El ataque de las Tortugas Ninja

El ataque de las Tortugas Ninja

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La primera vez que decidiste calzarte unas zapatillas ( seguramente las viejas y abandonadas bambas del gimnasio sin pensar en tipo de pisada, amortiguación, upper y el sin fin de palabras que entonces te sonaban a chino de la China y que ahora probablemente utilizas con la seguridad de saberte un auténtico runner-corredor de toda la vida)… ¿lo hiciste sólo? o ¿acompañado?.

Cuando empezamos a correr, nos invaden ciertos miedos o inseguridades, sobre todo si estás rodeado de gente que lleva más tiempo corriendo. Los observas desde tu novatez con admiración, los consideras ‘profesionales’ o como mínimo, grado avanzado.

Si eres un novato, con cierta humildad y ganas de aprender, vamos, aquello del : allá donde fueres, haz lo que vieres; tiendes a creerte todo lo que te cuentan los ‘profesionales’ que te rodean. Tiendes a creértelo porque no hay ninguna razón a priori para no hacerlo, más allá, claro está, de usar el filtro anti-fantasmers, que por propio sentido común, se aplica sólo.

Pues bien, poco a poco te vas dando cuenta de que la gente tiende a explicar las cosas, digamos, con filtros. A medida que vas sumando entrenos y carreras, vas descubriendo que muy poca gente hace lo que dice que hace.

Es un fenómeno que se da en todos los niveles, pero en el mundo tortuga, es más ‘doloroso’ por una razón. La mayoría de los corredores se sitúan en una franja media, por lo tanto, es más probable poder conseguir compañeros de ritmo con los que entrenar, mejorar y ayudarse (incluso picarse) en las carreras. Pero cuando eres lento, a priori, estás condenado a la soledad y cuesta más mejorar.

La primera vez que alguien te dice: no tranquila, que yo voy muy lent@, en el 99% de los casos, no es verdad. Y no es una mentira de mala fe, ni mucho menos, prefiero pensar que es inseguridad, desconocimiento o miedo, pero en general, al principio y sobre todo las chicas, tendemos a menospreciar nuestro ritmo. Así en cualquier caso, no quedamos mal si echamos el corazón por la boca a los 20 minutos de empezar a trotar con el compañero.

Cuando eres un tortuga, y de repente viene alguien diciendo que es tan o más tortuga que tú, se te ilumina la cara pensando: que bien! un compañero! por fin! se acabó la soledad! Confiado y feliz…error. Estás a punto de sufrir el ataque de las Tortugas Ninja, pardill@.

¿ Y quienes son las Tortugas Ninja? Cómo detectarlos.

No, no son las archiconocidas tortugas adolescentes, mutantes y ninja: Leonardo, Raphael, MichelAngelo y Donatello. Hablamos de los corredores, y lo dejaré en género neutro; que se acercan y te dicen que son muy lentos, que no saben si acabarán, que nunca han corrido la mitad de la distancia que te planteas y tú, te lo crees, porque quieres creerlo. Así que les animas, les ayudas y les motivas. Te crees que vas a correr por primera vez acompañado y hasta te sientes ‘medio-experto’ por poder compartir tu ‘sabiduría’ con alguien más novato que tú. Y entonces, cuando menos te lo esperas, zaska. Esa tortuga que a priori iba a ser tu compañera de fatigas, se transforma en una Tortuga Ninja, cogiendo un ritmo inalcanzable y dejándote tirado como una colilla. Cría cuervos.

En mi segunda media maratón convencí a mi amiga Rafaela para correr nuestro primer medio maratón( mi segundo intento en realidad, tras el epic fail de la ambulancia). Rafaela no lo tenía claro, pero la convencí. Decía que no se veía capaz de correr 21km, que era muy lenta y que nunca había corrido más de 12, pero a base de: venga tu puedes, vamos juntas, chino-chano, el objetivo es acabar, ya llegaremos bla, bla, bla… la convencí.

Y nos plantamos en la Media de Barcelona dispuestas a cumplir el objetivo, mano a mano. Salimos juntas, subimos el Paralelo juntas, por la Gran Vía juntas… hasta llegar al Arco de Triunfo. No se si fue el subidón de la animación del paseillo o qué fue, el caso es que de repente empezó a subir el ritmo y me empezó a costar seguirla, hasta que antes de llegar a la mitad de la carrera, me dijo sin contemplaciones: ‘oye que yo tiro’. Y yo: ‘ pues ale, tira’. ‘Suerte que no ibas a terminar y yo te iba a ayudar’ pensé. Al final llegó 10 minutos antes que yo.

No tiene nada malo, ella, como mucha gente, corre más rápido. Pero aún a día de hoy, la oigo decir que no va a acabar y que es una tortuga. Si, una Tortuga Ninja, digo yo.

Durante mucho tiempo el principal ‘malestar’ que me ha ocasionado este tipo de situaciones ( porque esta, no fue ni la única persona ni la única ocasión), fue personal, es decir, por mi culpa. Porque las ganas de no correr sola me hacían creer a la mayoría de personas que se acercaban diciendo que también eran unas tortugas y en realidad, pues no. Es responsabilidad de uno mismo el creer o no. Nadie nos engaña.

Así que en base a estas experiencias ahora me guío por la presunción de la Tortuga Ninja, que viene a ser lo contrario a la presunción de inocencia: todo el que dice que es tortuga, es un ninja hasta que demuestre su tortuguez a mi lado. Y mientras tanto, sigo compitiendo contra mí misma, esperando encontrar gente que me acompañe disfrutando del camino.

@planetamon

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4 Comentarios

  1. Moraleja: No hay mejor (y peor) compañero que uno mismo. Los consejos antes y después de la carrera, lo del medio es sólo propiedad tuya. Gran entrada Mon.

  2. […] El ataque de las Tortugas Ninja Share this:TwitterFacebookCorreo electrónicoImprimirMe gusta:Me gusta Cargando… Esta entrada fue publicada en En La Bolsa del Corredor y etiquetada Bolsa del Corredor, carreras, corredor, esencia, hachazo, lento, mentir, popular, run, runner de mierda, running, tortuga. Guarda el enlace permanente. […]

  3. Buenísimo! De ‘ninjas’ los hay en todos los ritmos, más lentos o más rápidos, pero supongo que choca más la situación cuando estás empezando a correr, luego ya te acostumbras a la #esenciapopular de los y las corredoras. Yo nunca acompaño a nadie, le hago de liebre que es diferente, cada uno tiene su ritmo, y por muy poca variación que haya del mismo, és muy difícil coincidir 10k/21k junto con alguien.

    • Cuando empiezas…y cuando eres tan megalento! 😛 le digo acompañar porque lo de liebre para mí es una utopía jaja el año pasado un colega ‘me acompañó un rato en la Maratest…e iba hablando por el móvil informándole de mi estado a otro jajaja #unaliebrequiero 😛

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