“El dinero que no cobro a los atletas les ayuda a pagarse...

“El dinero que no cobro a los atletas les ayuda a pagarse los estudios” 

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En los últimos meses no ha habido un entrenador tan exitoso como él: José Luis Mareca. Un hombre único en el mundo que, al no ser entrenador profesional, no cobra ni un euro a los atletas. “No estoy aquí para hacer la competencia a los entrenadores profesionales. Siempre he defendido los derechos de los trabajadores”. 

Es el entrenador de Toni Abadia y de su espléndido mes de diciembre. Es el entrenador de Carlos Mayo y de su gran Europeo de cross. Es el entrenador de  Camilo Santiago y de su mínima olímpica en maratón a los 36 años. Es el entrenador de Chiqui Pérez y de su 1h00m59 en media. Es el entrenador de Jesús Olmos y de su gran 2019. Y es el entrenador de David Palacio y de su (casi) inesperada resurrección. Y el de Alicia Fernández y de su consolidación en el maratón. Y el de 70 atletas más que quizás elevan a una categoría suprema a José Luis Mareca.

Un hombre de 62 años que a veces no se sabe ni como explicar. Sin ser entrenador profesional, miren lo que acabo de contar. Mientras tanto, él espera el contrato relevo en la fábrica de Zaragoza en la que trabaja que debía haber llegado en diciembre y que se supone que llegará en marzo. Entonces le llegará la oportunidad de prejubilarse y cerrar su vida laboral que empezó en 1972. Era un adolescente.  Tenía 14 años.

Pregunta. Reconozco que le envidio: va usted de éxito en éxito. 
Respuesta. Son los chavales los que se lo curran.

P. ¿Y usted? 
R. Bueno, yo me alegro por ellos.

P. ¿Y si no estuviera usted pasaría igual?
R. No lo sé, eso no lo sé.

P. ¿Entonces el papel del entrenador está sobrevalorado?
R. No creo que esa sea la palabra. Sobrevalorado no, nunca, porque el entrenador es el que ayuda al atleta a equivocarse lo menos posible, y eso no es tan fácil, porque, al final, se trata de no equivocarse.

P. Se lo puedo preguntar de otra forma. ¿Es usted tan buen entrenador?
R. A los entrenadores les hacen los atletas. A partir de ahí no sé si soy tan bueno. Pero sí sé que he tenido suerte y que me he dedicado a trabajar esa suerte, porque me gusta. Me gusta escuchar a los atletas. Siempre se dice lo que los atletas aprenden  de su entrenador. Pero casi nunca se dice lo que el entrenador aprende de los atletas.

P. ¿Y cómo se consigue?
R. Sobre todo, escuchando.

P. ¿Todo es escuchar?
R. No, todo no. Pero hace mucho sí, claro. Mire, yo he aprendido que una de las cosas más peligrosas es cuando un atleta me dice, “me encuentro muy bien”, porque entonces siempre va a querer más. Y él a lo mejor se olvida de que esta no es la época fundamental, porque cada competición es su medio de vida, pero tú no puedes olvidarte: tú sabes que lo fundamental empieza a partir de marzo. Y tienes que tratar de frenarlo.

P. ¿Y cómo se frena a un atleta?
R. ‘No te pases, no te pases que esto puede ser pan para hoy y hambre para mañana”, tienes que recordarle.

P. Entonces es un problema que un atleta entre muy rápido en forma.
R. A veces, sí, qué duda cabe, porque los tiempos son los que son. No planificamos la temporada para diciembre, sino para marzo. Pero para eso estoy yo, para recordarle que, aunque ahora fuerce menos en los entrenamientos, también le puede ir bien en competición. Al  final, lo importante es lo que uno crea que puede hacer: la mentalidad hace muchísimo

P.  ¿Abadía podría autoentrenarse a sí mismo?
R. A mí me ha pasado. He sido atleta y un atleta que llega a los 28 o 30 años, valorando lo que ha hecho, creo que sí podría autoentrenarse. Pero siempre es conveniente que alguien te aconseje, que te ayude a bajar la euforia cuando hace falta o que te convenza de que no estás tan mal cuando te ves mal.

P. ¿No se cansa uno de dar consejos?
R. No, porque yo no me dedico a aconsejar; me dedico a escuchar, me dedico a valorar y me dedico a compartir lo bueno y lo malo. Y lo malo puede sdr muy duro como esos momentos en los que un atleta está lesionado y la lesión se alarga y siempre llega ese día en el que te va a preguntar, ‘¿volveré a ser el de antes?”, ha sido así siempre.

P. Esa es una pregunta difícil.
R. Sí es difícil.

P. ¿Y qué contesta usted?
R. Yo siempre contesto que sí se puede. Si uno tiene condiciones no las va a perder para siempre. Pero hay que dar tiempo. Siempre se dice que, si uno pierde un año, necesita otro año para volver a ser el de antes. Y si pierde dos, necesitará dos. Y si pierde tres, necesitará tres. Pero se puede lograr. Hay gente que lo ha logrado. Es más, hay atletas que lo han dejado a los 22 y han vuelto a los 27 con un rendimiento espectacular.

P. De eso se trata.
R. Al final, no solo es el motor del atleta. También es su entorno, también es su cabeza. Pero un atleta también debe preguntarse qué puede hacer para ser mejor. Si él se hace esa pregunta, ¿cómo no le vas a poner tú de ejemplo? Pero no todos los atletas están tan convencidos de que pueden ser mejores.

P. ¿Jesús Olmos podría ser mejor que Abadía?
R. Ahora ya no, pero quién sabe lo que hubiese pasado si hubiera empezado antes en el atletismo, porque por condiciones y forma de luchar me parece que sí.

P. ¿Camilo podría ser finalista olímpico en maratón?
R. Es muy difícil, pero si llegase a los Juegos y tiene su mejor día… Quién sabe. Él siempre ha competido muy bien. Las adversidades también sacan lo mejor de él. Pero no sé responder ahora a esa pregunta. Igual el éxito es que llegase a los JJOO y, una vez ahí, si es que llega, sea el 15 o el 20, no lo sé. No puedo contestar a eso.

P. ¿Cuál ha sido el mejor día de su vida?
R. En vez de decir una mejor marca, me quedo con los JJOO de Río. Entonces Toni Abadía estaba en la mejor forma de su vida. Pero tuvo la mala suerte de caer enfermo. Y aun así compitió. Y fue espectacular como se esforzó. Y nada mas terminar se lo tuvieron que llevar al hospital. Y yo siempre tendré grabado ese día en el corazón, porque lloré viéndole por televisión desde casa. Y lloré mucho. No sé si lloré de rabia o de emoción por la lección que Toni acababa de darnos. Pero lloré, incluso, luego cuando salí a correr.

P. No lo recordaba. 
R. Pues así fue, como se lo cuento.

P. ¿Aún podría ser usted mejor entrenador?
R. Es que no sé si soy bueno ni malo, si soy mejor o peor. Sólo sé que me siento honrado, que me gusta que la gente me pregunte cosas y que crean que yo les pueda resolver esas dudas. Creo que me he ganado que piensen así de mí. Además,  al preguntarme me están ayudando a mejorar como entrenador.

P. ¿Le llaman a cualquier hora los atletas?
R. Sí, claro, y no pasa nada, para eso está el teléfono. Se contesta como te gustaría que te contestasen a tí cuando llamas a preguntar una duda. No es tan difícil ser amable. No cuesta tanto ayudar a los demás. Y en el mundo de hoy con las redes sociales…, qué le voy a contar. A mí me escribe mucha gente que no conozco, gente que me pide que le entrene y yo siempre contesto a todo el mundo lo mejor que sé hacerlo.

P. ¿Y qué les dice que sí o que no?
R. Nunca digo que no, pero hay gente a la que no puedo decir que sí, porque veo que yo no soy su solución. Si hay entrenadores suficientes en su zona no es que yo no quiera, es que no les hago falta. Pero, por ejemplo, ahora me han escrito atletas de Chile, de Guatemala… Y he visto sus perfiles. Y los he analizado. Y lo primero que me he preguntado es, ‘¿se puede o no se puede?’ ‘¿me necesitan de verdad?’ y esta vez he entendido que a ellos sí puedo ayudarles o intentar ayudarles, porque yo no tengo una varita mágica. Siempre se lo digo a todos los atletas que me preguntan, sea el que me pide bajar de 3h en maratón o sea lo que sea.

P. Se ha convertido en un entrenador universal.
R. No se sabe donde vive la gente a la que uno puede ayudar.

P. También es una forma de ganar dinero. 
R. Para mí, no. Yo no cobro a nadie. Ni siquiera a la gente que entreno les he cobrado nunca. Nunca he pretendido hacer negocio con esto. Otra cosa es que yo fuese un entrenador profesional. Entonces hubiese sido diferente. Pero no he tenido esa posibilidad. Siempre he defendido los derechos de los trabajadores: yo no estoy aquí para hacer la competencia a los entrenadores profesionales.  No he querido ni siquiera que el atletismo fuese un extra para mí. Mi trabajo ha sido otro.

P. Pero ha dedicado a esto tantas tardes de su vida. 
R. Pero yo lo he visto así. Otro lo podría haber visto de otra manera. Pero el que tenía que verlo era yo en este caso. Y es verdad que en estos últimos quince años en el atletismo me ha llegado esto que no podia ni pensar y que, de alguna forma, me ha permitido adquirir unos derechos… La Federación me paga un dinero y la gente me reconoce. Valora lo que digo y yo me acuerdo de cuando empece y tal vez he sabido trabajar la suerte que he tenido.

P. ¿ Y no le da rabia con los atletas que tiene no haber sido entrenador profesional?
R. No. He preferido verlo de otra forma. El dinero que yo no les cobro a los atletas en algunos casos les ha ayudado para pagarse sus estudios. Y eso es muy importante. Esa satisfacción me la quedo dentro de mi. Hoy en día, los atletas se sacrifican mucho y ganan muy poco. Y yo nunca he necesitado ese dinero. Tengo un sueldo en la fábrica y, siendo como soy, me considero un privilegiado por haber vivido todo esto.

P. Me rindo.
R. He invertido en satisfacción personal en el atletismo y me siento bien tratado. No buscaba otra cosa porque no necesitaba más. No le pido grandes cosas a la vida. Hay gente que es feliz yendo por las tardes al cine; yo lo soy corriendo. Es más, soy feliz cuando abro la puerta de mi casa y veo un parque, un monte y una pista que la tengo al lado y que me permite salir a correr. Mi tiempo libre lo he dedicado a eso y no me arrepiento. Si hubiese ganado más dinero a lo mejor no hubiese sido tan feliz.

P.   ¿Irá a los JJOO de Tokio esta vez?
No, por mi parte no, porque iría con mi mujer y sería mucho gasto para los dos. Y hasta ahí no podemos o no debemos llegar, porque no estamos solos en el mundo: tenemos una hija… Pero otra cosa es que me ofreciesen ir. Pero, en cualquier caso, ni lo pienso. Ahora pienso en la jubilación parcial en mi trabajo que, si no llega ahora, lo hará en 2021.

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1 Comentario

  1. Jose Luis Mareca, una persona especial, he compartido algunos buenos ratos con él y Chus, de eso ya hace muchos años, y no ha cambiado nada, no se puede ser mejor persona. Enhorabuena por todos esos exitos.
    Jimy 😉

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