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“He llegado a entrenar 54 kilómetros en un día”

Lamdassem, a su llegada en el maratón olímpico / EFE

El 5 clasificado del maratón de los JJOO Ayad Lamdassem asegura que con 43 años podrá correr por debajo de 2h10m en París 2024. Hace autocrítica de lo que le pasó en Tokio: “La culpa de que se me rompiese una uña fue mía. No había ido al podólogo”.

Gracias. Esa es la primera palabra que se me ocurre decirle a Ayad Lamdassem (39 años). Su entrenador Antonio Cánovas me ha facilitado el contacto con él. Todavía está tan reciente la madrugada del 8 de agosto y el maratón de los JJOO y la fantástica actuación de Ayad Lamdassem que la primera palabra que encuentro para inaugurar esta conversación es ésa. Gracias por todo el caos que nos provocó aquella noche. Gracias por hacernos soñar y gracias por estar con los mejores del mundo en el momento más importante y contra todo pronóstico. “Yo sabía que lo había preparado muy bien”, explica él en la frialdad de una tarde de verano.

Fue usted uno más entre los mejores maratonianos del mundo.  
Al final, lo importante es lo que uno piense de sí mismo. Sabía que podía estar entre los ocho primeros. Había trabajado muy duro. Me levantaba y me acostaba con esa idea. Valencia me dio confianza para correr con los mejores del mundo. Sabía que con la marca que hice (2h06m) me daba margen para competir frente a ellos.

Nos obligó usted a soñar con la medalla. 
Fue mala suerte. En el km 30 perdí una uña y eso me condicionó. Es una pena que me fuese a pasar ese día pero pasó. No podía cambiar. Sabía que no iba a poder sprintar. Intenté quedarme el mayor tiempo posible en el grupo y que no viniera gente desde atrás. Me había entrenado para correr en 2 horas 9 minutos en esas condiciones y casi lo clavé.

Parece mentira que usted tenga 39 años. 
Bekele también tiene 39 años y aspira a batir el récord del mundo. En España solo se habla de la edad. Pero en maratón se  puede llegar hasta los 43 o 44 corriendo por debajo de 2h10m. No tengo miedo. Sé que puedo lograrlo. Sé cómo cuidarme y estoy dispuesto a demostrarlo.

¿Por qué ha tardado tanto en ser uno de los mejores del mundo? 
Es una pregunta difícil. Es verdad que llevo años en el maratón y que hasta ahora solo había logrado ser octavo en el maratón de Fukuoka. Pero cada vez me siento más a gusto en competicion. He aprendido a entrenar. Antes entrenaba más agresivo: quería seguir haciéndolo como lo hacía para la pista y no es lo mismo. Pero ahora tengo experiencia. La gente habla mucho de la experiencia pero no le da suficiente importancia: la experiencia puede ser decisiva.

Eso es verdad.
Yo le cuento mi versión. Llevo muchos años en esto y, si no fuese por la experiencia, no hubiese podido aguantar. No sería lo mismo.

La experiencia también es aprender a sufrir.
Sí, también. Con la edad he comprobado que cada vez me gusta más sufrir. He aprendido mucho de las derrotas. Me he quedado muchas veces fuera del podio. He subido muy pocas veces. Incluso en la mejor carrera de mi vida como el maratón de los JJOO tambien me he quedado fuera del podio. Y de eso se aprende.

¿Y qué se aprende? 
Que las cosas siempre se pueden hacer mejor. Que lo malo que te ha pasado en este maratón en el siguiente no puede repetirse.

¿Y qué no puede repetirse? 
Nunca pensé que mis limitaciones me las fuese a poner una uña del pie que va y se me rompe en el km 30. Y yo, en vez de pensar que fue casualidad, quiero pensar que fue culpa mía. Que no había cuidado lo suficiente mis pies. No fui ni un solo día al podologo y hace 4 meses tuve un aviso, unas molestias y no les di la suficiente importancia. Quién me lo iba a decir. Pero es que preparando el maratón el tiempo es oro. Siempre te falta tiempo.

Pero aun así no nos podemos quejar de nada.
Y no me quejo. He logrado, por fin, sacar lo máximo de mí, y eso es muy dificil. A veces la suerte no juega a favor. Hay muchos que tienen nivel y solo nos quedamos cuatro en el grupo delantero. Esta vez tuve la suerte de ser uno de ellos. No puedo olvidarlo porque otras veces me ha pasado al reves. Hay que trabajar y después confiar que te ayude la suerte. Yo hubo un día que llegué a entrenar en Lleida 54 kilómetros yo solo.

Qué barbaridad.
40 por la mañana y 14 por la tarde, y al día siguientevotra vez doble sesión.

Es una vida dura.
O no tan dura si te gusta.

Lamdassem, destrozado a su llegada a meta en Sapporo / EFE

¿En qué le cambiarán la vida los JJOO de Tokio? 
No lo sé. Sí imagino que llegarán becas que antes no tenía. Pero en lo demás no tiene por qué cambiar. Mire, desde que hice la marca en Valencia he podido competir menos y mejor pagado. Hice solo un 10k y una media. Sin embargo, antes debía competir más para ganar dinero. He llegado a hacer más de 25 competiciones en un año y eso no hay maratoniano de élite que lo haga. Mire a Kipchoge. Pierdes días de entrenamiento. Pero debía competir para ganar dinero.

¿Ha ganado suficiente dinero con el atletismo? 
Puedo decir que el atletismo me ha tratado bien. He sabido estar en cada momento que me ha tocado vivir y he podido dedicarme solo a esto. Llevo once años en el mismo club (Bikila) y soy feliz y no necesitamos tanto para vivir. Vivo con mi familia en Lleida en un piso de tres habitaciones y somos felices. Al final, eso es lo más importante.

¿Ha sido entonces un atleta con suerte? 
Sí por tener un manager como Mostaza, que me ha ayudado tanto, y un entrenador como Antonio Canovas. Encontrar a gente que te apoya no es tan fácil y yo he tenido la suerte de encontrarla. Si no nunca estaría aquí. Antonio siempre me hablaba de la paciencia. Los resultados pueden llegar cuando menos se esperan, me decía. Y yo le decía, “sí, sí pero es que me falta un gran resultado”, y él me contestaba “paciencia, ten paciencia”.

Al final, todo es paciencia.
Llevo tantos años… A los 14 años ya hice una media maratón. No recuerdo el tiempo pero seguro que no estuvo mal. Y siempre he creído que yo valía para el fondo. Con 22 años hice 1h01m29seg. He corrido dos JJOO en 10.000. Empecé en 2012 en el maratón y siempre he creído que merecía más, que tanta experiencia debía salir por algún sitio.

Usted sigue pensando en la medalla olímpica. 
Con 43 años se puede llegar a ser medallista olímpico. Estoy convencido. Pero deberé demostrarlo.  Estoy dispuesto a esperar. Al día siguiente de los JJOO lo tenía claro. No solo se trata de llegar a París sino de competir mejor que en Tokio.

¿Y mientras tanto? 
Mi futuro es el día a día. Ya he vuelto a entrenar. Con una semana de vacaciones fue suficiente y sigo pensando que, si tengo capacidad para aguantar, puedo hacer grandes cosas en el maratón. Sobre todo en las competiciones de verano porque me adapto muy bien al calor. Me he criado en el Sáhara y eso mi cuerpo lo recuerda toda la vida.

Tiene usted 3 hijos (12, 11 y 10 años). ¿Cómo vivieron el maratón de los JJOO? 
Se quedaron por la noche y gritaron mucho de alegria. Estaban en Marruecos de vacaciones. A veces se cortaba la conexión. Pero al final se emocionaron mucho porque se dieron cuenta de que todo lo que su padre había hecho fue por algo. Llegué a estar dos medes fuera de casa entre los días que me fui a la montaña y a Mallorca para adaptarme más al calor y que no me sorprendiese nada de lo que iba a pasar en Sapporo.

 


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