‘Infierno’: El entrenamiento más extremo de Kilian Jornet

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Si por algo se ha caracterizado Kilian Jornet a lo largo de su carrera ha sido por llevar su cuerpo al límite y buscar siempre nuevos desafíos que le estimulen y le mantengan con el hambre competitiva que siempre ha mostrado. El corredor de montaña catalán, que recientemente fue capaz de hacer dos veces con apenas una semana de margen el Everest sin ayuda de oxígeno, ha contado una anécdota muy interesante en sus redes sociales sobre un entrenamiento al que se quiso someter hace algunos años, algo totalmente novedoso y que pretendía probar hasta qué límites podía aguantar su cuerpo.

HELL, la prueba más al límite de Kilian

Lo llamó ‘HELL’ (infierno en castellano) y el mensaje textual que acompaña el ‘post’ en Instagram dice lo siguiente:

“Hoy quiero hablaros de una de las sesiones de entrenamiento más interesantes a la que jamás me he sometido. Yo lo llamo INFIERNO (HELL, Holistic Exploration of the own Limitations with the purpose to Learn); significa exploración de las propias limitaciones con el propósito de aprender. Es un concepto muy fácil de explicar, pero más complicado de poner en práctica”.

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“Debemos aislar un elemento de nuestro entrenamiento y en un entorno seguro (punto importante) llevarlo a su límite. El objetivo es conocer nuestras limitaciones como individuos para poder poner un margen de seguridad razonable cuando estamos en una actividad real”.

“Esos pueden venir desde los más simples de probar (por ejemplo, cuánto tiempo puedo colgarme de un brazo) hasta los más complicados (capacidades de lucidez en situaciones técnicas después y durante una carrera larga sin parar con una gran cantidad de falta de sueño -la imagen adjunta es de cuando terminé este tipo de prueba-). Ahí se puede comprender la importancia de hacerlo en un entorno seguro, así que cuando llegas al límite quieres estar en un lugar donde alguien pueda encontrarte rápido”.

“Una de mis pruebas favoritas fue dejar de comer y seguir corriendo. Cuando estaba en la universidad en Font Romeu y comencé a hacer ultras, me preocupaba la posibilidad de perder un avituallamiento o no ser capaz de comer durante una gran distancia, así que para ver qué podía controlar, dejé de comer y seguí entrenando como hacía normalmente (entre 3 y 4 horas al día). El hambre era manejable; la potencia y la velocidad disminuyeron drásticamente el segundo día, pero no la resistencia. Finalmente el quinto día me desmayé (había informado de mi ubicación para que alguien pudiera encontrarme si no despertaba) y empecé a comer de nuevo. Ahora sé que no es un problema perder un avituallamiento o si no puedo comer durante un esfuerzo de 24 horas”.

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Un test interesante, sin duda.

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Publicado por
LRDC
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