Hortelano, nuevo rey de Europa

Hortelano, nuevo rey de Europa

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AFP
  • Sergio Fernández, plata en 400 vallas: “Aquí gana el que más huevos tenga”

  • Abadía, bronce en 10000, redondea la actuación española

Tercera jornada de los europeos de Ámsterdam, con aroma a pólvora. La que gastan las balas, que matan por su velocidad, por su trayectoria directa al objetivo. Y de su victoria se enteró el nuevo campeón de Europa de los 200, Bruno Hortelano, tras la descalificación del holandés Churnady Martina, por correr por donde no debía. Los jueces lo tuvieron claro, aplicaron el reglamento, Martina había pisado otra calle y el español se convertía en el primer oro de la historia en la distancia. Martina había dado la vuelta de un honor que le correspondía al español, la vuelta de una bala perdida.

En semifinales, Bruno ya había presentado sus credenciales, batiendo el récord nacional del doble hectómetro (20.39), ganando su serie y preparándose para la final con sus manías, un sinvivir atando y desatando los cordones de sus alas, las zapatillas que le ayudan a flotar, a superarse a sí mismo en cada carrera mientras susurra “It’s just another race” (sólo es una carrera más). Una final en la que salió, a conciencia, algo más lento para apurar en la recta final donde sabía que el viento en contra era un rival más. Metódico e ingeniero, fue incrédulo hasta que tuvo la medalla de oro sobre el pecho. A sus 24 años ha dado al atletismo español un viento nuevo.

Bruno Hortelano 1000

Comenzaba la jornada con un aguacero que mojaba los cuerpos y enfriaba los músculos de los robustos lanzadores de martillo. Pero a Javier Cienfuegos, tres lanzamientos necesitó el pacense para pasar a la primera gran final de su carrera deportiva (70.97, 72.21 y 72.73), no le pudo la mañana fría e inhóspita que ensombrecía el estadio Olímpico de Ámsterdam. Un frío que no amilanó a los vallistas Javier Colomo y Yidiel Contreras  que se clasificaban para semifinales en sus respectivas series. La lluvia insistía y la tarde, plagada de finales, pretendía mojar la pólvora a los españoles.

Medallas de Sergio Fernández (plata, 400 vallas) y Toni Abadía (bronce, 10000)

Pero “aquí gana el que más huevos tenga” fue lo que le pasó por la cabeza al navarro Sergio Fernández en la recta final de los 400 m vallas, donde saltó hasta que sus piernas no le perdonaron la bravura. Con 49.06 se convertía en la segunda medalla de la expedición española en el Europeo, tras la proeza de la jornada anterior de Ruth Beitia, y a la espera de que el hombre bala de los 200 se manifestara en la final. El navarro pasa a la historia del atletismo español en vallas junto a los medallistas Glory Alozie, oro en Munich 2002 (100 m vallas) y Carlos Sala, bronce en Stuttgart 1986 (110 m vallas).

Toni Abadía tenía claro que había que luchar por las medallas, sufrir por el pódium y agarrarse a la fe de que ante los keniatas, disfrazados de turcos, su final de los 10000 estaba en 28.26.07. Los africanos, cuya nueva nacionalidad les ha cambiado también el nombre, hacían tiempos de sabana. Sin discusión. Por ello, a Toni, el sabor de la medalla de bronce le supo a oro. Juan Pérez y Daniel Mateo, españoles disfrazados de españoles, también brillaron a su manera. Mateo, soriano y criador de cerdos, hizo séptimo y Pérez, de Carrión de Calatrava y campeón de Europa de cross, sexto.

Triunfa la bella, Dafne Schippers, cae la bestia, Renaud Lavillenie


Previa a la fiesta de la final de los 100 m femeninos donde el público esperaba la exhibición de la diva holandesa Dafne Schippers, tenían que correr por la pista del estadio Olímpico los hombres de 3000 obstáculos, en una final representada por tres españoles. A Sebastián Martos, con espléndido cuarto (8:31:93), trataron de acompañarle, hasta donde pudieron, Fernando Carro y Abdelaziz Merzoughi. Pero la decepción de la noche llegaba con la eliminación del heptacampeón de Europa en pértiga (tres al aire libre y cuatro en pista cubierta) Renaud Lavillenie. El francés, que caía eliminado con tres nulos en la primera altura fijada (5.75) para la final del concurso, un fiasco para un deportista que llevaba colgado el cartel de ocho campeonatos consecutivos con victoria. Y el delirio llegó con la belleza al viento de Dafne, que volvió a dominar los 100 m. Cada vez queda menos para Río de Janeiro y los excelentes estados de forma pueden venirse abajo en los Juegos Olímpicos. Y aquellos que están ahora en plena progresión, pueden dar la sorpresa en la capital de Brasil, en el estadio Joao Havelange, donde las condiciones ambientales, a pesar de ser invierno, serán como una primavera pero sin lluvia que pretenda mojar la pólvora de los más rápidos del planeta.

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