Fitbit alta: la pulsera de actividad que busca también ser elegante.

Fitbit alta: la pulsera de actividad que busca también ser elegante.

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En este artículo analizaremos el lanzamiento de la nueva pulsera de actividad fitbit alta, un modelo donde se han esforzado en ofrecer una estética que se amolde a diferentes estilos, más que en presentar nuevas funciones de monitorización de la actividad diaria. Este tipo de gadget o “wearables” no son ya ninguna novedad, cada vez encontramos más opciones donde elegir y, en este escenario, las pulseras de actividad ya no pueden ofrecer únicamente contar los pasos que damos para atraer a nuevos usuarios. Fitbit lo sabe y pretende que su nueva pulsera “alta” se integre en nuestro “look” o estilo diario, dejando de ser únicamente un objeto que llevamos sólo para mantenernos en forma y pase a ser otro complemento más de nuestro vestuario.

Desde la creación de la sección tecnológica hemos hablado y analizado en profundidad varias pulseras de actividad, casi siempre centrándonos en lo que podían hacer, sus especificaciones técnicas o funciones y comprobando como de precisos y fiables eran los datos que aportaban: pasos, calorías, pulso, pisos subidos, … También hemos intentado probar si un monitor de actividad puede ser una herramienta útil para ayudarnos a perder o controlar nuestro peso. Pero quizás nos hemos olvidado de lo más importante para muchos de los posibles usuarios, una pulsera de actividad no deja de ser una pulsera, un accesorio de vestir. Al igual que sucede en el segmento de la relojería, lo principal a la hora de decidirnos por un modelo u otro no es siempre su función principal, ya sea dar la hora o contar las calorías quemadas, sino su aspecto exterior y si realmente se adapta a nuestros gustos a la hora de vestir y con aquello que queremos transmitir a los demás. En resumen, las pulseras de actividad tienen mucho en común con un accesorio de moda, y para vender moda, estilo o accesorios de vestir, los mensajes y la publicidad casi siempre se dirige hacia la mujer, tal y como veremos al final de este artículo con algunos ejemplos de otras pulseras de actividad similares a la fitbit alta.

Una vez visto el contexto de este lanzamiento, os detallamos las principales novedades (y ausencias) de la fitbit alta mientras esperamos a tenerla en nuestra muñeca para un análisis más completo.

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Fitbit alta: más pantalla, nuevo diseño y pulseras intercambiables.

Con un público objetivo mayoritariamente femenino y un enfoque que intenta unir la forma física con nuestro estilo de vestir, fitbit lanza el modelo “alta”, con dos novedades principales: una pantalla de mayor tamaño que la de los modelos Charge y la posibilidad de intercambiar la pulsera, disponible en varios colores y materiales distintos.

Como ya vimos en el análisis de la fitbit Charge, y en la versión con pulsómetro óptico, Charge HR, la pantalla de estos dispositivos era bastante minúscula. La nueva “alta” dispone de una pantalla táctil OLED monocromática que ocupa toda la parte central del monitor. Una pantalla pensada para leerse en vertical al ser unos milímetros más estrecha (15 mm de ancho) que la de los modelos Charge (21 mm de ancho).

En cuanto a la segunda novedad, las pulseras intercambiables, es algo similar a lo que ya vimos con su nuevo reloj Blaze (review), lanzando con la correa en varios colores y, al igual que en la fitbit alta, con la posibilidad de adquirir por separado correas de piel o metálicas. El modelo “alta” ya está disponible por 139 € (desde 92 € en amazon) con correa de elastómetro y cierres a presión en cuatro colores: negro, azul, ciruela y turquesa. Estas pulseras también podremos comprarlas por separado por 29 € y ya están disponibles dos modelos más dentro de una gama denominada “colección lujo”:

  • Pulsera de piel en colores rosa y grafito  por 69 €.
  • Pulsera metálica en acero pulido por 99 € (quizás sea excesivo que el brazalete se acerque tanto al precio de la pulsera).

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Disponer de brazaletes intercambiables soluciona uno de los problemas más habituales con este tipo de dispositivos, tanto a nivel usuario como a nivel fabricante, lidiar con el desgaste a lo largo del tiempo. Con los dos modelos Charge, el monitor y la pulsera estaban unidos en un sólo cuerpo, de forma que si ésta se rompía, fitbit tenía que enviarnos una nueva o, aún peor, se convertía en un producto inservible si estábamos fuera del período de garantía.

Una vez analizado el diseño exterior, veamos que es lo que ha cambiado en su interior y que funciones y especificaciones comparte con el modelo más similar de fitbit, la pulsera charge:

  • Registro de datos: Además de mostrar la hora, registrará nuestra actividad diaria (pasos, distancia recorrida, calorías y minutos de intensidad) y la calidad/cantidad de nuestro sueño (automáticamente). Como novedad frente a la Charge, este modelo registra y etiqueta automáticamente las actividades deportivas que realicemos sin necesidad de activar el cronómetro gracias a la función “SmartTrack”, disponible ya en el modelo Charge HR y el Surge. Por contra, elimina el altímetro barométrico de los modelos Charge con el que registrabamos el número de pisos subidos.
  • Dimensiones: disponible en tres tamaños, se acoplará a muñecas desde 14 cm a 23,6 cm de diámetro. Podéis ver cual se acoplaría mejor mediante esta guía de tallas. Por dimensiones y estética recuerda a la primera vivosmart.
  • Batería: 5 días. En la misma línea de la charge HR y la vivosmart HR, pero menos de lo que ofrecen modelos similares sin sensor óptico de frecuencia cardíaca como la Jawbone UP2 (hasta 9 días) o la vivosmart (hasta 7 días).
  • Notificaciones móviles: mensajes de texto, alertas de llamadas y avisos de calendario. Fitbit sigue sin implementar en sus dispositivos “inteligentes” notificaciones para mensajería instantánea o e-mails.
  • Conexión bluetooth y sincronización automática.
  • Resistencia al agua: Sólo resistente al sudor, la lluvia y las salpicaduras. Fitbit continúa sin ofrecer en este nuevo modelo la posibilidad de usarlo en la ducha o nadar con él.
  • Alertas de vibración en las notificaciones móviles, en los avisos de inactividad y en las alarmas silenciosas que programemos.

En resumen, y comparándola con el modelo Charge, los puntos a favor son:

  • Pantalla de mayor tamaño.
  • Diseño más estrecho.
  • Pulseras intercambiables, punto positivo más que por variar de “look” por la facilidad que ofrece si esta se deteriora.
  • Función “SmartTrack” con la que ya no tendremos que cronometrar nuestras actividades deportivas para que queden registradas.

Por contra, tanto no tener notificaciones móviles de la mensajería instantánea o los e-mails y el hecho de que no sea sumergible puede alejar a algunos futuros usuarios. En cuanto a la autonomía, parece que el sector considera  que cinco días es un valor “aceptable” para recargar este tipo de dispositivos, aunque personalmente creo que una semana debería ser lo mínimo para que no nos cansemos a los pocos meses de tener que cargarla tanto.

Nuevo diseño y algunas novedades, pero sin olvidar que vienen de la mano de fitbit, con una de las aplicaciones móviles más cuidadas para el control de nuestra actividad diaria y alimentación, disponible tanto para iOS como para Android y Windows Phone.

A la espera de poder probarla y de una posible versión con pulsómetro óptico integrado, “alta HR” (ya a la venta), esta nueva fitbit alta puede ser una opción interesante a competir con la primera vivosmart y el modelo charge, aunque algo cara (a falta de ver su precio final en tiendas on-line).

Antes de pasar a ver que otras compañías, dentro del sector de la monitorización de la actividad diaria, han enfocado sus pulseras de actividad como un objeto que se pueda lucir de igual manera que otros complementos de moda y han dirigido tanto su diseño como las campañas de publicidad hacia un público eminentemente femenino, os dejamos un vídeo que resume todo lo que hemos comentado sobre la fitbit alta.

Otras pulseras de actividad diseñadas como un accesorio de moda.

El modelo “alta” no es ni mucho menos la primera pulsera que pretende entrar en el mundo de la moda y el estilo. Si en los primeros modelos “Up” de Jawbone, esta empresa intentaba diferenciarse de la competencia con un diseño rompedor (para esas fechas) de formas rectas y colores atrevidos, con las nuevas Jawbone UP2 y UP3 su foco de atención ha sido directamente convertirse en un producto “fashion”.

Jawbone up2 limited edition

Además de introducir un nuevo cierre más ligero y metálico, la gama de colores utilizada se aleja de la sobriedad y de los colores típicos de productos deportivos, utilizando fucsias, violetas, dorados o plateados más similares a las bisutería convencional. Además de lanzar ediciones limitadas como la que veis en la imagen anterior también ha decido vender sus productos en boutiques de moda, ya no sólo Apple Stores y tiendas de electrónica o diseño.

Simplemente analizando alguna de sus creatividades publicitarias se observa como Jawbone quiere transmitir que sus dispositivos pueden combinarse y tener el mismo estilo que cualquier otro accesorio que llevasemos en la muñeca.

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Pero aunque Jawbone fue de las primeras en unir la salud y forma física junto a la idea de un accesorio de moda, no ha sido la única. La empresa Polar, especializada en pulsómetros, ha realizado una colaboración con la famosa marca de joyería de cristal tallado Swarovski, dando como resultado la versión Crystal de su Polar Loop 2.

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Misfit es otra empresa especializada en monitores de actividad que también trabaja de forma consistente los denominados “fashion wearables”, aunque es menos conocida en Europa que Fitbit o Jawbone (en esta sección sólo hemos probado la pulsera para para nadadores Shine versión Speedo). Misfit cuida bastante la estética de sus productos como si de un accesorio de joyería se tratase, ofreciendo colores “champagne” o “coral”, claramente destinados a un público femenino que quiera lucir sus monitores de actividad junto a ropas más “elegantes” que un chandal. Sus monitores de actividad tienen forma de moneda y se pueden engarzar en brazaletes más formales, como el de la imagen siguiente, o incluso en un collar diseñado específicamente para ello.

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Tanto la Jawbone UP2, como el modelo Swaroski de Polar o la Misfit Shine son algunos de los ejemplos con los que queríamos acompañar el lanzamiento de esta nueva fitbit alta. El objetivo ha sido intentar dar una visión global del camino hacia lo “fashion” que están siguiendo algunas marcas, con estrategias de venta similares a las de la industria de la relojería o a la de los complementos de moda. Una estrategia que no impedirá a las marcas trabajar simultáneamente en otro enfoque mucho más deportivo, como  sucede con la nueva vivosmart HR o el modelo Polar a360, diseñados para cubrir el hueco que hasta ahora ocupaban sólo los pulsómetros. En estos dispositivos, al contrario de los “fashion wearables”, cada vez veremos más funciones de entrenamiento y una mejora constante de las especificaciones técnicas, pero en diseños más robustos y materiales más resistentes. En resumen, dos visiones para las pulseras de actividad, los accesorios de moda y “gadgets” deportivos, aunque seguro que habrá más de un intento de unir ambas visiones en un sólo dispositivo.

Espero que este artículo en el que hemos analizando el nuevo dispositivo de fitbit os haya gustado y, como siempre, tenéis el apartado de comentarios para cualquier pregunta o sugerencia y nuestra cuenta de Twitter @GadgetsCorredor para estar informados de todas las noticias relacionadas con el deporte y la tecnología.

PreMarathon.com @PreMarathon (Victor)

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