con Alzheimer y que consistió en el consumo de 6 gramos diarios de inositol con un placebo mostró que la disposición de inositol produjo un incremento cognitivo de 9 puntos en la escala, por únicamente 4 del placebo.

Las mejoras se centraron principalmente en la orientación y el lenguaje.

Los alimentos ricos en inositol

Una vez conocidos los efectos positivos del inositol en el organismo es momento de cuestionarse si es necesario acudir a suplementos o basta con mantener una dieta sana y que el organismo funcione de manera correcta para sintetizarlo de manera natural.

Acudiendo a la dieta, los alimentos más ricos en este nutriente son el hígado, la carne de ternera, la leche y los derivados lácteos, legumbres como las lentejas y los guisantes y la lecitina de soja, que son todos ellos alimentos muy proteicos.

A estos podemos sumarle otros como los cereales integrales, las semillas de sésamo, girasol y lino, las nueces, verduras como el apio y los espárragos y frutas como el plátano o los cítricos.

Un consejo importante a la hora de consumir carnes y, especialmente vísceras, es, siempre que sea posible, comprar productos ecológicos y de cercanía, pues la ganadería industrial cuenta con muchos tóxicos (hormonas, fármacos, pesticidas…) para garantizar el crecimiento rápido.

¿Es necesario acudir a inositol vía suplementos?

No existen dosis recomendadas para el inositol, aunque muchos especialistas coinciden en señalar que el organismo requiere alrededor de 1 gramo diario. La dosis como suplementación más común puede oscilar entre 0,5 y 2 gramos al día.

No obstante, algunos tratamientos médicos para la depresión incluyen una dosis de hasta 12 gramos al día de este compuesto, pero siempre bajo prescripción facultativa.

Mediante una dieta sana y equilibrada no es difícil alcanzar esa dosis de 1 gramo diario de inositol, de modo que, una vez más, la clave está en potenciar la dieta.

En caso de alimentación deficiente, como por ejemplo dietas muy basadas en alimentos procesados e industriales, sí puede resultar útil la suplementación de este compuesto.

En cuanto a los efectos secundarios, no existen dolencias graves siempre que se ingieran dosis moderadas. Los estudios en humanos indican que tomar 18 gramos al día durante 3 meses o bien 2 gramos al día durante un año son bien toleradas y seguras.

Los efectos secundarios, en caso de aparecer, no son de gravedad y se limitan a dolencias relacionadas con el sistema gastrointestinal (náuseas, flatulencia y diarrea).

Los suplementos a base de inositol están contraindicados para niños y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. En algunos niños con déficit de atención o desorden hiperactivo, este compuesto administrado vía externa puede empeorar algunos síntomas de su enfermedad. Las mujeres durante el embarazo pueden estimular contracciones uterinas si ingieren inositol

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