El número 1

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Al filo de las 03:45h de la madrugada del domingo 23 de agosto, el atletismo español se estremecía de orgullo y emoción al contemplar a un verdadero portento adueñarse del oro en los 20 kms marcha, con una apoteósica entrada en ‘El Nido de Pájaro’. Pero todo va mucho más allá. El murciano Miguel Ángel López asesta con su formidable victoria (1h19:14, marca personal) un virulento golpe de autoridad a los cimientos de la marcha mundial. Dotadísimo a nivel físico, inteligente en carrera hasta rozar el paroxismo, y técnicamente exquisito, impoluto, perfecto. Elegancia extrema. El mejor del mundo, así de sencillo. El chino Zhen Wang, protagonista de un cruento ataque al que Miguel Ángel no quiso responder, esperando siempre al momento oportuno, tomó las riendas mediada la prueba, tras la evaporación física de su compatriota Zelin Cai. La diferencia se acrecentaba, pero el dominio de la situación del flamante campeón mundial se reflejaba en su rostro y en las sensaciones técnicas que transmitía. Con Wang rozando la descalificación permanentemente, tratando por todos los medios de impedir que el murciano se acercara o tomara el mando, se produjo el último tirón de López, imposible de salvar para el chino, que conseguía a la postre asegurar la plata. El canadiense Benjamin Thorne, que aparecía casi de la nada, se hacía con el bronce. Álvaro Martín, decimoséptimo, y Diego García, trigésimo, completaban una nueva jornada histórica para la marcha española, que nos tiene, felizmente, muy bien acostumbrados en cada campeonato internacional.

En el heptatlón, una de las imágenes del Campeonato: tres nulos en longitud de Katarina Johnson-Thompson, que, en plena lucha por las medallas, cometió el error de apurar en exceso, con un tercer salto muy discutido (evocando el oro de Niurka Montalvo en 1999 en Sevilla, efeméride cumplida, caprichos del destino, este mismo 23 de agosto). El descalabro la descartaba de las medallas. Liderando con mano de hierro al final de la jornada matinal, la también británica Jessica Ennis-Hill, y rubricando una sensacional actuación, se llevaba el oro. Una de las estrellas de Pekín, sin duda alguna.

Si el triunfo de López iniciaba el día de forma insuperable, el malagueño Borja Vivas ofrecía su peor versión en la calificación del peso. Duodécimo en el grupo A, con un discreto tercer lanzamiento de 19.28m, 24º global de 30 participantes que iniciaron la prueba, y lejísimos de la forma que le permitió en 2014 convertirse en Subcampeón de Europa. La palabra “decepción” pudiera resultar recurrente, pero vistas las circunstancias, poca posibilidad existía. Problemas físicos y un proceso febril desde su llegada a Pekín han acentuado aún más una actuación para olvidar. En una sensacional final, Joe Kovacs consiguió su primer gran triunfo internacional. Storl no pudo conseguir su tercer oro consecutivo, y Richards se convirtió en el primer jamaicano en conseguir una medalla en la disciplina en la historia de los Mundiales (también el 1º en estar en una final). Clavaron los puestos del ranking anual. En la final de martillo, el favorito Pawel Fajdek hizo buenos los pronósticos, revalidando su oro de Moscú, y liderando con mano de hierro la disciplina. Un portento.

Sin sorpresas en los ‘heats’ del 400mv femenino, y con las favoritas en liza y dominando. A destacar, la caída de la italiana de origen cubano Pedroso. Cassandra Tate, la más rápida en el global. Mientras, en los 400m lisos, asistimos a una de las más soberbias calificaciones que jamás hayamos contemplado en Campeonatos del Mundo. Tres hombres por debajo de 44.20 (dos por debajo de 44.00), y siete sub-44.55. Impresionante. Y en los ‘heats’ de los 100m femeninos, sin sobresaltos, con Tori Bowie y Shelly-Ann Fraser-Pryce liderando el global por tiempos. En las semifinales del 400mv, la sorpresa, la eliminación de Dutch y Culson, hundidos en la última recta. Y también sin sorpresas en las ‘semis’ del 1.500m, donde el mundo pudo disfrutar de nuevo de la mística aureola de Genzebe Dibaba.

Buena actuación de Kevin López en la primera semifinal del 800m, quinto en una complicadísima serie. Loable prestación del de Lora del Río, que fue inteligente y buscó su opción. Lejos, aún así, pese a su fantástico desempeño. La gran sorpresa del día fue que el gran favorito Nijel Amos no lograba el pase a la final, tras la lentitud más absoluta de una semifinal infame. El otro sobresalto, la descalificación de Aman en la ‘semi’ de Kevin. No podrá revalidar título el etíope. Se postula Rudisha, por tanto, como primero en las apuestas para conseguir su 2º oro mundial. Muy atentos al desempeño del bosnio Tuka, líder del año, demostrando gran solvencia, que podría ser, con su fantástico ‘rush’, el gran rival del keniano en una final que promete, aunque con ausencia de dos rutilantes estrellas mundiales.

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Saltaba Usain Bolt a la pista para las ‘semis’ del 100m, y ‘El Nido de Pájaro’ se venía abajo. Lejos del favoritismo, el jamaicano continúa siendo la máxima figura atlética a nivel mundial, tan necesaria para el impulso a nuestro deporte. Sin embargo, debió el caribeño mostrar su máxima capacidad, tras un desequilibrio en torno al 5º apoyo. Tuvo que exprimirse a momentos. La tan esperada final, el tan deseado ‘face-to-face’, gran acontecimiento del día, y solicitadísimo acontecimiento en cada Campeonato, tensó los sistemas de nerviosos de los millones de espectadores que asistían atónitos a un duelo de un calibre descomunal. 9.79 vs 9.80. ‘La Leyenda’ venció al llamado ‘Villano’. Bolt derrotó a Gatlin. Estallido de felicidad casi unánime en el mundo atlético. El norteamericano, gran odiado actual, casi seguro atenazado por los nervios y la presión, cedió ante el empuje y el carisma del mejor de la historia. Fundamental los tiempos de reacción, lacra sempiterna del jamaicano, al que siempre le cuesta arrancar. Pero era el día, era el momento, y Bolt despegó como nunca (0.159 por 0.165 de Gatlin). Ya se comentaba en la previa en todos los mentideros que resultaba básico para la victoria. De ahí al final, bellísimo e igualadísimo ‘sprint’. Casi pasó inadvertida la fantástica prestación de dos osados jovencitos que presentan firme candidatura al reinado en el futuro de la velocidad mundial. Andre De Grasse y Trayvon Bromell compartieron el bronce (9.92, marca personal en el caso del canadiense).

Pero la noticia, la gran noticia, fue que el mejor velocista de la historia lo volvió a hacer. Echó por tierra la sensacional temporada de un Gatlin desencajado. Perdió el gran enemigo del atletismo mundial, comodísimo en su papel. Venció Usain Bolt en 9.79.

El número 1. El mejor de siempre. Venció el atletismo, que recupera a su auténtico rey.

Fotos: Diario SPORT ·
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