El punto y final de Gerardo Cebrián

El punto y final de Gerardo Cebrián

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Gerardo Cebrian
Sin imaginarlo siquiera, pudo vivir su última retransmisión de atletismo este invierno en el campeonato de España de pista cubierta de Orense. Él, que soñaba con despedirse en los JJOO de Tokio 2020.  “Es verdad que a veces parezco un sabiondo”, admite hoy. 

Ha superado el coronavirus Gerardo Cebrián (1955) que siempre adora hablar de su permanente compromiso con el atletismo. Hoy no sólo vamos a intentarlo. También vamos a tratar de organizar el pasado, el presente y quizá el futuro. Es un viaje que abarca desde 1982 hasta el 11 de noviembre de este año cuando él se jubile del todo. Al fondo queda una biografía larguísima en la que el atletismo le hizo llorar, gritar y hasta enmudecer. No deja indiferente a nadie Gerardo Cebrián. Acepta que con ese tono hasta puede caer mal, porque da la impresión de saberlo todo y nadie lo sabe todo. Pero no existe mejor momento que los finales para recapacitar, para escuchar o para regresar al viejo estadio de Vallehermoso en el que empezó todo. Hoy es el día. Hoy, Cebrián supone que ya no habrá más retransmisiones de atletismo para él en la televisión pública. Quién le iba a decir que el campeonato de España de Orense de febrero pudo ser la última para él, que soñaba con despedirse de nosotros en los JJOO de Tokio 2020. Pero así es la vida que nunca nos deja dominarlo todo. La crisis del COVID-19 ha tomado por nosotros decisiones que nos gustaría haber tomado a nosotros. “Ojalá salgamos pronto de ésta”, dice él.

Pregunta. Tiene usted pinta de creer saberlo todo.
Respuesta. Llevo tiempo en el atletismo. En noviembre cumplo 65 años. En 1981 empecé como jefe de prensa en la Federación y desde 1982 he estado presente en todos los campeonatos de España.

No hay más que decir entonces.
No lo sé, pero quizá el pasado me refresca la mente. El haber vivido tantas experiencias provoca que haya pocas cosas que me puedan sorprender. Quizá por lo que acabo de decirle. He vivido tanto, han sido tantos años entregado al atletismo en cuerpo y alma…

¿El saber tanto provoca que caiga mal?
Es posible. Quizá el tono. Quizá es verdad que parezco un sabiondo y entiendo que la gente diga de mí, ‘este tipo que se cree saberlo todo’ o que no este de acuerdo con mis comentarios. Pero es que yo necesito opinar de todo. Quizá porque ése es mi compromiso con la gente que me escucha y le puedo decir que recibo mensajes directos por Twitter o por whatsapp de gente que consigue mi número en los que me dicen ‘gracias, Gerardo’.

¿Nadie le insulta?
Sí, claro. Pero automáticamente a esos los bloqueo. Es más, le podría decir que tengo una colección de 50 o 60 perfiles de Twitter a los que tengo bloqueados. A veces, los repaso y los desbloqueo porque de los malos ratos me olvido enseguida. Y a  veces me equivoco, porque vuelven a insultarme y no me queda otra que volver a bloquearlos.

Usted tiene pinta de ser de los que no olvida.
Tengo una memoria impresionante, casi telegráfica le diría. Pero de lo que no tiene importancia  me olvido enseguida. Ahora bien, lo que es importante…, eso ya es otra historia. Eso ya no lo.olvido nunca

¿El atletismo es tan importante?
Sí. Para mí, sí. Es mi vida. He dado todo por el atletismo desde que empecé a trabajar en la Federación por las tardes, cuando sustituí a Mauricio Blanco e iba de cinco a diez de la noche, me acuerdo que lo compaginaba con mi trabajo y, desde entonces, han sido tantos años, muchos años.

En el Campeonato de España de Pista Cubierta en Ourense, junto a Oscar Husillos y Amat Carceller

¿A qué se dedicaba usted?
Yo era topógrafo. Trabajaba en el Instituto Geográfico Catastral y antes lo hice en una empresa de construcción. Incluso, a los 15 o 16 años, ya estaba trabajando de botones en el despacho de arquitectos de José María Pérez González, el gran Peridis. Pero también me gustaba el atletismo. Era delegado del club Canguro y un día Odriozola, que estaba en la Junta Directiva en la Federación, me propuso trabajar para ellos y luego me dijo, ‘queremos que seas jefe de prensa’.

¿Y qué contestó usted?
Mire usted, yo no soy periodista.

Pero la tentación pudo más.
Odriozola me dijo, ‘da igual, transmites lo que queremos’…

¿A los 26 años ya era usted como ahora?
No, hombre. Sabía menos, pero tenía una ventaja: me encantaba el atletismo. Devoraba ‘Atletismo español’, me empapaba el ‘Marca’…, porque yo siempre había vivido en Reina Victoria, al lado del estadio Vallehermoso, y eso me marcó. Todos los días veía a la gente entrenar y aquello se me quedó grabado. Me acuerdo que ya estuve en la grada en los Juegos Iberoamericanos a principios de los años sesenta. Me llevaba mi padre y yo me lo pasaba bien y empecé a entrenar con el Club Canguro, donde me llevaba Luis Miguel Landa. Pero, como era muy malo, enseguida me decanté por actividades directivas.

Entonces usted es un catedrático del atletismo.
No, porque no domino los sistemas de entrenamiento, tendría que dominarlos.

¿No le desengañó nunca el atletismo?
Claro. Hubo una época muy complicada. Sólo sé yo lo que sufrí con la Operación Puerto porque entonces hubo gente, que para mí eran como mis ídolos, que me decepcionaron totalmente…

¿Y, si lo pasó tan mal, por qué no se fue usted?
No, hombre. Al final, el atletismo está por encima de eso. No hubiera sido justo irme, entre otras cosas, porque yo siempre he pensado que los que me engañaron fueron la excepción, que la mayoría de los atletas son honestos y que no tengo derecho a dudar de ellos.

La realidad es que no pensaba hacerle ni una pregunta del dopaje.
Pero es que no se puede olvidar. Es parte de nuestra historia. Fueron grandes nombres los que cayeron, Marta, Penti, Paquillo… Fueron gente que nos habían proporcionado un placer inmenso. Incluso, yo creo que era amigo personal de alguno de ellos y que, de repente, ocurriese lo que ocurrió… Fue un disgusto monumental.

¿Alguno de ellos le llamó para pedirle ayuda?
No, no, para nada. Es más, he tenido algún rifirafe con alguno que otro. Pero, por ejemplo, con Marta Domínguez si coincidí un año en el que estaba de vacaciones en Santander, yo con mi familia y ella con la suya y un día coincidimos. Yo no iba a acercarme a ella, pero fue ella la que lo hizo y me dijo ‘¿quieres conocer a mi hijo?’ y fui y me presentó al niño y, en general, fue un encuentro muy respetuoso por ambas partes.

No era el momento para preguntarla: ‘¿por qué, Marta, por qué?’
No, no lo era, claro que no. Hubiera sido una pregunta muy desagradable y en ese momento tampoco venía a cuento. Pero si le digo la verdad nunca he sentido la tentación de preguntarle a nadie por qué, quizá porque fue tal la decepción que es mejor dejarlo así.

¿Fueron las mayores decepciones de su vida?
Sí. Creo que sí. Mi vida siempre ha sido tranquila, como la de cualquier ciudadano. Quizá por deformación profesional, más allá de un fallecimiento de un ser querido, no recuerdo nada tan doloroso. A nivel personal, a todos los niveles, fue brutal. Era gente a la que yo adoraba. El disgusto fue enorme. Sobre todo por el año que le hicieron a este deporte.

¿No ha hecho usted nunca daño al atletismo?
Seguro que sí. Seguro que he dado alguna opinión equivocada. Luego, recapacitas y te dices, ‘¿por qué has hecho eso?’ pero, al final, nunca rectificas. ¿Por qué? Tenga en cuenta que fueron 35 años, desde 1982 a 2017 en el mismo puesto y ahora que se va todo… Me doy cuenta de todo. Quería haberme jubilado en los JJOO de Tokio, pero me parece que mi última retransmisión fue en el Campeonato de España de pista cubierta en Ourense y que mi punto final estuvo con los 17,18 metros de Pablo Torrijos en el triple salto. Se lo tengo que agradecer. Me parece que voy a tener que recordarlo siempre. Tengo la sensación de que fue el punto y final.

¿Y ahora pisa fuerte la nostalgia?
Ahora que se asoma mi jubilación total en noviembre, quizá sí. Pero tampoco tengo miedo, porque ya tengo un gran proyecto. Quiero escribir los últimos 40 años del atletismo español desde dentro, desde los JJOO de Moscú 80 hasta los de Tokio. Me va a llevar tiempo porque desde el 1 de marzo de 1982, cuando empecé a trabajar en la RFEA, tengo una agenda  en la que apuntaba lo más destacado de cada día que luego a limpio pasé a ordenador y ahí lo tengo todo esperando….

Será su último gran servicio al atletismo.
Primero, tendría que encontrar editorial. Después, decir que no voy a hacer nada más y yo no lo he dicho.

¿Twitter es, a día de hoy, su trabajo?
Twitter es mi hobby. Me hace sentirme vivo, posiblemente más joven. A su lado, soy feliz. No es un trabajo pero me encanta y no puedo disimularlo. Quizá porque es mi manera de retransmitir atletismo todos los días o de no separarme del atletismo ni un solo día: no quiero, no puedo.

Cuando se acababa una retransmisión parecía como el final del verano para usted. 
Me sentía así, es verdad. Quizá porque quiero tanto esto, me gusta tanto esto… No hago más que repetirlo pero es que es así. Mire, yo recuerdo la primera vez que me puse a llorar como un tonto en Budapest en el año 85 cuando España ascendió a primera división en una Copa de Europa. De repente, me puse a llorar allí yo solo, pero es que me resultó tan emocionante y éramos tan pocos los españoles que estábamos allí, si no recuerdo mal, José Ángel de la Casa, Pedro Molero, Gregorio Parra, Pedro Gabilondo…

También es bonito llorar. 
Es difícil que se me escape una lágrima, pero ha habido momentos, dejó momentos en mi vida por culpa del atletismo… Aún me acuerdo del triplete de maratón del Europeo de Helsinki cuando les vi entrar a los tres en la grada: yo había estado siguiendo el maratón corriendo de un lado a otro y cuando a ellos les quedaban 15 kilómetros yo estaba a tres o cuatro del estadio y me fui corriendo a la grada y allí vi lo que vi y no le puedo ni explicar la felicidad con la que bajé a la zona mixta.

Eso también es atletismo.
Pero también le podría hablar del Europeo de pista cubierta de Estocolmo cuando Roberto Parra ganó el 800,  Mateo Cañellas el 1.500 y  Anacleto el 3.000. O del triplete de Birmingham en 2007 en el 1.500 o del oro de Carlota Castrejana o de Yago, siempre Yago, el eterno recuerdo del Mundial del 99 de pista cubierta….

Yago Lamela: 8,56. Hace poco nos lo devolvió ‘Informe Robinson’
Qué barbaridad. El hecho de pensar en Yago… No era don alegría pero era un tipo único y lonque nos hizo vivir… Nunca he visto un concurso de longitud más emocionante que el suyo con Pedroso en el Mundial de Maebasi. Todavía se lo digo a Pedroso cuando le veo en Guadalajara y él me dice: ‘llevas razón, Gerardo’. Pero, ¿sabe?, si no hubiera sido por la repesca Yago no hubiera ido a ese Mundial porque no tenía la mínima. Recuerdo que cuando la jefa de prensa de la IAAF me confirmó que le repescaban le dije a ella, ‘Yago será medallista’, y no me equivoqué.

¿Odriozola le dejó sin margen a usted para ser presidente de la Federación?
No, por favor. Nunca. Se lo hubiera dicho a él mismo.. Mi relación con Odriozola no era de empleado sino de amistad. Habíamos corrido los dos para el Canguro. habíamos entrenado por la Casa de Campo, la Ciudad Universitaria, la Dehesa de la Villa… Si tenía que decirle algo entraba sin problema a su despacho. Mi relación con él no era de sumisión. No me callé nunca lo que sentía.

Entonces no se presentará usted a las elecciones de este año a la RFEA.  
¿Qué está diciendo? No, no , por favor. Pero es que le digo más  con la que está cayendo y viendo lo que ha hecho Raúl Chapado en estos cuatro años ¿quién se va a atrever? Con Chapado el atletismo español ha entrado en el siglo XXI. Chapado ha dado la vuelta al calcetín y los que me lean dirán, ‘¡qué pelota es este tío!’, pero se olvidan de que yo ya no necesito pelotear a nadie, estoy jubilado parcialmente y en noviembre, cuando cumpla los 65 me jubiló de forma definitiva… Pero siempre dije las cosas como las siento.

¿Quien sabe más de atletismo Joaquin Carmona @jokin4318 o usted?
Me gustaría saber quién es Joaquin Carmona…

Alguna vez leí que podría ser Odriozola. 
Es verdad que Odriozola sabe de atletismo lo que le preguntes. Y González Amo también. Esos sí son catedráticos del atletismo. Pero no es ninguno de los dos ni nadie superconocido, se lo aseguro. A partir de ahí, acerca de quien puede ser Jokin Carmona tengo alguna sospecha… Pero, por encima de todo, para mí, como veo que para usted también, es un enigma porque si no es Ángel Cruz, si no es Pedro Gabilondo, si no es Óscar Fernández, si no es Loles Vives, si no es Martí Perarnau… ¿a quién conozco yo que sepa tantísimo de atletismo?

En la próxima lo desvelará, Gerardo.
En la próxima espero que toda esta situación pase pronto porque vivimos una… Hoy venía andando por la calle Mayor de Guadalajara, que es una de las arterias principales de la ciudad, y no me podía creer lo que veía…., excepto las farmacias todos los comercios cerrados, y eso duele mucho porque te preguntas, ¿de qué puede vivir esta gente?

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