Entrenar como Vikingos

Entrenar como Vikingos

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Iván Martínez y Darío Vázquez son dos Barceloneses que comparten mucho más que profesión. Estos dos científicos se mudaron hace unos años a Dinamarca para continuar con su carrera y se establecieron allí. Grandes aficionados al deporte pensaron que podrían continuar con sus hábitos de entrenamiento sin cambios drásticos, pero se equivocaban profundamente.

Hoy, nos relatan su experiencia de cómo consiguen mantener una rutina de entrenamiento pese a las condiciones climáticas y los ciclos de luz solar que suceden en el país escandinavo, especialmente durante los meses invernales.

Hoy no salgo a entrenar que hace mucho frío

¿Cuántas veces has utilizado esta excusa para no salir a entrenar o quedarte en el gimnasio? Siguiendo esta norma en Dinamarca solo podrías entrenar 3 meses al año. “En un país en el que llueve 170 días al año, con una temporada fría que dura hasta 9 meses y con un viento promedio de 20 km/h debido a la ausencia de montañas, nos pasaríamos la vida dentro de casa” destaca Iván. “Lo que más me costó al principio fue salir a correr como si fuera a esquiar, es eso o correr en una cinta encerrado. Además, hay que añadir la ausencia de luz durante el invierno, que complica más las cosas. En bici es mucho peor, estás mucho más expuesto.”

Con estos datos podríamos pensar que debido a las condiciones climáticas los nórdicos hacen poco deporte, pero nada más lejos de la realidad. Suecia, Finlandia y Dinamarca son los países europeos donde se practica más deporte. Esto se debe, en parte a jornadas laborales de 33 horas semanales y una gran apuesta por la conciliación laboral; además los nórdicos lo tienen claro: mente sana in corpore sano. “Tenemos que valorar el clima que tenemos en España, pero hay más cosas que marcan la diferencia. Al final haces balance y te das cuenta de que las horas que estás dedicando a entrenar eran impensables hace unos años, aunque haga frío y llueva”.

La clave es mantener la motivación alta

El país tiene ciertas características que lo hacen atractivo para entrenar y otras que lo convierten un verdadero reto. Para ello Iván y Darío no solamente han aprendido a ser flexibles en su entrenamiento, sino que además han creado su propio concepto de “entrenamiento épico” para mantener la motivación en los días que no le desearías salir a entrenar ni a tu peor rival. “Trabajamos en edificios cercanos y tenemos un gran ventanal, como siempre está lloviendo y hace viento, hay dos opciones: no entrenar o convertirlo en un reto. Si soy capaz de hacerlo ahora, cuando llegue el buen tiempo nada me frenará; esto nos motiva todavía más”.

Correr por bosques tenebrosos con lluvia y niebla, ir a la pista de atletismo helada a hacer series, nadar siempre con el neopreno puesto en playas desiertas o las largas tiradas de bicicleta rodeados de nieve son algunos ejemplos de los entrenamientos que han realizado.

En palabras de estos deportistas aficionados: “Si le explicáramos a la gente lo que hacemos, no lo entenderían. Hay que vivir aquí para saber lo que es. Cuando las condiciones son desfavorables es cuando más tienes que intentar seguir con tu rutina. La clave está en ponerse retos y mantener la motivación siempre alta, hacer equipo”.

Gran afición por el triatlón

Lo de las bicicletas en Dinamarca es de otro planeta. El gobierno ha invertido más de 373 millones de euros en proyectos relacionados con el ciclismo desde el 2009 y esto se refleja en los mas de 400km de vías para ciclistas en su capital, Copenhague. Según estadísticas oficiales, 9 de cada 10 daneses tienen una bicicleta y el 45% de las personas que viven en Copenhague utiliza este medio de transporte para ir a trabajar.

Con esta cultura tan arraigada a la bici no es de extrañar su gran afición al ciclismo y en especial al triatlón, cuyo número de practicantes crece año tras año. Tampoco se quedan atrás cuando hablamos de natación, donde es fácil encontrar una piscina olímpica en casi cualquier pueblo medianamente grande de la región escandinava. “La afición que tienen por este deporte es enorme, además hay muchos clubes de triatlón. A diferencia de lo que se piensa de los daneses, tienen muchos clubs de triatlón donde a la gente le encanta apuntarse para socializarse en una atmósfera acogedora. Lo que se conoce como el “hygge” en danés. Cuando llega el verano las carreteras se llenan de triatletas con sus inconfundibles bicicletas y el IronMan de Copenhague es todo un acontecimiento en la capital. Hay hasta triatlones para los más pequeños, desde los 3 años”.

Darío consiguió completar su primer half hace unos meses y hoy relata su experiencia. “Cuando llegué a Dinamarca pasé unos primeros meses muy duros de entrenamiento debido al clima y la oscuridad. Me ponía enfermo cada dos semanas. Pero tras un periodo de adaptación empecé a considerar nuevos retos. Desde niño siempre quise hacer triatlón, pero en España nunca había tenido ni el tiempo ni el presupuesto para hacerlo. Aquí pude cumplir ese sueño. Gracias a los horarios de trabajo que permiten conciliar vida personal y laboral, los daneses tienen un nivel amateur de triatlón altísimo. Hay muchas facilidades para entrenar, muchos gimnasios, piscinas, pistas de atletismo públicas e incluso una antigua base aérea de la segunda guerra mundial habilitada como velódromo para hacer series en bici y todo relativamente cerca”.

Running en uno de los países más planos del mundo

La afición al running en los países escandinavos tampoco pasa desapercibida. Copenhague es una capital relativamente pequeña con poco más de 600.000 habitantes, por eso es de destacar la gran cantidad de corredores que acogieron su última maratón (10.000 participantes) y media maratón (25.000 participantes). Además, este año se logró el récord de media maratón con un tiempo de 58:01 logrado por Geoffery Kamworor, lo que se traduce en un gran orgullo para los daneses.

Iván recuerda su primera maratón en la capital danesa. “Llegué a Dinamarca en marzo de 2017, salía a correr por un lago cercano a donde vivía y mi casero enseguida me habló de la maratón de Copenhague, que era todo un acontecimiento. Tras darle algunas vueltas decidí apuntarme y aquella fue mi primera maratón, la que siempre recuerdas. Me sorprendió mucho la cantidad de gente que había en la calle, realmente no lo esperaba”.

En los últimos años la afición por el Trail-running ha crecido exponencialmente, y Dinamarca no es una excepción. En un país donde el 11% de su territorio está cubierto por bosques y con un plan nacional para su cuidado y protección, existen infinidad de caminos marcados por donde perderse. Sin embargo, el mayor problema de la comunidad de Trail-runners danesa es la completa ausencia de montañas. “Es un país muy plano, tienes que cambiar la mentalidad, su pico más alto se encuentra a 170 metros. Aun así, poco a poco he ido descubriendo colinas que repetidas varias veces me permiten mantener un buen nivel. Pese a esto, la naturaleza de este país es espectacular. Me encanta perderme por los bosques, parece que no tengan fin, y los atardeceres en verano son mágicos”. Existen multitud de carreras de Trail a lo largo del año como la liga “Trailman” o el “Trail Vikingo”, especialmente en épocas frías cuando la gente busca el cobijo del bosque para refugiarse del mal tiempo.

Y la cosa no queda aquí, los daneses han encontrado formas muy ingeniosas de combatir la falta de montañas. En octubre de este año se inauguró la llamada “Copenhill”, una pista de esquí artificial de 86 metros de altura situada sobre una planta de tratamiento de residuos de la ciudad de Copenhague. En ella, se pueden practicar actividades como esquí, senderismo, escalada o running con unas vistas inmejorables de la ciudad, y en días despejados se puede llegar a visualizar el impresionante puente de Øresund, que une la capital danesa con Suecia.

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