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El policía que se ha metido en la élite del maratón 

Álex Jiménez, de 37 años, acaba de hacer en Sevilla 2h11m35seg que es mínima para el Europeo de Múnich. Trabaja de policía en Alcobendas.  “El dinero no compensa las palizas que me pego, lo compensa la ilusión”.

 – Lo buscaba. Sabía que lo podía hacer y que solo tenía que insistir. 

 

Alex, de 37 años, acaba de hacer 2 horas, 11 minutos y 35 segundos en el maratón de Sevilla que es mínima para el Europeo de Münich y que se queda a solo 5 segundos de la que piden para el Mundial de Eugene.

 

-Estoy que no me lo creo -dice.

 

 Alex es un policía que trabaja en Alcobendas todas las tardes “en coche o andando”, según la organización de las patrullas. “Andar no es lo mejor para mí. Mientras los demás están con las piernas en alto, yo estoy andando toda la tarde. Pero es el trabajo, es lo que hay y hay que responder porque es lo que me da de comer”. 

 

Sí, claro

Igual ese día he hecho una tirada de 32 km con cambios de ritmo que son las que me dan vértigo,  20 km potentes y 12 a ritmo de carrera. Pero, al final, todo va saliendo y si mis entrenadores me dicen `haz 3×7.000 a 3’03” la confianza en ellos es tan alta que todo sale.

 

Hasta ahora tenía 2h15m en maratón (increíble).

Estaba convencido. El último maratón en Valencia no salió como debía salir. Me lesioné dos semanas antes. Hice elíptica para compensar. Pero no valió. A los 17 km me retiré y en plena carrera decidí retirarme e ir a Sevilla. 

 

Cabeza fría.

No era el día. Si en el maratón no te sientes bien no sigas. Debes ir al 120 por cien.  Yo pensé rápido, ‘tienes otra oportunidad, no te va a aportar nada hacer 2h16 y la preparación la tienes’. Nada más retirarme se lo dije a Juan del Campo y a Berlanas, mis entrenadores, `me pongo en vuestras manos’.

 

¿Y que le dijeron?

Adelante. Buscaron el modo de hacerlo. Corrí la San Silvestre para desconectar. Quería sacar a relucir algo de lo que había hecho. Baje de 29 minutos y a partir de ahí pico y pala. Hacía lo que me decían ellos, que lo han medido todo a la perfección.

 

Usted tiene 37 años.

Pero son 25 reales (risas). Llevo poco tiempo. Comencé a hacer carreras populares a los 30 años. Fue cuando empecé a tomármelo en serio y caí en las manos de Antonio Serrano con el que estuve tres años.

 

¿Y? 

Este año decidí cambiar. Lo necesitaba. El cuerpo me lo pedía. Hablé con Antonio y lo entendió. No tenía el grupo que veía que tenían Juan del Campo y Luismi Berlanas y me dije a mí mismo, ‘tienes que probar, no pierdes nada’.

 

Y ahora ya es élite del maratón, élite pura.

Ya tenía 1h03m05 en media y 28’59” en 10k, pero me faltaba la marca en maratón para considerarme élite.

 

Y trabajando como policía.

Mis condiciones son peculiares, sí. Pero no creo que tenga más mérito. No podemos quitar mérito a un deportista porque no trabaje. Igual es hasta peor: yo, pase lo que pase, tengo un trabajo, una familia que me hace feliz y todo eso me ayuda como atleta. 

 

Es usted policía. ¿Nunca ha pensando en una excedencia?

Si pudiera… Pero es que los ingresos son tan pocos con el atletismo. No corro por dinero. El dinero no compensa las palizas que me pego, lo compensa la ilusión. Por eso soy realista. Tengo mis gastos, tengo mi ritmo de vida, no vivo en casa con mis padres como un chaval de 23 o 24 años.

 

La motivación es buena herramienta.   

Sigo sin ver mi techo. Si he hecho esto, si modero la obsesión y me refresco… la experiencia está ahí. Han pasado unas horas del maratón de Sevilla y creo que puedo hacer algo más arriesgado todavía. No me atrevo a decir un tiempo pero ¿por qué no pensar en bajar de 2 horas 10 minutos?  

 

¿Y por las noches, cuando se acuesta tan cansado, opina igual?

Sí.  Siempre tengo pensamientos positivos. No veo el momento de flaquear.  A veces estoy hecho polvo pero es un estar hecho polvo que te gusta porque significa que no estás lesionado y que puedes entrenar y mire.

 

¿Vio hoy el cielo?

Creo que sí. No sé que más pedir. Aquí estaba mi pareja y mi hermano Emilio, que vive en Sevilla y entre los dos se han hecho una media maratón siguiéndome por toda la ciudad. Cada vez que les veía, porque corriendo te enteras de todo, me decía a mí mismo, ‘no les puedo fallar’.

 

Y no les ha fallado.

Me han dicho que se han emocionado, sí.

 

Yo me he emocionado viendo correr a Juan del Campo, su entrenador, correr por las aceras para animarle.

Ha sido tremendo. Es lo que le digo. Uno va concentrado pero se entera de todo y ver ahí a Juan… ¿Qué le puedo decir yo de Juan? Cada vez que le veo aparecer en la pista le doy las gracias porque es un hombre que genera buenas vibraciones por cómo lo vive y, sobre todo, es muy, muy buena persona.

 

Para triunfar hace falta ser buena persona.

Las buenas personas te dan tranquilidad, sí, porque te ayudan a hacer lo que debes hacer. He tenido la suerte de coincidir con ellos. Y como yo el atletismo lo hago por ilusión no tengo que contenerme de nada. Mi ilusión no es irme de copas, sino irme a entrenar. Y eso que, al final, estoy todo el día liado, pero… 

 

¿Y si fuera medallista en Múnich? 

Qué barbaridad. Suena de locura así dicho. Pero si pasase sería el más feliz del mundo. También le digo: soy realista y sé que no sé dará. Pero mira a Lamdassen con 40 años. Yo buscando mi mejor nivel. Las cosas hay que demostrarles corriendo.  Siempre hay que mirar adelante.

 


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