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El verano de Diego García Carrera: de luchar por una medalla olímpica a estudiar el IBEX 35

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Licenciado en ADE, Diego García Carrera podría estar luchando por ser campeón olímpico en Tokio y, sin embargo, está de vacaciones en Almería llenando el tiempo. Su historia también nos invita a recordar que todo es tan relativo… 

Hay que ponerse en la piel de todo el mundo. Es lo que me gusta de este oficio de preguntar. Cada uno tiene su historia y todas las historias importan. Diego García Carrera es un ciudadano de 24 años. Un joven de Madrid criado en el barrio de Ciudad Lineal que hace dos fue plata de Europa de 20 km marcha y que este verano podría haber aspirado a ser campeón olímpico en Tokio. Sin embargo, está de vacaciones en Almería, y no se hace mala sangre. No queda otra. No vale de nada arrepentirse de lo que pudo haber sido y no fue. Pero no es fácil vivir en una época con tantas limitaciones como ésta. El tiempo corre al mismo ritmo de siempre y, como dice él, “van a pasar tres años desde mi última medalla y, si el próximo verano fallo en Tokio, ya nunca más volveré  a ser ese Diego tan joven que tiene toda la vida por delante…” Pero ante eso no tiene la respuesta nadie más que el tiempo, ese juez insobornable que siempre nos pide paciencia. A su lado entendemos que se pueden perder las llaves del garaje pero no de la vida. “Mi padre siempre me dice que debo ser más ordenado”, razona él.

Vivimos una época muy vulnerable. 

No es fácil. Podemos caer en cualquier momento y hay tantas diferencias entre la gente, lo ves ya sólo cuando vas a saludar a alguien. Algunos te miran de tal manera que parece que, por el mero hecho de intentar saludarles, eres un insensato. Nunca me había ocurrido esto.

¿Qué edad tiene usted?

24 años.

Le queda mucho por vivir.

Bueno, llevo ya muchos años viviendo y nunca se sabe hasta cuando vas a vivir. No vivo pensando que este puede ser el último día, porque casi seguro que no lo va a ser. Pero también me hago a la idea de que para muchas cosas importantes no habrá una segunda oportunidad. No me gusta dejar las cosas para más tarde.

Es verdad que el tiempo vuela. 

Hace nada era más joven. Creía que era buenísimo. Pero ahora me doy cuenta de que desde mi última medalla van a pasar tres años y que ya llevo casi un año sin competir y que el tiempo no se para. Y si el verano siguiente en los JJOO de Tokio se da mal ya no seré ése Diego tan joven que tiene toda la vida por delante y como esta vida del deportista es tan corta…

¿Qué es más importante: ser campeón olímpico o ayudar a los demás?

A largo plazo, siempre es mejor ayudar a los demás: la vida te lo agradecerá más. No tengo ninguna duda. Pero también es verdad que si un día logro ser campeón olímpico, de alguna manera, también ayudaré a los demás. No quiero que suene a superhéroe, pero siempre he pensado que los deportistas tenemos el arma para hacer el bien, para traer la felicidad: la gente tiene en quién fijarse, con quién identificarse.

Podría usted ser uno de ellos. 

Me gustaría.

Lleva un año sin competir. ¿Eso le ha hecho más humilde? 

No se crea. Nunca he tenido muchas oportunidades de subirme a la parra. Los medios se mueven por oleadas y yo, como máximo, sólo tengo una oportunidad al año. Pero, es más, le diría que cuando más mediático he sido no ha sido por la marcha, sino debido a algún tuit, a algún vídeo en redes sociales…, todo eso te hace más realista. Nuestra tristeza es que nuestro deporte no interesa a (casi) nadie.

Es difícil enamorarse de la marcha. 

No es mal producto, pero hay tan pocas oportunidades… Así no puede ser. Si se vendiese mejor, si nos diésemos cuenta de que nosotros tenemos suficiente con cortar 500 metros de una calle, si entendiésemos que una carrera de 20 km marcha no dura ni lo que un partido de fútbol… Pero cómo resolverlo…, ése es el quid de la cuestión.

¿No valía usted para correr? 

Bueno, de junior llegué a hacer 33 minutos en la San Silvestre y un día en la Blume los marchadores nos picamos con Jesús España y bajamos de 2’50” en un 1.000. Pero creo que corriendo me hubiese lesionado más.

¿Qué ha estudiado usted?

He hecho ADE (Administración y Dirección de Empresas) porque me atrae el sector de los mercados financieros.

Es un tipo de números. 

No. Soy un tipo vocacional. No me metí en esta carrera pensando en las salidas que tiene, sino pensando en mí. A los 10 años en el recreo, aparte de jugar al fútbol y de comer el bocadillo, me iba a la biblioteca a leer como iba el IBEX 35 y la sección de economía de los periódicos.

¿No ha invertido en Bolsa? 

Sí, pero no ha sido un viaje muy provechoso. En España la Bolsa no da el rendimiento que en otros países.

Siempre estamos pensando en ganar más, en destacar. 

Es la parte mala de nuestra cultura. Nos ciega ganar, nos ciega destacar, sí. Quizá si disfrutasemos más del camino sería diferente. Pero también es verdad que  uno necesita ganar dinero, que el dinero es más importante de lo que a mí me gustaría que fuese.

¿Usted piensa mucho en el dinero? 

No, para nada, sólo en las necesidades básicas.

Su padre es periodista de RNE: ‘Ciudadano García’ 

Siempre le he admirado. He considerado, incluso, seguir sus pasos. Pero, al final, no lo hice siguiendo su consejo, precisamente. Me hizo ver que en el sector de los medios de comunicación hay mucha precariedad y que era preferible no enfrentarse a ella.

Los consejos de los padres.

Siempre hago caso a sus consejos, aunque a veces no los cumpla como cuando me dice, ‘Diego, tienes que ser más ordenado’, porque, al final, casi siempre lleva razón. Sin ir más lejos, el otro día perdí las llaves del parking y, como me dijo él, ‘ya sabía que las ibas a perder’.

Sería peor perder las llaves de su carrera deportiva.

Tengo cuidado en eso. Tengo una familia que enseguida pone las cosas en su sitio, que me ha dado una ética, unos valores. Pero es verdad que a veces no te das cuenta del todo y puedes tardar en tomar cartas en el asunto y eso es lo que hay que evitar…

¿Cuál fue la última vez?

Es una buena pregunta.

Hay atletas que están enfadados en un verano tan raro como éste. 

No, yo no. El mazazo de que se suprimiesen los JJOO no lo llevé mal. Me di cuenta que no vale de nada estar enfadado. No solucionas nada. La vida no está hecha para enfadarse, sino para encontrar soluciones: yo he aprovechado para venir a la playa durante varias semanas aquí, en la costa de Almería. Hacía cuatro años que no podía hacerlo, desde que me quedé fuera de los JJOO de Río 2016 por una lesión.

¿Dónde estará dentro de 20 años? 

Tendré 44 y no lo sé. Me gustaría saberlo. Sí es verdad que no me veo siendo atleta. Pero de aquí a entonces tengo tiempo para encontrar mi sitio. Es importante. Hace dos años lo entendí bien. Probé a trabajar en una oficina y me di cuenta de que prefiero ser atleta.

No fue usted el primero.

Trabajaba en el departamento financiero gestionando cobros y estaba todo el día pegado al ordenador, sin apenas hablar con nadie y eso me llenó de dudas: yo creo que soy más comercial.

Fue un buen aprendizaje entonces. 

Siempre recordaré el último día, porque fueron tres meses, cuando vino el director y me dijo, “cuando te vimos a aparecer por la puerta nos olvidamos de que eras atleta y tomamos la decisión de darte caña para que vieses lo que es la vida”. Le di las gracias. Gracias a eso me di cuenta que la vida es más difícil fuera del atletismo de lo que nos parece a los atletas cuando somos jóvenes.

@AlfredoVaronaA


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